martes, 19 de noviembre de 2013

LAS MENTIRAS DE PLATÓN, de JOSÉ ANTONIO FERNÁNDEZ







Podría empezar esta presentación del libro de José Antonio Fernández  con una paradoja, que es también, quizá, un atrevimiento, pero que uno acaba constatando tras años de lecturas y  de formar parte en jurados de concursos literarios: Creo que en España, si bien no podemos decir que hayan grandes poetas actuando en primera línea  sin embargo sí que podemos estar seguros de que se hace una buena poesía, buena poesía hecha por poetas no famosos… El porqué de este desplazamiento, cómo es que la poesía se haya retirado a los márgenes o se haya atrincherado en la retaguardia, digamos, nos llevaría a inquirir en las razones sociales y culturales de tal hecho y a extendernos sobre un tema complicado pero colindante con respecto al  que aquí nos cita. Quizá esa retaguardia que la poesía, a veces, elige, sea una forma secreta de la vanguardia.



De izquierda a derecha: José María Piñeiro, José Antonio Fernández ,  el director de la editorial Polibea, Juan José Martín Ramos y Jaime Alexandre 
 
 
 
La poesía busca circuitos en los que moverse. En esos circuitos en los que la poesía se refugia y que todos conocemos – recitales, concursos literarios, editoriales pequeñas, ediciones personales, el mundo internáutico -  puede surgir la sorpresa y eso fue lo que ocurrió cuando nuestros respectivos blogs, el mío y el de JF, se toparon. Encuentro no sé hasta qué punto casual, pues resulta que JF ya sabía de mi actividad en Orihuela con la revista literaria Empireuma que hasta el 2007, publicábamos allí.

Y digo sorpresa porque el interés por su poesía se produjo en mí de inmediato. No soy lector habitual de poesía en la red, prefiero adquirir el libro y disfrutar de los poemas en este formato. En internet, yo diría que más que leer, sobrevolamos los textos. Pero el efecto con JF se produjo tan inadvertidamente como  intensamente. Yo diría que JF es un autor sorpresivo, por dos razones. Por el tipo de poesía que cultiva, infrecuente y muy personal,  y por otro, si me permite decirlo así,  porque la lectura de sus poemas engancha.  JF. tiene un arte particular al incluir un elemento narrativo en su poemas, dándoles un aire de microcuento con un sabor final a fábula. El que JF mantenga este interés alerta del lector a lo largo de todos y cada uno de los poemas, revela el trabajo llevado a cabo en este Las mentiras de Platón, el libro más sólido de los que leído hasta ahora del poeta.



José Antonio Fernández en pleno recital ante unas gambas al ajillo en "la casa del abuelo",
junto a su prologuista y el simpar guía oriolano de Madrid, señor Figueroa.
 
 
Yo diría que, a grandes rasgos, la poesía de JF. es una poesía de la posibilidad.  Es claramente una poesía que se sustenta de la inteligencia de la imaginación. Pero cuando digo imaginación no me refiero a escapismos oníricos ni al mero fantaseo, sino al papel germinador que le da al lenguaje como escrutador de los mundos que esconde la realidad. La realidad es el objetivo de su poesía. Eso es lo importante y lo meritorio de sus hallazgos. De un modo diferente al surrealismo, a través de esta poesía constatamos que lo real es siempre superreal.

Siendo la poesía de JF una reflexión sobre lo posible, se pregunta el poeta qué dimensiones componen lo real, y se propone explorar tales planos con el instrumento de la poesía, del lenguaje.  Lo posible incluye lo insólito  como registro de lo real.  Es decir, lo insólito, incluso lo fantástico, pertenecen al dosier de lo real. Un ejemplo sencillo, y que nos ilustra sobre esta percepción de la realidad, es el siguiente poema: 

Hay dos maneras de que la hoja caiga,
por el envés o por su lado opuesto.
La manera que nunca se contempla
es que jamás se caiga.
Hay tres maneras de que la hoja esté.

Este último verso, a modo de una operación matemática, incluye, suma lo insólito como una propiedad más de nuestra definición de la realidad.   

¿Qué es lo real, entonces? Para la poesía de JF la realidad es una simultaneidad de perspectivas, un objeto geométrico, tiene el funcionamiento de un fractal. Muchos poemas surgen de una suposición, de una propuesta. Cuando JF dice Todo acaba en fragmento, creo que más que confirmar esa imagen de la modernidad artística en la que lo fragmentario se ha convertido en un discurso aceptado - ya no hay grande relatos, todo se atomiza en ideologías y doctrinas particulares- creo, digo, que se percibe una sugerencia de la realidad como un rompecabezas continuo,  pues ese fragmento acabará uniéndose a otro, y éste a otro. Cada poema vale por sí mismo, es autónomo y, a la vez, forma parte de un todo descomponible. Si me permite el término, esta dialéctica, la de lo fragmentario, todo se descompone y recompone continuamente, atraviesa el poemario y viene a hablarnos, también, del carácter prometeico y desconcertante de las apariencias.


