17.2.17

DIARIO DE OBSERVACIONES






Efectivamente, el género autobiográfico pertenece a la ficción – ya es ficción en tanto se ha convertido en género, en un tipo concreto de escritura – pero la ficción nos dice algo importante a través de algo inventado. A fin de cuentas, la ficción es verdad, nos dice verdad. Por otro lado sería materia de una sabrosa reflexión pararnos sobre el porqué obras importantes de filosofía, incluso de ciencia antiguas, son consideradas hoy literatura. Qué metamorfosis se ha obrado ahí sobre los conceptos normativos de razón, verdad, discurso, lógica, etc. Fascinante resulta el recordar que obras destacadas de la época griega, pioneras de la expresión del pensamiento, fueron concebidas, entonces, como poemas: Parménides, Lucrecio…El poema se presentaba entonces como un compendio del cosmos o como la forma ordenada de presentar la imagen del mundo en una integración de imágenes.

 


En un suplemento dominical del ABC de mediados o finales de los ochenta, leí una noticia sobre una compositora española que tenía en proyecto realizar una obra musical utilizando voces psicofónicas y electroacústica. Había una foto a color de la compositora y lo único que recuerdo es que era nacida en Madrid. No recuerdo su nombre. No he vuelto a tener noticia de esta mujer ni he sabido de ella nada más que aquella aparición en el ABC. Cuando leí aquello, me pareció una de las audacias más arriesgadas y complicadas, teniendo en cuenta que las grabaciones de voces paranormales que fuera a utilizar para la obra no serían cualquier cosa, sino que tal paranormalidad estaría certificada de algún modo. Ello significaba que una composición musical de vanguardia iba a integrar en su elaboración, material directo sonoro de una realidad cuya naturaleza nos es desconocida. De algún modo hay ahí una especie de redundancia pleonástica, puesto que ya toda obra artística es, de por sí, misteriosa.  

 
 
 

Leyendo una obra que no conocía de René Char: Indagación de la base y de la cima, en realidad, un batiburrillo, una selección de necrológicas, semblanzas de pintores y escritores, cartas y escritos autobiográficos, pero tratándose de quien se trata, menudo batiburrillo: la más mínima oración, se presenta cargada de esa densidad típica del poeta que convierte en esencial y formidable el más escueto enunciado. Qué gusto da leer a Char, qué firmeza, qué esplendor de la inteligencia. Que la memoria pueda contar con voces como la de René Char da esperanza.
 
 
 
Las verdaderas riquezas de este mundo son entidades o conjuntos fugitivos que hay que saber rastrear, descubrir y ubicar. Y esa ubicación siempre se localiza en las anfractuosidades del tiempo. Ante la cantidad de ediciones de la obra de Emily Dickinson disponibles en el mercado, crece mi interés sobre la autora, adquiero una de las publicaciones, la de Austral con traducción de Silvina Ocampo, trabajo elogiado por Borges. Delicioso descubrimiento, desde luego,  el de Dickinson. Como siempre, extrañamente, ocurre: intuía, sospechaba algo sobre esta autora que la lectura de sus poemas junto a pormenores de su vida, confirman. La primera impresión definida que uno recibe: bajo esa apariencia anodina de dama puritana, súbitamente, se filtran los trallazos de una inteligencia y de una sensibilidad brillantes. Contrasta la dinamicidad de su verbo con el aire provinciano o sosegado de su apariencia, como si su eros estuviera, exclusivamente, reservado a las palabras. Claro está que tal apariencia no es sino el débito a la ideología histórica, la impregnación contextual que sublima y atraviesa para volver a reelaborar y transformar. Sorpresivamente escribe: ¿Si el verano fuera un axioma/ qué brujería tendría la nieve? Su repertorio es limitado - pájaros, nubes, la casa del vecino, las flores -  pero sus inclinaciones místicas y su don poético convierten este conjunto de motivos en nexos de un pequeño paraíso giratorio.  

 
 

   

 

9.2.17

POR EJEMPLO, TRES LIBROS





JOSÉ LEZAMA LIMA. POESÍA COMPLETA. SEXTO PISO. 

Desde luego, Lezama Lima es un evento, no, el evento de la lengua, el experimento más arriesgado y jugoso de nuestra lengua. Sexto Piso ha preferido no abusar de prólogos y notas a pie de página, suponiendo un lector ducho en el burbujeante piélago metafórico lezamiano. Ahí han arriesgado en pureza. El desafío se completaba en cómo publicar en un solo volumen toda la obra poética conocida de Lezama. Esta cuestión físico-estética ha sido emprendida con éxito. El volumen resultante es manejable, poco pesado y sus 1078 páginas  color marfil crema, gratamente legibles.  

 

 

 
 
OCTAVIO PAZ. EL MONO GRAMÁTICO.
 
En algún sitio de la maleza de este texto, Paz plantea la pregunta  filosófica-poética-teológica mitológica clave: ¿Es la realidad una metáfora? ¿Y de qué es metáfora?

 

 
 
 
 

SARA BERNHARDT. IMPRESIONES DE UNA SILLA.  SD.Ediciones

A veces los textos aparentemente nimios, puramente anecdóticos, cuasi anónimos y que menos han interesado a los historiadores de la literatura, nos producen los  goces más curiosos e inesperados. La actriz Sara Bernhardt da una vuelta en globo y nos cuenta su experiencia en un breve relato, a través de la voz de uno de los objetos que viajaban con ella: la silla del aerostato.  Nada más. Y sin embargo… El cuentecillo viene aderezado por la crónica periodística que se publicó en días del evento: reflejo histórico de un hecho entonces novedoso y que funciona como constatación en la piel de la realidad de lo que causó, en el ámbito de lo ficcional, las impresiones de la aplicada silla.      

7.2.17

TEMARIO




NUESTROS ANTIGUOS CONTEMPORÁNEOS
 
Dice el tango que 20 años no son nada y casi diríamos que 2000 tampoco, examinando estos vívidos retratos de Al Fayum que casi parecen salirse de su marcos para examinarnos a nosotros mismos a su vez. Qué repertorio de rostros y miradas certeras, sin torcimiento ni retraimientos. Piensa uno que Hollywood, al fin y al cabo, no se equivocó demasiado, aunque sus puestas en escena de películas de época nos parezcan estereotipadas o manidas. La expresividad y el realismo de estas figuras y de estos rostros niegan todo gravoso paso del tiempo. Nos miran desde un ahora que conecta con el nuestro. Hay momentos en que el tiempo queda suspendido: uno de esos instantes es el que constituye la convergencia de nuestra mirada con la de los retratados. “Aquí estamos nosotros, ¿quién sois vosotros?”, parecen decirnos.      
 



 WELCOME AL SPANKING





En estos mismos momentos, cientos de traseros ingleses están siendo contundentemente azotados en  algún punto escondido de la gran city londinense. La práctica del spanking o azote es toda una secreta institución en Gran Bretaña y puede considerársele una modalidad relativamente severa de sadismo. El azote en el trasero conjuga morbosamente recuerdos placenteros de infancia y componentes masoquistas de sumisión y humillación. Ya Flora Tristán, en el arrasador testimonio escrito de su viaje a Londres dejó constancia de lo mal que los ingleses trataban a sus mujeres. Y en el diario de los Goncourt se nos habla de los placeres privados de un inglés que viajó a París, presumiendo de la crueldad que empleaba en tales placeres. El spanking parece darle la razón a Nietzsche: el mayor placer es el de dominio.