31.1.12

DIARIO




"Hay más tiempo que vida". Escuchado, por casualidad, de un culebrón de la tele.


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Paseando por la calle, veo a un gitano tocando el violín. Cuando paso al lado de él, me mira y me pide, por favor, que le ayude. Yo, saturado e impotente, continúo adelante. Pero tras andar unos cuantos metros, recuerdo los ratos estupendos que la música rumana y la interpretada por gitanos, en particular, me ha hecho disfrutar, pienso en los discos de música rumana que tengo y en mi viaje a ese país, y me vuelvo para darle algo. Empezamos a hablar. Efectivamemte, el hombre proviene de Rumanía y se llama Manea, como el novelista de Suceava, candidato a premio Nobel. Me cuenta que en los días de la caída de Causescu, en un tiroteo, cayeron heridos varios familiares suyos. Lo cuenta sin énfasis, casi lánguidamente. Su mirada es clara. Es todavía joven y lleva el típico bigote identitario. Yo intento ser comprensivo, enpatizar con él. Le hablo del gran músico rumano George Zamfir, a quien no parece conocer. Le  digo que he estado en Rumanía, en Bucarest, en Suceava, por unos minutos, en Sibiu. Él se queda algo sorprendido. Le digo que Rumanía es un país con una estupenda música. Esto último sí parece haberlo entendido, y noto un cambio agradable, amistoso en su semblante. Me despido, y entonces pienso si será verdad lo que me ha contado, o si se tratará de una estratagema picaresca para dar pena y obtener más limosna. Pero tengo la sospecha de que algo de lo que me ha dicho, quizá sea verdad. Recuerdo, hace años, una noticia en la prensa, acerca de la violenta revuelta de unos mineros rumanos, que arrasaron varias poblaciones. Los gitanos que vivían por los alrededores, tuvieron que huir con todas sus familias. 
Pienso que lo contado sin adornos patéticos, casi anodinamente, por la víctima del suceso, suele ser cierto. La víctima está demasiado arrasada moralmente como para intentar persuadir a un tercero acerca de su tragedia con alaracas literarias. 
Al despedirme de este hombre, que me agradece una y otra vez los pocos euros que le he dado, reflexiono sobre el duro y cruel destino de este grupo étnico, y me vuelvo a repetir lo mismo: los esclavos negros de Estados Unidos han necesitado 200 años para alcanzar la igualdad de derechos, hasta el punto de que, actualmente, un descendiente de ellos, se ha convertido en presidente del país. Los gitanos están en Europa casi 600 años, y su situación social, apenas ha cambiado sustancialmente. Algo hemos hecho mal para que esto sea así. 

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La estrepitosa súbita armonía
que oculta en un reló de pronto hallado.
El Diablo Mundo, de José de Espronceda.


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Barthes detestaba que la gente admitiera el carácter natural del estereotipo. Hoy nos convertimos en maquinitas de repetición. Y cuanto más nos vemos dominados por los medios de comunicación, más extraño y hermético nos parece el sacro recinto de las Humanidades y su inmenso legado semántico. Ha bastado que el atrabiliario Bloom, utilizara la cultista palabra "canon" para que, a través de los profanos mass media, aparezca por todos sitios, cuando era un término que nadie utilizaba, casi anacrónico, por el riguroso formalismo que implicaba. O que Marc Augé se inventara el famoso término no-lugar, refiriéndose a la naturaleza de los centros comerciales y sitios semejantes, para que fascinados como palurdillos por semejante palabro, se utilice alegremente y se cuele en cualquier discurso, sin que sepamos lo que su concepto originario significa. Y prefiero obviar  referencias a la manida de-construcción, que ha pasado, en España, de ser una teoría del texto literario a un tipo de escuchimizados platos gastronómicos, (siendo, además, un flagrante e irritante galicismo: desconstrucción, no deconstrucción). La tranquila audacia de Bloom, ha residido en utilizar una palabra que no sólo estaba en desuso y que nadie utilizaba, incluso en medios académicos, sino que sonaba adversa a la libertad creativa y estética de la literatura y del arte de los últimos 150 años, reubicándola en un grado de lúcida autoridad, hasta el punto de que hemos admitido el término y redescubierto lo que su concepto, contemporáneamente, pretende decir. Y, de sobra está decirlo, al salvar del naufragio de los cultismos, una sola palabra y "restituir" su competencia, ha esclarecido pedagógicamente un horizonte literario de siglos.     