Explicitando términos en la presentación
 
 
 

Algo que quisiera señalar. Sabemos que lo importante en poesía es la forma. Y hemos dicho que la poesía de JF. es una inquisición lúdica e imaginativa sobre la naturaleza de la realidad. Esto quiere decir que su poesía no es traducible  a prosa, pues cómo se dice una cosa incide totalmente en lo que se dice. Por ello, escribo en el prólogo del libro: La poesía de José Antonio Fernández recupera la imagen del poeta como un investigador sui generis, como un explorador de lo que únicamente a través del verbo poético es posible comunicar. Efectivamente. El poeta es quien tiene, digamos, ese privilegio, revelar lo más insólito desde el lenguaje. Y  lo notable es que esta apreciación deja de ser un tópico en la obra de JF.

 

                                                                              Ateneo de Madrid, 15 de noviembre
 

 

domingo, 10 de noviembre de 2013

FOTOGRAFIANDO POR AHÍ

Meteorito



Escaparate duchampiano





Antros de vicio y fornicio





Esta momia no me mima
 
 
 
Glorias ya sólo soñadas


 
Diviso el margen luminoso

martes, 5 de noviembre de 2013

AFORISMOS DE RAMÓN SIJÉ





Sijé me hace recordar a Otto Weinninger: inteligencias precoces y trepidantes, un poco abrumadas por su propia pasión intelectiva, por su voracidad de palabras y conceptos, que desaparecen de la vida en pleno éxtasis intelectual, poco antes de que, quizás, modificasen o corrigieran sus directrices vitales y filosóficas. En Sijé, ambas cosas, palabras y conceptos, no se excluyen, son el mismo artilugio del pensamiento, pues el concepto se reviste de expresividad, y las palabras manan de una insistencia exploratoria, bañadas en poesía.
Lo que sigue es una primera selección de pasajes del sorpresivo: La decadencia de la flauta y el reinado de los fantasmas (1935). Sijé pertenece a ese tipo de intelectuales que crea su propio lenguaje crítico. En ello  radica tanto su encanto como los peros a su estilo. ¿Pero es que es poca cosa ser poseedor de todo un estilo propio que lo que me está diciendo es la imagen de mundo que ha elegido y en la que, íntimamente, vive?   




AFORISMOS SIJENIANOS I



Conceptismo, forma absoluta de expresión de nuestro estilo de vitalidad, iluminada por los ángeles.

 

Romanticismo es actitud primaria ante la vida, reflejo de la intimidad (la selva oscura de la intimidad) y conceptismo, actitud metafísica, superación, espíritu y estilo.

 

Creo que las artes poético-plásticas son variaciones (re-elaboraciones) sobre media docena de temas eternos, que pueden proyectarse en media docena de docenas de temas históricos.

 

Esta oscilación creadora se llama crisis; una crisis del espíritu va a ser el romanticismo.

 

Persona es quien vive dialécticamente la libertad.

 

Ningún sistema puede, por tanto, resolver su problema radical sin verificar su transformación personalista.

 

El romanticismo histórico, en cuanto que es un movimiento naturalista de fantasmas, se presenta, ante todo, como una protesta contra lo abstracto, contra la figura racional de lo abstracto, y como una afirmación concreta del color.

 

La forma romántica como melodía infinita

 

Qué lejana aquella música como concepto, aquella música como lectura por los oídos.

 

La música clásica de la palabra silenciosa es como una caída de sonidos sobre cristales, un paso de pájaros sostenidos por sonidos.

 

Al lado de la “melodía infinita” como tipo, está el poema infinito.

 

Poema infinito es desfiguración psicológica del cristal cúbico del poema

 

Las pasiones concretas

 

Los fantasmas llegaron a España cuando España era ya una nación de fantasmas

 

¿Para qué sirven los sucedáneos políticos-formales de la realidad, llamados constituciones? Fantasma es España; fantasma es el estado; fantasma es el pueblo; fantasma son el pensamiento y las artes, fantasma es el tiempo y la muerte.

 

Las épocas clásicas del pensamiento se caracterizan porque en ellas nunca han sido fantasmas ni los poetas ni los filósofos. Época clásica del pensamiento es época de símbolos y con los símbolos no pueden vivir los fantasmas.

 

El sentido común nos trae siempre al problema de la incompatibilidad del mismo sentido común y de la personalidad, o de la incompatibilidad del sentido común y de la humildad metódica.

 

Balmes quería reducir el romanticismo a un problema lógico.

 

Platón no es nunca un platónico sino Platón; santo Tomás de Aquino no es nunca un tomista sino santo Tomás; y Hegel no es nunca un hegeliano, sino Hegel. Balmes es ya un balmesiano.

 

La flauta que crea los símbolos en la absoluta soledad de los sonidos desnudos.

 

El concepto de España mismo es una posición romántica.

 

Palabras que digan pedantescamente: yo me muero de tanto sufrir, en vez de decir humildemente: yo me sufro de tanto morirme.

 

“Quien habla de la razón sólo humana – dice Hegel – miente contra el espíritu”; por esto el conceptismo antes de crear racionalmente formas busca la inspiración intelectiva de lo real y el sentido de la misión de la inteligencia. Quien habla de la realidad sólo empírica, miente, también, contra el espíritu.

