29.11.11


NOTIFICABLES
A propósito de la entrada anterior, sobre el libro de Pushkin. Apenas adquirido el volumen, llego a mi casa, coloco el ordenador y busco información sobre el volumen en la red. Para mi sorpresa veo que está colgado - copiado enterito, salvo las tapas. En todas las páginas web en las que entré, no hay referencias, una raquítica línea, no más, acerca de su probable carácter apócrifo. Esto es lo que parece que le interesa menos al público lector. Sospecho que el contenido del diario, las hazañas sexuales de Pushkin, es lo que ha hecho que, con tan sólo un par de días publicado e impreso, el libro aparezca pirateado. Si se hubiera tratado del diario de reflexiones de algún filósofo, estoy seguro que hubieran tardado mucho más en piratearlo, o, simplemente, no lo hubieran hecho.
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Al parecer, cruzar incorrectamente la calle en Atlanta es delito. Cuentan en Radio Nacional que un profesor inglés, hispanista, fue detenido al cruzar una calle por unos agentes de policía. El profesor, incrédulo, discutió con los policías, fue arrestado y pasó la noche en la cárcel. Kafkiano.
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Emiten por Canal Historia una serie de grabaciones realizadas tan sólo instantes después del asesinato de Kennedy. Un locutor da la noticia por televisión. Un gran barullo de periodistas corren para arriba y para abajo por los pasillos. Desconcierto, caos. En la calle, se hacen preguntas a la gente. Unos no pueden creer lo que acaba de ocurrir, otros dicen que los autores del asesinato han sido los sudistas, o bien, indican dónde se encontraban en el momento de los disparos: comprando en una tienda, descargando unos paquetes... Más tarde se ve a Lee Oswald arrestado, magullado. Protesta porque desde que lo atraparon, no se ha duchado. Reclama sus derechos. Un periodista confirma que ya ha recibido amenazas de muerte. En otra filmación, cuando van a trasladarlo de comisaría, un individuo, salido de no se sabe dónde, le pega un tiro. La muerte en directo es ya un asunto viejo, no un invento de la globalización de los reality. La duración de las filmaciones se acerca a la hora. No hay comentario alguno. Asistimos en bruto a la filmación de los hechos, a la filmación del tiempo. Pero las grabaciones hechas en los estudios de televisión son de una nitidez hiperrealista, alucinatoria. ¿Dónde está el tiempo aquí? Perdemos, de pronto, la noción de que todo esto ocurría hace casi cincuenta años. El peso de los años es una ilusión. Estamos en directo. Los hechos no ocurrieron, sino que están ocurriendo ante nuestros ojos. Estamos dentro de una suerte de ahora, en el seno, en los márgenes del acontecimiento. Sensación fascinante al visionar estas imágenes. Es como si se desconstruyera el mito del tiempo, en el mismo instante en que sucede algo que será un hito en el mismo. Es como si a través de un pasillo mágico, hubiéramos asistido, súbitamente, entre bastidores al acontecer informe de la historia.

23.11.11


DIARIO SECRETO 1836 - 1837
ALEXANDER PUSHKIN
Ningún libro me había ocasionado una lectura más incómoda que este supuesto Diario Secreto, y ello, no por la naturaleza de lo que cuenta, sino, precisamente, por ese carácter de "supuesto" diario, ya que nos encontramos con la traducción (al español) de una traducción (la que su descubridor hace del texto cifrado) y cuyo manuscrito se encuentra en paradero desconocido. Pensando en autores más cercanos, sabemos que Leandro Fernández de Moratín escribió un diario secreto, mitad en francés, mitad en español y mitad en latín, pero sobre este documento tenemos la certeza de su existencia. Con el autor ruso las dudas son mayores y se multiplican. Francamente, no sé cómo leer este libro: si como un texto originario del autor ruso o como un apócrifo, o bien, olvidándome de toda adecuación histórica y considerándolo producción atemporal de esos mundos posibles que las literaturas y las lecturas generan como galaxias de autoría anónima en el universo de las letras ... Las circunstancias sorpresivas y novelescas en que aparece este diario de la mano de un tal Nicolai Pavlovich y es trasladado de Rusia, en pleno proceso de la "perestroika", a Estados Unidos, junto a la persistente ausencia del texto original, suman misterio y misterio, demasiado misterio, a la entidad real del diario, generando tanto interés como sospecha acerca de su autenticidad. A ello, se suma, además, en esta edición española, las un poco torpes palabras de los editores, quienes nos dicen: "...nos ha parecido interesante publicarlo en español pues si el manuscrito fuera de Pushkin, aportaría etc, etc..." ¡pues si fuera...! Vaya garantía de autenticidad. Al leer esto, me arrepentí de haber adquirido el volumen. Una editorial tan exquisita como El Funambulista, se ha arriesgado, en mi opinión, un poco temerariamente a publicar este texto, pensando, quizás, que el morbo despertado por las aventuras eróticas del poeta romántico, pesarían más en el público que los deseos del lector serio por sumergirse en un texto real.Todo esto me hace recordar aquel Mi hermana y yo, "escrito" por Nietzsche, durante su estancia en el manicomio, que a mediados de los ochenta devoré con fascinación en la editorial Edaf y que resultó ser un apócrifo, hábilmente urdido por un autor hispanoamericano, cuyo nombre me confesó Blas Matamoros, una vez que visitó Orihuela, durante una cena con unos amigos, pero que he olvidado. Me temo que me va a costar leer sin reticencias y del mismo modo este diario. También es cierto que podría decírseme que no importa, que qué más da quién y cuándo lo haya escrito, que disfrute, sin más, de la lectura, que en el mundo de la ficción toda posibilidad creadora es legítima. Pero para eso, me habría documentado suficientemente sobre la vida del poeta y yo mismo hubiera escrito mi propio diario secreto pushkiniano. ¿Lástima de los casi 17 euros que me costó el libro? Ya veremos.