26.1.12


MI LIBRERÍA DE VIEJO
Continúo con el inventario de los tesoros secretos descubiertos en casa de mi tía. Esta vez, doy cuenta del material impreso.

Periódicos  y Revistas
 - Columnas, montañas, empalizadas de ABCés. El más antiguo es de 1901. Luego, da un salto, y el resto comprende desde 1940 hasta principios de los noventa, suplementos dominicales incluidos.

 - Cuarenta o cincuenta números de la revista LECTURAS. El número más antiguo es de 1921, y los últimos de mediados y finales de los años treinta.

 - Unos 60 números de FILM SELECTOS, la gran mayoría de principios de los años treinta, cuando los primeros filmes hablados coexistían con películas todavía mudas.

 - Varios números de la revista LA ESTAMPA. De finales de los años veinte y principios de los treinta. Me encuentro con una entrevista a Felipe Trigo, a Ramón del Valle - Inclán, y con un breve reportaje sobre el desfile de un vigoroso movimiento de jóvenes por las calles de Berlín y que acaban de darse a conocer. Son los militantes del Movimiento Nacionalsocialista (los nazis).

 - Varios números de los años veinte de Mundo Gráfico.  

Libros:
 - Devocionario, 1909.
- Atlas General de España, y particular de sus 49 provincias tirado a dos colores con datos geográficos, comerciales e industriales de cada provincia, precedida de un breve estudio sobre la situación, división y organización de la península y sus posesiones.
Madrid, Casa Editorial Bailly-Bailliere, 1914.
 - El Hombrecillo de los Gansos, de Jakob Wasserman.
Editorial Apolo, Barcelona. 1932
 - Guía de España- Galicia. Carlos Martínez -Barbeito.
Ediciones Destino. 1964
 - Las 100 y una noches.Dos volúmenes. Version de Galland.
Madrid, 1866.
 - Atlas de Geografía astronómica, física, política y descriptiva, de Juan de laG. Artero. Barcelona, 1914.
 - Anales de Orihuela, de Mosén Pedro Bellot. Dos volúmenes.
Publicaciones del Casino Orcelitano. Orihuela, 1956.
 - Elementos de Geografía Universal, de Miguel de Cervillo y Soler.
Madrid, 1878.
 - Historia General de España desde los tiempos primitivos hasta Fernando VII, de Modesto Lafuente, continuada desde dicha época hasta nuestros días por D. Juan de Valera.
25 tomos. Con los filos dorados y sobrecubierta. Barcelona, 1888.
- La Santa Biblia, que contiene los sagrados libros del Antiguo y Nuevo Testamento, antigua versión de Cipriano de Valera, cotejada con diversas traducciones y revisada con arreglo a los originales hebreo y griego.
Madrid, 1877. 1582 páginas.  
 - Historia del Mundo en la Edad Moderna. Tomo I. El Renacimiento.Publicada por la Universidad de Cambridge.
Barcelona 1918.
 - La vida cursi, de Luis Taboada. Con caricaturas de Ángel Pons. 1892.
 - Análisis del juego del ajedrez por A.D. Filidor, con una nueva anotación compendiada y láminas. Nueva edición aumentada con un tratado de estratagemas. Traducción de D. C. de Algarra.
París, Librería de Rosa y Bouret. 1870. LLeva un sello en relieve con el nombre de mi bisabuelo.
 - El criterio. Jaime Balmes.
Barcelona, 1867. LLeva una dedicatoria a mi bisabuelo de un primo suyo que fue sacerdote.
 - Obras Poéticas completas de José de Espronceda.
Barcelona, 1876.
 - Nuevo diccionario francés- español y español-francés, con la pronunciación figurada en las dos lenguas, compuesto con presencia de los materiales reunidos por D. Vicente Salvá y con arreglo a los mejores diccionarios publicados hasta el día.
París, Librería de Garnier Hermanos. 1882.
 - Nuevo secretario de los amantes ó arte de enamorar y de ser afortunado en amores.
París, Garnier Hermanos.
Al parecer fue comprado en Cuba, ya que en un margen hay un sello: Papelería Literaria, La Habana.
 - Guillermo Tell, de C.F.Schiller. Editorial Apolo, 1941. Barcelona. Versión directa del alemán por José Lleonart.