 

Barroco es, en un sentido amplísimo, forma sometida al juego.

viernes, 1 de noviembre de 2013

GERMINACIONES DE LA RANA PÉTREA






En efecto. Lo más ostensible es lo que se nos suele hacer invisible. Y yo parezco destinado a descubrir fragmentos ignotos de la dichosa puerta del palacio de la familia Roca de Togores, día a día. Simétricamente a la posición y ubicación de la salamandra- lagartija, me he dado cuenta de la existencia de otra figura, más pequeña y escondida: lo que parece ser un sapo emboscado en un par de carnosas hojas de lechuga. En un principio pensé de un modo barroco: se trata del renacuajo de la salamandra. Pero habiendo animales con una representación fuerte y específica, no creo que un renacuajo, en este contexto, expusiera una idea del proceso del nacimiento o de la metamorfosis, muy inteligible.
 
O es un sapo o bien una rana, tan abundantes en las orillas del Segura, a su paso por la ciudad,  y prácticamente  inexistentes hoy.
Este último dato, supone para nosotros una grave carencia, no sólo ecológica sino cultural. La rana es mensajera del cambio de la estaciones y de la lluvia, símbolo para los orientales de la buena suerte y de la fecundidad. Está relacionada con los estados primordiales de la materia, y especialmente, con el caos primigenio. Por el proceso vital de su metamorfosis, la rana se convierte, para Jung, en anunciadora de la aparición del hombre en la Creación. Resulta algo estremecedor que un simbolismo tan extendido mundialmente y preciso como el de la rana, deje de operar en nuestro imaginario por la extinción local del animal.     




  

jueves, 31 de octubre de 2013

LA SALAMANDRA-LAGARTO



 
 
 
 

Años viviendo en esta calle y ayer hice un pequeño descubrimiento que me sumió en una breve fascinación: al pasar por delante de la puerta del palacio de los Roca de Togores, sito en la calle San Juan, descubrí en una de las bases de los arcos neogóticos de la puerta del edificio, una figura que hasta el momento no había percibido: una salamandra emergiendo de entre la vegetación. Esto confirma lo que más de una vez hemos escuchado: lo más próximo a nosotros es a lo que prestamos menor atención.

Al principio, al ver la escurridiza salamandra, casi pensé que acababan de ponerla ahí. Después, más tarde, pensé que el simbolismo de la salamandra, a no ser que fuera un capricho esotérico de su diseñador,  justificaba difícilmente su ubicación en este marco, y que, con mayor probabilidad se tratara no de un anfibio sino de un reptil, de un lagarto. El conocido gusto del lagarto – según la tradición - por el sol, se asemeja a las virtud cristiana del creyente que aspira a la luz divina. De todos modos, la ambigüedad en cuanto a la identificación final del animal persiste, pues la figura de la fachada lo representa saliendo de entre unas hojas; la vegetación se asocia a lo umbrío y a la humedad y por este lado tendría que ser más una salamandra que cualquier tipo de lagarto o geco, frecuentadores de rocas y paredes.

 
 
 
 

Sea una o la otra cosa, lo que me ilusiona es haber descubierto un elemento simbólico que, seguramente, lleva ahí unos ciento y pico de años y  que había ignorado hasta el momento. Desde ahora puedo, literalmente, tocar, palpar un símbolo: allí está, a unos 20 metros de mi casa, a mi plena disposición. Cosa extraña esta de tocar un símbolo. ¿Es esto posible? Al tocar la pétrea figura, ¿palpo también su significar?

Cómo leer realmente este símbolo que debo incorporar a mi percepción del conjunto de la puerta del palacio. Las fachadas de iglesias, casas señoriales o palacios son panoplias de símbolos, muestrarios de alegorías, libros en piedra, como se decía de las catedrales medievales. La lectura de la obra arquitectónica, de la multiplicidad que la compone, es de una vez, simultánea, mientras que la de la obra escrita es sucesiva. Por ello, del mismo modo que, de pronto, se me apareció la salamandra-lagarto, la percepción estética de lo arquitectónico debiera basarse en la apreciación general de todo su complejo semiótico, para ir, después, analizando con detalle cada uno de los floridos y furtivos elementos – como la salamandra-lagarto- que la integran.
 
 

miércoles, 30 de octubre de 2013

A MODO DE JUSTICIA POÉTICA








Existe una ley secreta de las compensaciones administrada con sabiduría por un demiurgo ignoto que funciona siempre a través del azar y cuya enseña es lo inesperado: cuando nos creíamos que el mundo islámico era un bloque cerrado y uniforme contra Occidente, estallan las revueltas árabes; cuando Estados Unidos pretende acordonar el planeta, convirtiéndolo en un Gran Hermano universal, le estalla en la cara y en pleno suelo patrio, el caso Snowden.

UN CONFÍN DE CIELO PARA TUS PÁRPADOS

  Esta foto de Lee Friedlander se parece al tipo de fotografía que yo he ido haciendo en mis escapadas urbanitas los sábados por la tarde.....