4.12.19


El poeta Apollinaire, el creador del término "surrealismo" y el escritor Andre Rouveyre, departiendo ante lo que era una novedad: una cámara. Apollinaire, siempre a la vanguardia y con las vanguardias. 

29.11.19

19 PREMIO DE PINTURA UNIVERSIDAD DE MURCIA

Siniestra idea de un país de sol.


Malogrado conjunto holográfico. Demasiado oscuro. 





Obra de Mónica Dixon. Una pieza llena de delicado misterio. Mi favorita. La fotografía no representa con fidelidad los términos de la pieza. Las puertas que se ven a lo lejos,  aparecen fundidas de tal manera que desvirtúan la imagen original.



Obra de Paco Díaz: Reposo. Triptico lleno de humor y soberbia maestría estilística. Una de las piezas más notables de la muestra. Cuando el pintor demuestra que sabe pintar, ya puede hacer lo que le dé la gana. Esta pintura no sólo adorna una sala: se disfruta.


Esta pieza me pareció más bien una muestra de dibujo trabajoso. 





La pieza está perfectamente realizada pero me pareció aparatosa y artificiosa. Si la foto estuviera más contrastada, no con ese aire blanquinoso....




Parecen formas azarosas, pero no es nada fácil representar lo sugestivo de lo azaroso. El formato vertical le da un aire epifánico.  






De la exposición, una de mis favoritas. Cuando vi la pieza en la sala, creí que era una fotografía. Sugerente, misteriosa y con esa belleza de la hora mágica del crepúsculo.  



La obra, formalmente, es impecable, pero reconozco que cuando el arte se vuelve reivindicativo y protestatario, hay algo ahí que me irrita: cómo asumir la belleza y el mensaje en una sola cosa.




Un fulgor homocéntrico.

Me resulta complicado analizar esta pieza, precisamente porque ha tenido la virtud azarosa de recordarme cierto tipo de fantasías y ensoñaciones. Lo arquitectónico que representa lo sofisticado y racional, perdido en un ambiente remoto y desolado.

El cuadro me ha recordado escenarios a lo Chirico. El título es genial: arroja a las fascinaciones de lo imaginario un motivo de la historia sagrada.


La pieza es luminosa y su tamaño llama a la contemplación tranquila. Que los gratos territorios imaginarios se desplieguen como una música.


Primer premio de la muestra. El jurado ha estado exquisito, pero urge una explicación






Pintar una simple ola supone asumir el despliegue minucioso de los reflejos y los brotes de espuma. Quizá lo de "Ecléctico" indique la cantidad mezclada de colores y tipos de pincelada que es necesario efectuar para producir un impresión semejante a la de la ola real. Una obra notable, por ello.