 - Devocionario. Con tapas forradas en terciopelo azul y broche de cierre. Finales del XIX.

 - Estilo general de cartas amorosas, familiares, mercantiles, solicitudes, recibos, pagarés, etc.., o sea, EL SECRETARIO UNIVERSAL, aumentado con el lenguaje de las flores, del abanico, del reloj, abecedario mudo y otras curiosidades, por UN DOCTOR.
Madrid, 1882.

 - Almas anónimas, de Eduardo Marquina.
Barcelona, 1909.

 - Erótica. Historias de amor, de B. Morales San Martin.
Barcelona, 1912.

 - Los cuatro métodos curativos, ó sea, Manual de Higiene y de medicina popular que comprende los sistemas de Raspail, Leroy, Morrison y Holloway, compilados de un resumen de la Homeopatía compilado por un profesor amante del bien público.
Madrid - Barcelona, 1857.

 - Fábulas de La Fontaine, relatadas a los niños. Editorial Araluce. 1943

 - Apuntes de Geografía, por María del Amparo Hidalgo . Madrid, 1905.

 - La princesita de los brezos, por E. Marlitt. Barcelona, 1896.

 - El francés sin esfuerzo. Método ASSIMIL. 1955. Supuestamente incluía discos.

 - Espada - Larga (novela). Sin portadas. Sellado en un margen: Biblioteca Americana. Setiembre, 1883. Madrid.

 - Física, de Aristóteles.
Biblioteca de bolsillo. Introducción, traducción y notas de Edmundo González- Balnco.  1935.

 - Para escribir bien las cartas. Juan Rabel.
Sin fecha, pero con una anotación de mi tío-abuelo: Melilla, 1928.

 - El torero artista. Rafael Gómez "Gallito". Alejandro Pérez Lugín.
Madrid 1911.

 - Fabiola o La iglesia de las catacumbas. Leyenda escrita por el eminentísimo cardenal Wisseman y traducida del original inglés por el excmo. sr. D. Ángel Calderón de la Barca.
Madrid, 1920.

 - El Pelele. Rafael López de Haro. Colección Los Novelistas. 1928

 - La España del Siglo de Oro. Ángel González Palencia.
Madrid, 1940.

 -  La muñeca trágica (folletín), de Carlos Allen- Perkins. Madrid, 5 febrero de 1918.

 - Colección La Novela Teatral. Jacinto Benavente. Todos somos unos.
Madrid, 11 de febrero de 1917.

 - La línea de Cáceres, de José Pérez López y Jesús Luengo. Juguete cómico en 2 actos.1917

 - El debut de Robinet (Tourtelin s ´amuse), de Henri Kéroul y Albert Barré.
Vaudeville en tres actos. Madrid, 1916.

 - La Penélope normanda. Alphonso Karr. Versión castellana de Cansinos-Assens.


 - Dos tomos de chistes de Xaudanó. 1946.

 - Diccionario portátil de la lengua castellana. Sin fecha. 1061 pág.

 - Manuales Gallacir. Telegrafía eléctrica, de Felipe Villaverde, oficial de Telégrafos. 1917.