22.11.11


O SEA QUE
Esta mañana me ha alegrado ver a Blanca Andreu. Me animaba a asistir a un concierto que recaudará fondos para la Asociación Vicente Ferrer. Pero a la tarde, escuchando las noticias sobre la crisis, me he puesto triste. Pensaba qué puede hacer un poeta ante tesituras como estas en las que estamos y ante el futuro extraño e inquietante que se avecina. Pensaba también en mí mismo. Me venían a la cabeza aquellas palabras: ¿para qué poetas en tiempos de miseria? Reanudando la lectura de "Diario Anónimo" de José Ángel Valente, abro las páginas del volumen y lo primero que leo es la cita en alemán: "und wozu Dichter in dürftiger Zeit?", es decir, ¿y para qué poetas en tiempos de miseria? Si esto es una pequeña sincronicidad o una mera coincidencia, da lo mismo: confirma un estado de ánimo - el mío - y alude a una situación: a pesar del enorme desarrollo humanístico y cultural, cómo todo se tiñe de pesimismo y angustia ante la inestabilidad económica, ante la constatación de cómo la vida depende de un par de cosas: la comida, la luz, el agua... ¿Qué tipo de empatía debe redescubrir y definir la poesía en estas circunstancias, qué fulgor verbal puede decir lo que sucede sin que semeje prosodia prescindible? Pero esa pregunta-protesta, para qué poetas en tiempos de miseria, quizá parta de un prejuicio: asignarle al poeta una función ornamental, cuando la poesía es expresión tanto de la belleza como del dolor.

21.11.11



                                                              CONSTATACIONES
El placer de sentirme firme, dinámico y móvil,
el placer psíquico de sentirme bien físicamente,
el placer de morder la carne tierna de un pétalo,
de ver desde una ventana o desde dentro de un café,
a la gente pasar, 
el placer de pensar la lucidez que no te abandona
a pesar de todas las devastaciones interiores,
el placer de andar, de pasear,
de que te lleve tu cuerpo por el espacio,
el placer de contar, de computar,
pensando en posibles fisuras azarosas
que alteren sorpresivamente lo que has calculado,
el placer de meterte en la cama
y sentir la circulación tranquila de la sangre,
el placer de contemplar el mullido hojaldre
de las viejas páginas de un libro,
el placer de saber palpable tu alma en tu cuerpo soberano,
pensando que la belleza de tu cuerpo
es más un don que el producto de un proceso biológico.

17.11.11


CONSTATACIONES
Coloco un duro disco de jade a la luz de una bombilla y lo que veo es una delicada estructura de hilos de seda, verdosos. Incompatibilidad entre lo que toco y lo que veo.
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Secuencias únicas. El concepto parece extraño, pues la secuencia es como una frase con sentido propio, pero dependiente de la unidad mayor que es el texto. Si la secuencia lo es de un acontecimiento, ¿la mónada sería una secuencia, entre trillones de trillones, de la Divinidad?
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La tarde, muro blando en el que recuesta la voluptuosa melancolía.
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La lejanía más absoluta es el mundo atómico de tus células.
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Elementos para un suculento ensayo: relaciones y semejanzas entre el concepto junguiano de "sincronicidad", el "azar objetivo" de los surrealistas y el funcionamiento de la metáfora.
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Santayana: "Porque si el caos existe ha de tener un desorden formal propio".
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Supongo que le suele ocurrir a todo el mundo: tener imágenes más o menos geométricas de conceptos abstractos. Para mí el silencio es una banda de terciopelo o un rectángulo quieto. El amor, una suerte de ola espumosa. Internet son pistas, flujos, ramificaciones. No entiendo por qué la gente dice: "he colgado tal cosa en internet". Eso me sugiere una imagen vertical, como si hubieran colgado tal o cual cosa en la rama de un árbol. Yo suponía que ese árbol era una arborescencia horizontal, es decir, el famoso rizoma deleuziano, y no una estructura de abajo a arriba, con las connotaciones jerarquizantes que a ello se asocian.

