9.11.16

SPRASCHSPIEL. APÓCRIFOS WITTGENSTENIANOS.


 
 
 



La viruta es hija de la fricción productiva.

 

La metamorfosis de los días en noches y de las noches en vigilias ávidas de conocimiento.

 

La febrilidad poética consiste en nombrar las cosas.

 







La superficie de las cosas era absoluta. Por eso la discusión sobre los epifenómenos se convertía en humorismo grávido. 

 

La plasmación gráfica del universo sería un mapa de fogonazos.

 

La gravedad adictiva de las superficies crea una sensación de orden en un estado de cosas que tiende, por sus márgenes, a crear caos aproximativos..

 

Una longitud precipitada a ningún sitio crea un vacío no calculado.

 

No está muy claro si la dispersión de posiciones de un cuerpo es una estrategia o una simple defunción.

 

Las floraciones no pueden ser implosivas. Si lo son, no son floraciones.

 

Tampoco las tormentas moleculares son el etcétera del universo.

 

 
 

Si giraras al revés podrías admirar al que fuiste.

 

El plano propicio es el que inviste la imagen como una aparición rampante.

 

Lo ordinario es la imperceptible conjunción continua.

 

La invención es extraordinariamente alusiva pero no es impertinente.

 

El poeta puede abandonarse o emborracharse pero siempre piensa aristocráticamente.

 

   A veces la sucesión produce el efecto paradójico de una unidad estática. Por ejemplo, véase el efecto sedante de la música repetitiva.

 

El documento objetivo se lamina en boca de sus informadores.

 
 
 

Que se produzcan los mil y un caos, los mil y un discursos. Lo único que debe importarnos es que sólo nosotros somos los portadores del Significado.

 

¿Somos capaces de imaginar lo que escribimos?

 

En la imagen se alían una plenitud de mensajes y una promesa de habitarlos.

 
 
 

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