 - Ramón de Campoamor. Poemas: El Drama universal, Colón, El licenciado Torralba.
Barcelona, 1910.

 - Vicente Blasco Ibáñez. Cuentos grises.

 - Historia de Cristo. Giovanni Papini. Madrid, 1942.

 - Cuenta dada de su vida política por D. Manuel Godoy, príncipe de la Paz,  ó sean, memorias críticas y apologéticas. Cuatro volúmenes, edic. de 1908, y 1909. Anotadas por Ivan Peters.

 - La vida patética de Eleonora Dusse. Andrés Révesz.

 - El pan de la emigración. J. Sánchez Guerra.
Compañía Ibero-Americana de publicacioners. 1930.

 - El doctor Jivago. Boris Pasternak. Traducción española de Fernando Gutiérrez.
Editorial Noguer. 1958.

 - Wenceslao Fernández-Flórez. Acotaciones de un oyente. Segunda serie. Cortes Constituyentes. 1931.

 - Nomenclator Comercial. Pueblos de España. 1970.

 - El País vasco. Pío Baroja. Ediciones Destino. 1961.

 - Federico García Lorca. Obras completas. Edit. Aguilar. 1965.

 - Stendhal. Rojo y negro. La cartuja de parma. Sobre el amor.
EDAF. 1963.

Y hasta aquí, creo yo, los libros de mi bisabuelo y los de mis tío y tía-abuela, hijos del primero, que vivieron y murieron, ambos, en la misma casa, en "marital soltería".
Y aún recuerdo lo que me espetó mi tía-abuela, una vez que me atreví a interrogarla sobre probables antigüedades familiares, injustamente inaccesibles: "¡En esta casa no hay libros!" 

24.1.12

LEGADOS Y AROMAS DE ANTAÑO
Desaparecido el incómodo y pesado mobiliario -  alacenas, vajillas, sillas, sillones, un diván, una mesa mastodóntica, un espejo de varios metros de largo, paragüeros y taburetes, lámparas y alguna que otra estatuilla de mesa, junto a un puñal de los que emplearon en la guerra de Cuba, con la hoja haciendo eses, como si fuera una serpiente - decidimos quedarnos con lo más íntimo y por lo tanto, lo menos vendible. El conjunto de objetos supone un inventario curioso y a veces grotesco. Desconocíamos por completo lo que mi tía abuela escondía-guardaba al fondo de aquél inquietante  pasillo.

La lista que sigue no pretende ser exhaustiva. Todavía no hemos ordenado todo lo que hemos recogido-descubierto.

Ropa:
 -  Traje de calle de mujer, con toda probabilidad de mi bisabuela, con rayas blancas y negras, en perfecto estado, exactamente igual a los que he visto que llevaban las mujeres fotografiadas por Lartigue en la década de los diez, cuanso asistían a las carreras, en París.
 - Guantes blancos de gala, de mujer
 - Las ligas de mi bisabuela
 - El corsé de mi bisabuela
 - Mitones blancos
 - Cajas llenas de sombreros de mujer, típicos de la década de los veinte y principios de los treinta (esos que se calaban hasta los ojos)
 - Chalecos
 - Chaquetas grises (todo ello, impecable) 