11.11.11


LA MISTERIOSA NATURALIDAD
Este verano pasado, un amigo ucraniano me presentó a una señora rusa, residente en Orihuela, que se dedicaba a la pintura. Esta señora me habló de su interés por la pintura española y, entre otros, se refirió con admiración a Murillo. Le cité a otros más modernos para comprobar si los conocía. Al hablarle de Dalí hizo un gesto elocuente y dijo preferir a Murillo. Tiempo más tarde, por la radio, escuché a una artista o directora de alguna galería de arte, también de nacionalidad rusa, que comentaba a la entrevistadora los nombres de los pintores clásicos españoles más conocidos en Rusia y el primero que citó fue el de Murillo. Este gusto de los eslavos por un autor como Murillo me pareció curioso, mejor dicho, curiosamente anacrónico, y pensé que se debe a los efectos de la educación estética de la era comunista: para los rusos Murillo es un pintor clásico a la vez que popular, de ahí el rechazo a Dalí. Y la verdad es que los rusos no se equivocan en cuanto a su concepto del artista: hace décadas, en la mitad de los hogares españoles siempre se podría encontrar alguna reproducción de alguna virgen pintada por Murillo, presidiendo cabezales de camas y dormitorios.
Recientemente, apareció por mi casa un almanaque con una imagen que, sin tener nada de extraordinario, enseguida llamó mi atención. En esa imagen aparecen dos mujeres asomadas a una ventana. Por el tipo de vestimenta y la apariencia del estilo, supuse que se trataba de una pintura antigua, pero la calidez y la tranquilidad que me comunicaba, hacía que precisamente ese factor, la antigüedad, pareciera extraño, incluso ajeno a la imagen. El contraste entre la figura de la mujer que se cubre, vergonzosa y divertida, y la actitud plenamente comunicativa de la otra, más joven, impregnan este cuadro de realidad, de ternura, de humana naturalidad. Cogí el almanaque, busqué el nombre del autor de la imagen y comprobé, para mi sorpresa, que se trataba de Las gallegas en la ventana de Murillo. Lo primero que hice fue replantearme, en décimas de segundo, la historia del arte, la naturaleza del tiempo, y experimenté una suerte de alegría interior por la agradable sorpresa de este cuadro. Es como una fotografía, pero con una densidad diferente, hay algo entrañable en esta imagen que transmite una suerte de confianza. Lo entrañable reside en su sencillez, en la ligera ociosidad de las figuras que no evitan mirarnos, en cómo el tiempo aquí no pesa. Estamos rodeados, acribillados de imágenes violentas, exasperantes. Lamentablemente, la sentencia - profecía de André Breton : la belleza será convulsiva, o no será , se cumplió hasta el hastío. Y de pronto, contemplo este cuadro y me sereno, me ubico en un tranquilo ahora que podría traducirse en un sereno siempre, porque el que la imagen tenga más de 300 años es una pura ilusión.