25.11.19

NO DEJEMOS DE HABLAR. Entrevista a 19 poetas. Ada Soriano





Desaparecidos del campo de batalla retórico los debates sobre poéticas o tendencias poéticas  – "los poetas de la experiencia", "los poetas del silencio", "los venecianos", "los feroces", etcétera.,  – que hasta el inicio del nuevo siglo parecían competir por el primer puesto de la novedad o de la prioridad estética, la edición de antologías nos ha ayudado hasta el momento a rastrear el estado de las plumas sutiles. Lo que se nos ofrece en este volumen publicado por Polibea es algo más original: entrevistas a los, más o menos, esquivos protagonistas de la palabra.
Salvando cuestiones previsibles que suelen producirse en estos casos como la parcialidad en la selección, por ejemplo, o la tendenciosidad de las preguntas, creo que esta suma de entrevistas, salta sobre estos percances de lo estereotipado y nos ofrece retratos singulares, adecuadamente personalizados, valga la redundancia y limitadamente saturados. Ada Soriano ha sabido leer en los poemas de cada entrevistado y dirigirle preguntas a propósito de lo escrito y afirmado en sus textos, invitando al poeta a explicarse o justificarse, evitando el exceso. La poesía requiere penetrar, aunque sea fugazmente, en los laberintos de la palabra y de la intimidad. El nivel obtenido en la mayoría de las entrevistas nos descubre que el genio poético, aunque no se encuentre en primera línea de la producción editorial y parezca condenado a ser consumido en las trincheras blandas de lo minoritario, no cesa de velar por lo que le compete.
A la poesía le concierne decir el acontecimiento del mundo. Hoy, actualmente, ese acontecimiento lo dicen  más oportunamente el cine o la novela. No se trata de que la poesía baje en aspiraciones. La poesía está en perfecta salud. Cuando lo primoroso, lo único ocurra, también la poesía o sólo la poesía sabrá, en realidad, decirlo.
De todas maneras, teniendo en cuenta la especialidad de la poesía, lo que podríamos denominar “su misión”, no podemos negar, también, ciertas limitaciones y empobrecimientos del momento: el provincianismo en poesía, que los poetas de una comunidad conozcan malamente o no se interesen por lo que hacen los poetas de la comunidad vecina.
Para Roland Barthes la vocación de la escritura es ser criptográfica. Es decir, la escritura ofrece una resistencia a los lectores, exige una implicación. Este esfuerzo ofrece compensaciones y pruebas especiales a los lectores de poesía.        
  El otro día visité una exposición de pintura en la sala del palacio Almudí de Murcia. Se trataba de una exposición de premios de pintura recientes, obras, sobre todo, de gente joven que pinta y crea actualmente. La visita fue doblemente compensatoria. Por un lado, la mayoría de las obras me parecieron estupendas, me hicieron regresar, en el recuerdo, a aquellos estados de entusiasmo de los ochenta y noventa, cuando uno todavía confiaba en descubrir autores y lenguajes nuevos; por otro, me sumió ante la contemplación de obras concretas en un gozoso estado que me hizo recuperar, por momentos, la esperanza profunda en el arte. Las mismas sensaciones de renovación e interés que tuve ante los cuadros, supongo que podría tenerlas con la lectura de los poemas de los poetas seleccionados aquí, teniendo en cuenta la similitud de edades y territorio en el que trabajan.
     
Presentación del libro en la librería Codex, el 15 de noviembre. José Luis Zerón, Ada Soriano y el director de la editorial Polibea, Juan José Martín Ramos

22.11.19

DOS COMPARTIMENTOS LÍRICOS






Elizabeth Barret Browning y Robert Browning en Venecia.

El epígrafe de la publicación ya define el objeto de la fascinación. ¿Por qué el hecho de imaginarme a esta pareja de poetas en Venecia, a esta pareja específica y no a otra, intensifica un interés que quizá funcionaría con distinta evocación literaria si pensáramos en otros nombres? La verdad es que podríamos referirnos a un Alfredo de Musset y a George Sand evolucionando por la famosa urbe acuática por la misma época, pero el detalle de tal proyección ofrecería otro grosor. Robert y Elizabeth Browning funcionan como un tándem algo hermético pero indiscutiblemente romántico. En torno a ellos, más que aventuras extremas, gira una densa narración de intimidades que se resuelve en sus poemas, de modo especial, en el conjunto seleccionado aquí. El amor, preñado de sacrificios y promesas de perennidad, que nos cuentan los sonetos de Elizabeth, alcanzan también, en suma, un grado de majestuosidad que la minuciosa belleza de su escritura, ratifica.   







Safo. Poesías

Sorprende que los pocos fragmentos escritos por Safo hayan llegado a nosotros y que podamos disfrutarlos en un volumen tan impecable y exquisito como este. Tales fragmentos vienen a reducirse, en el mayor número de las ocasiones,  a un par de líneas o a un verso, apenas, inscritos en una cerámica… Esta riesgosa indigencia, sin embargo, ha causado uno de los debates más polémicos y continuados en la historia de la literatura: el de la famosa tendencia sexual de la poeta. Alguno de los poemas, por su belleza y patetismo, convendría leerlos no en clave lésbica, sino más allá de tal incordiante encasillamiento. Impresiona leer estos dos versos e imaginarlos como una confesión derrelicta y anónima de un amor remoto,  atravesando el piélago de los siglos: viniste, sí, viniste, y yo que te buscaba, /tú, que enfriaste mi pecho ardiente de deseo.