Mezcla heterodoxa de objetos:
 - Una cinta de primera comunión, con una fecha bordada: 21 de mayo de 1914 
 - Un nivel, como el que se utiliza en albañilería, metálico.
 - Cajitas de cartón deliciosamente ilustradas, con distintos tipos de lápices.
 - Una caja de música de forma redonda, artísticamente decorada con ángeles,  con una pequeña manivela (que suena aceptablemente bien, si se acciona con cuidado la manivela) 
 - Juguetes en miniatura:  mesitas de billar, sillas, sofás...
 - Una jirafa y un perro de cristal, de unos 6 ú ocho centímetros
 - Una muñeca calva que cierra y abre los ojos, junto a la cabellera despegada, con tirabuzones.
 - Un extraño artefacto metálico, envuelto en papeles,  que resulta ser el braguero de  mi bisabuelo (aparentemente, sin utilizar, por su aspecto impoluto)
 - Un bastón de caña
 - Un estoque en perfecto (y mortal) estado.
 - Un sable - el mítico sable de mi bisabuelo, que en la familia era más leyenda que realidad - hecho en Toledo, en 1900.
 - Un pequeño diario - este hallazgo me fascinó - fechado en 1901, en el que sólo hay dos anotaciones correspondientes a dos días consecutivos. Las anotaciones hacen referencia a la imposibilidad de dormir al niño José  - mi abuelo - y la probabilidad de llevarlo a una curandera que vivía cerca de la estación. Al parecer, el encuentro con aquella mujer, surtió efecto, mi abuelo, de entonces un año de edad,  dejó de llorar y mis bisabuelos pudieron dormir. No sé quién escribió aquello, pero sospecho que fue mi bisabuelo.
 - Cajas llenas de fotos bastante antiguas de familiares y gente desconocida. La mayoría de las fotos están pegadas en duros cartones, con floridos marcos en relieve, muy al estilo modernista. Hay una foto dedicada a mi bisabuelo por alguien famoso: Antonio Lamos de Espinosa.
 - El historial militar completo de  mi bisabuelo,escrito a pluma, que comprende desde el 15 de mayo de 1864 hasta mayo de 1903.
 - Sobres con con montones de postales plastificadas en azul y en rojo. Impecables. La mayoría representan imágenes de parejas o de amantes, con fondos bucólicos, de una cursilería hiperbólica y encantadora.
 - Una pequeña caja conteniendo un gran número de plantillas metálicas que contienen todas las letras del alfabeto y con las que mis bisabuelos firmaban sus cartas.
 - Folletos, sellos, billetes (Pesos cubanos) de la época colonial
 - Cajas alargadas conteniendo largas trenzas como si acabaran de ser cortadas (salvo que el amarillento lazo indica lo contrario).
 - Un sobre conteniendo un objeto oscuro y rígido que resulta ser una barba, o lo que queda de ella, y que conserva su "forma" gracias a las gomas que la sujetan. Sobre el dorso se puede leer: barba que me corté al salir de prisionero de guerra en 17 de marzo de 1875.  Desde el 14 de marzo de 1871 al citado 17 de marzo de 1875, que fuimos cangeados.

Con respecto al material impreso, revistas, libros y  periódicos, daré minuciosa lista en una próxima entrada. 

19.1.12

INSTANTÁNEAS SANFRACISCANAS.


Y tan instantáneas. La misma mañana en que el anticuario se iba a llevar la talla centenaria, raudamente, casi al filo de perder de vista esta obra para siempre, le hice con mi cámara, cuasi también centenaria, Woitglander, unas cuantas fotos. ¿Dònde estará ahora, quién la habrá adquirido, cómo entró en casa de mi tía hace noventa años y consiguió escapar a nuestra atención durante décadas, mimetizada en el mobiliario isabelino de aquél comedor inaccesible?

17.1.12

LAS SUCULENTAS ESPESURAS DEL TIEMPO

Cuando el anticuario que nos compró todo el mobiliario de mi tía abuela fallecida se fijó en esta imagen de una presunta Santa Rita, se la quería llevar rápidamente por un demasiado módico precio. Supusimos, reparando en su textura y aspecto, y haciendo cálculos de los recuerdos más remotos que teníamos de esta imagen, hasta entonces, prácticamente ignorada por la familia, que la creación de la figura en cuestión, debiera remontarse a mediados o fines del XIX. Nuestras "investigaciones" y la actitud ansiosa del anticuario, casi confirmaban la veteranía de este objeto, es decir, que teníamos algo delante de nosotros que habiendo alcanzado los cien años  adquiría un valor importante y por lo tanto se conceptuaba en el mercado como, efectivamente, una "antigüedad". Pero el "caché" de esta estatuilla de mesa, es una nadería comparado con lo que nuestra catolicísima  tía guardaba-escondía en las habitaciones y baúles de las dependencias más recónditas de su sombría casa.  