7.11.11


DIETARIO ONÍRICO
Día de inactividad aniquilante, pero pródigo en sueños y ensoñaciones, precisamente porque he estado casi toda la jornada dormitando. Las experiencias que anoto a continuación, son de hoy, lunes.
Sueño, esta mañana, con una abigarrada y barroca escena. En las salas de un castillo, se encuentran sentados a una larga mesa un gran número de personajes que parecen celebrar un espectacular banquete. El final de la mesa no es visible, da varias veces la vuelta o se superponen mesas y personas sentadas. Entre los personajes sentados y los que se mueven en torno a ellos, hay piezas de armaduras y cantidades de otros pequeños objetos de manera que no hay un solo resquicio o espacio que esté vacío. El movimiento general que hace el grupo de los comensales al comer, beber y hablar, produce un dibujo ilusorio en el conjunto de la imagen, - recuerda los grabados estereoscópicos de Escher : el hueco existente entre una serie de figuras produce otra serie de figuras que marchan en sentido contrario -, pero tal efecto depende de que una mujer levante, al azar, el brazo. Es entonces que se ve como una especie de ola de escamas que se va sucediendo recorriendo la mesa en círculo, como si fuera el movimiento continuo de una especie de mecanismo. El único punto de sutura de este círculo en movimiento es la mano alzada de la mujer, que, precisamente, la levanta en el momento justo, guardando el efecto mimético del suceso, aunque se supone que lo hace siempre al azar.
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Por la tarde, me quedo medio dormido, escuchando música y tengo varias ensoñaciones seguidas.
En las hojas de un cuaderno escolar Borges ha escrito: "Resulta muy desbaratado pensar que la realidad y lo fantástico coincidan. Si se produce en tu vida es porque tú has iniciado el proceso". A la imagen de la hoja escrita le acompaña la de una especie de estuche que contiene piedras de colores, como las que venden las herboristerías y tiendas esotéricas.
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Veo unas grandes letras negras estampadas sobre el fondo en blanco de lo que parece ser la portada de un vejo disco de vinilo. Relación con lo trascendente. Estallido de risa.
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Poco antes de levantarme de la mecedora. Un estallido ilumina una estancia oval, pero lo que se ve es el negativo de la imagen.

1.11.11


NOTAS DISPERSODIVERSAS
Una vecina, al subir a la azotea para recoger la ropa, se ha encontrado con un par de gitanillos que han salido en estampida hacia las escaleras, no sin espetar antes de huir: "hemos venido a robar". Suena a una declaración de derechos. Es como si dijeran: como es lo único que podemos hacer, venimos a hacerlo, así que no arme tanto jaleo. La vecina de la que hablo tiene carácter y amenazaba con liarse a guantazos, pero lo más gracioso es que ante tal amenaza los gitanillos le han respondido: entonces le enseñamos las marcas a la policía y te denunciamos a ti.
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Los grandes movimientos estéticos no se corresponden, a veces, con los momentos históricos en que aparecen. Es famoso el interés de Leonardo Da Vinci por las texturas de las paredes y las ruinas, motivos que el arte abstracto moderno, en el primer caso, y el romanticismo, en el segundo, hicieron suyos y explotaron. O, por ejemplo, también, pensemos en la pintura surrealista de El Bosco siglos antes de que el surrealismo apareciera. Y tan surrealista como expresionista es la obra de Goya, un expresionismo más crudo y dramático que el que encontramos en el movimiento alemán que dio nombre a esta corriente pictórica. Podríamos decir, entonces, que los estilos, aunque localizados históricamente, son en realidad, transhistóricos - el momento histórico en el que surgen, corresponde al momento en que lo que queda definido es su teoría - y los diversos "ismos" (simbolismo, surrealismo, etc...) indicarían la explosión de la concienciación social de unas formas y, por lo tanto, de la "técnica" para producirlas.
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Los desahucios que esta crisis está produciendo como su expresión más cruel, hacen pensar en los tiempos de las cavernas, como si las posibilidades de supervivencia hubieran llegado a un límite y nos viéramos obligados a armarnos con una lanza y tirarnos al campo a cazar y buscarnos el alimento y la vivienda en plena naturaleza. ¿Y, en estas tesituras, qué puede sustituir al dinero: la confianza humana? Aunque tengamos en cuenta, que, a pesar de su poder, el valor del dinero es una convención más, y por lo tanto, puede relativizarse, modificarse para bien....
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No sé si es sólo un rumor, pero, al parecer, María Kodama, va a emprender acciones legales contra Agustín Fernández Mallo acusándolo de plagio por su obra "El Hacedor (remake)". Por un lado, esperaba de Kodama mayor magnanimidad, por otro, con respecto a Mallo, qué honor que la viuda de Borges se haya fijado en su obrita.
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En una región de Portugal se han hallado unos grabados datados en 20.000 años que podrían considerarse la primera representación de figuras en movimiento: caballos superpuestos, subiendo y bajando la cabeza. No comprendo cómo no se le da a este hallazgo mayor cobertura. Cuando nuevos descubrimientos desbaratan lo que nuestras cronologías pretendían tener fijado y clasificado, más lejano e inextricable se hace definir el cómo y cuándo emerge la conciencia creadora del hombre, en qué momento, en realidad, nace nuestra historia.
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Con la palabra "materialismo" en filosofía, ocurre lo mismo que con "psique" en psicología: el uso abusivo de los términos borra el concepto, y acaban convirtiéndose en entelequias, en puros rebosos verbales que nos impiden saber qué nos quieren mostrar el materialismo o la psicología.