El objeto más antiguo resultó ser una talla de madera de un San Francisco, de, más o menos, 1,50 cm.de altura. El anticuario nos dio entonces medio millón de pesetas sólo por esta figura. Fue honesto, pues nos reveló que la talla correspondía a la escuela de unos talladores sevillanos y con mucha probabilidad, aspecto que luego yo comprobé consultando libros y enciclopedias, el origen de la talla se remontaría al siglo XVII. En sus 92 años de vida, mi tía abuela mantuvo esta talla detrás de un antiguo diván, en el que nunca nadie se sentó, en un rincón del comedor, estancia de la casa en la que jamás entrábamos.  Que un objeto de cuasi 400 años haya pertenecido a mi familia y que haya estado escondido en un rincón, durante casi un siglo, sin que supiéramos nada de su origen, de cómo llegó a casa, sin que pudiéramos disfrutarlo ni exhibirlo, es algo que me desconcierta tanto como me fascina, a un tiempo. Mi tía abuela, personaje literario y estrambóticamente anacrónico,  guardó un silencio sepulcral acerca de la talla. Teniendo en cuenta que su padre, nuestro bisabuelo, militar perseguidor de carlistas y luchador en la guerra de Cuba, murió en ¡1918!, y que posiblemente fuera él quien adquirió la talla o se la regalaron, o la consiguió de cualquier otro modo, trayéndola a Orihuela, puede entenderse que el silencio religioso de mi tía con respecto a estatua tan antigua, fuera mas bien, ignorancia que pacto con los antepasados. En próximas entradas, iré exponiendo la lista del  "tesoro" de "antigüedades" que mi inenarrable tía guardó celosamente durante casi un siglo de existencia.           

13.1.12





EL PLIEGUE DOMEÑADO

Según Deleuze, el pliegue, en sus más diversas localizaciones y dinámicas, es la expresión neta del Barroco. La naturaleza, el pensamiento, el mundo rebosa, explota, irradia en una multidireccionalidad que halla en la arquitectura una de sus representaciones modélicas. Podríamos decir que ese pliegue que atraviesa la literatura, la música y las artes plásticas, que articula una imagen del mundo, pasa, con el romanticismo, de ser exterior a ser interior. El famoso pliegue al sumirse en las interioridades configuraría las complejidades del alma romántica. Hay una imagen que podría confirmar este cambio, esta adaptación del fluido energético del Barroco.  La Dama de la lámpara, es una de las piezas más exquisitas de Antonio Gisbert (1834 -1901).
Aunque no conozco información que lo confirme, la obra , probablemente, se inspire en la figura real de Florence Nightale, a quien popularmente, se le denominaba así, "La dama de la lámpara", tras su ejemplar trabajo como enfermera durante la guerra de Crimea. Gisbert prescinde de la persona real y convierte su leyenda - La Dama de la lámpara - en una alegoría numinosa de ¿la caridad, la compasión?

El pliegue es vigoroso, convulso, incansable. La naturaleza del pliegue es, literalmente, desplegarse, es decir, expandirse, sin dejar de ser eso, pliegue. El territorio que describe, su atmósfera natural, es el laberinto. En esta obra de Gisbert, los pliegues del delicado velo de la misteriosa dama no se despliegan, no se expanden caóticamente asumiendo el carácter protagonista de la representación, sino que mas bien se repliegan, se ordenan centrípetamente en torno a la figura de la dama sobre la que harmoniosamente converjen. Aquí los pliegues están concentrados, arropan a la Dama, son, en realidad, expresión de su control soberano, no meras emanaciones lúdicas de virutas dispares; no se proyectan como un delirio demiúrgico, sino que reposan cuasi ingrávidamente sobre quien es señora y dueña de las energías: la Dama de la lámpara.
La harmonía de los pliegues expresan un recogimiento exquisito. Por ello encuentro aquí una discreta obra suprema de la unidad interior-exterior. Los pliegues no juegan sino a acariciar los puntos de los que emanan, velan por el recogimiento atento de la dama, por el abanico secreto de sus cualidades.
Esta harmonía de la representación se multuplica por el simbolismo del marco oval que el artista ha escogido. Se subraya de este modo la plenitud, la potencialidad constantemente germinante de sus virtudes.
Supongo que esta interpretación del pliegue podría aplicarse a todas las representaciones de vírgenes y santos. Teniendo en cuenta que el pliegue, tal y como Deleuze, minuciosamente, lo expone en su obra del mismo nombre - El pliegue, un estudio sobre el Barroco y el pensamiento de Leibniz-, ha pasado a un segundo plano, y ya no es esa fuerza motora - configuradora de carácter autónomo, percibo en la obra de Gisbert, cierto aire ligeramente arcaico en el tipo de rostro de la Dama, un rostro estereotipado si lo comparamos con los magníficos retratos del resto de su obra más realista, y tratándose de un cuadro netamente romántico, adviértase que los pliegues circunscriben una figura solitaria, no saturan los límites del espacio sino que éste queda desierto y sumido en sombras, por lo que la figura de la Dama, a pesar de sus facciones suaves y redondas, adquiere una ambigua apariencia de espectro.

A partir de aquí se abre un interrogante: si Gisbert no quería hacer un retrato de Florence Nightale, sino que la toma como pretexto para su obra ¿qué pretensión, qué significado tiene esta representación? ¿Es una pura demostración del genio pictórico del autor, como podría haberlo hecho escogiendo el típico bodegón, un paisaje, o un motivo cualquiera?
Una cosa parece clara: el pliegue barroco, en la era romántica se transmuta en pliegue psíquico, implosiona, atraviesa las circunvoluciones mórbidas del cerebro de los poetas, se disgrega atómicamente, o se convierte en parapeto ornamental de los abandonos decadentistas, impregna las atmósferas pesadas de los paisajes solitarios, las ruinas y las voluptuosas desolaciones.

La dama de la lámpara que asistía, solícita, a los soldados ingleses enfermos y heridos, se convierte en la obra de Gisbert en la imagen etérea, en el furtivo manifiesto del sentir de toda una época.

     

9.1.12


INCISOS CONCISOS
Imagen -catálogo del origen común de la multiplicidad: "la totalidad de los fragmentos".
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Las frondas permanecen voluptuosamente quietas en la umbría.
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A veces resulta fastidioso y aburridamente estereotipado el enfrentar las Humanidades con la Ciencias, aludiendo a un ineludible antagonismo entre ambas. Las ciencias filológicas también participan, ciertamente, de la fascinación matemática, cuya característica es el placer intelectual del cálculo. La semiótica no deja de corresponderse con la matemática en tanto que localiza funciones o describe articulaciones concretas de una estructura. El análisis textual o el matemático, comparten una lógica semejante, en tanto que razonadores y captadores de los elementos probables de un sistema.
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Nietzsche decía que el error más común en filosofía era confundir las consecuencias con las causas, o viceversa. Por ejemplo: ¿Santa Teresa era epiléptica porque era santa, o era santa porque era epiléptica?
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"Esto hacen las cortinas amarillas y negras y encarnadas
que cuelgan de las vigas y columnas,
y flotan en teatros espaciosos".
Lucrecio , De Rerum Natura.
Me fascina lo luminoso y desolado de esta imagen. En realidad, las películas de romanos no iban mal encaminadas.
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Nómbrame en vano y dejarás de saber quién soy.
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El Vacío está lleno de vacío.
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El libro es una suerte de caja mágica con dobles fondos infinitos.
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La muerte ¿es un hecho o un signo?

6.1.12


una idea ingenua: que todos los poetas del mundo ataquen por sorpresa a todas las sedes de poder del mundo. ¿Ocurriría algo realmente importante, después del consecuente desalojo?