22.11.17

UN "CHUTE" DE ESPERANZA








Para Elena Medina

 
Beethoven se queda sordo. Y compone la novena sinfonía. Como diciendo: ¿con que ésas tenemos? Pues ahora vas a ver quién soy yo. De modo semejante a lo que decía Espinosa: nadie sabe lo que puede el cuerpo, Beethoven reta al destino y le espeta a la cara: ahora vas a saber lo que puede el espíritu.  La voluntad de Beethoven se revela aquí como algo  extraordinario. No  acepta el mal de su sordera, no se resigna a ello, sino que reacciona enérgica e insólitamente creando una de las composiciones musicales más estremecedoras de la historia. En este sentido, Beethoven es un romántico radical. Afirma el poder inmaterial del espíritu, trascendiendo toda circunstancia adversa de la vida.  
Beethoven no asume su mal sino que revienta, no agacha la cabeza o el ánimo sino que se vuelve belicoso. Reacciona y es él quien ataca al mal. Para ello elabora una sutil y audaz estrategia: urdir una sinfonía titánica.  El espectacular final de la novena es la ratificación rabiosa de esta idea, compone esa imagen en la que el mal es aplastado una y otra vez demostrándose la victoria exultante del bien.
Creíais que me ibais a aniquilar, pues sordo, ciego y manco voy a ganar esta batalla.
Decía Walter Benjamin que “son los desesperanzados los que dan esperanza”. El caso de Beethoven es uno de los ejemplos más estremecedores de ello.         

20.11.17






ABANDONARSE
Son muchas las tentaciones para abandonarse
y olvidarse de uno mismo.
El tiempo presente está surcado de otros tiempos,
de brechas sonoras por las que evadirse:
el pitido del tren lejano
que suena igual que hace cuarenta años;
las risas callejeras de alguna jovial dama
escapando de los pellizcos de su acompañante
y que te retrotraen a una excitante nochevieja
 de 1978, nada menos, cuando escuchaste lo mismo;
la insólita música que emerge de la ventana de tu vecino;
clarores difusos que juegan en la fachada de enfrente;
el viento nocturno que silba siniestra y románticamente;
el ruido de las cañerías que te hacen pensar
en extrañas maquinaciones urdidas por los vecinos
o por espíritus…
Qué es lo actual, entonces, sino un bloque
atravesado de líneas y excoriaciones súbitas,
el eje que articula tus acciones
bajo un tembloroso palio
de recuerdos y deseos postergados.  
 

17.11.17

GUSTAV KLIMT Y EMILIE FLOGE ENTRE LOS AZULES Y LOS DORADOS






Me encantan estas imágenes del pintor Gustav Klimit con su compañera, la diseñadora y modista Emilia Floge. Me hacen pensar en los artistas como en una suerte de aristocracia propia, una élite exquisita unida por un motivo común: la belleza. No es una casualidad que sean estas imágenes las que me suman en un estado de admiración y de melancolía: la época en que ambas personas, Klimit y Emil Floge, vivieron, experimentó todavía el arte como un lugar en el  que habitar y ser feliz. Siento admiración porque a principios de siglo el artista era un creador de mundos y eso era respetado; melancolía porque el aura que percibo al contemplar a esta pareja, esa tranquila exquisitez que emana de la soberanía de sus personas, me cuesta más verla en los artistas de hoy, o está más desdibujada por la violencia, por el prosaísmo de los tiempos que se viven. Estoy asumiendo estereotipos, desde luego, pero Klimt, su compañera, ese ambiente en el que viven y crean, incluso el escenario físico, me parece todo tan encantador como irrepetible.   




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15.11.17


 
 
 
  
POÉTICA

 

Hay que rescatar lo real de la copiosidad de lo artificioso. Es preferible propiciar el poema antes que diseñarlo.

 

Lo imaginado es legítimo si estimula y descubre lo real.

 

Lo real no es - mezquinamente - lo realista.






Lo real debe comprenderse tal y como lo evocaba Shelley o René Char, como lo que garantiza la veracidad del poema.

 

Plañir por lo que podríamos ser nos vuelve a enredar en la imposibilidad melancólica. Hay que incidir en la potencialidad que se adivina en lo real, en lo que, de alguna manera, existe ya.

 

Evocar lo posible lo hunde en la invisibilidad. Lo posible debe palparse en el devenir que nuestro sueño precisa o localiza, aunque no sea tan real como para que impacte contra lo que se le opone hasta rebasarlo.




Escribir es dilucidar balances, delimitar los meandros del suceso.

 

Lo real es multidimensional. Ni depende de una sola interpretación ni se asigna a ninguna ideología.

 

Lo real consta de un descubrir y de un paulatino explorar. Ningún discurso posee la exclusiva de su definición.

 
 

 

13.11.17

POEMA








TARDE DE DOMINGO
 
Ha ocurrido algo insólito.

 
Creía que esta tarde me esperaba
la acostumbrada tanda
de flatulencias, putrefacciones y tristezas
que coronan esa pequeña muerte
de todos los domingos por la tarde,
mientras fuera hace siempre un sol magnífico;
 
pero en el terso descenso de la tarde,
mi cuerpo no se alteraba
y la compañía de los libros
no me parecía tediosa.
 
Debo haber franqueado mi pereza
a través de la propia pereza,
encontrado un punto neutro
en el que descansar de sufrir.
 
O quizá me he liberado, imprevisiblemente,
de esta cadena perpetua de los fines de semana
al declararme preso sin escapatoria de la misma,
 
o es que, quizás, el tiempo ha modificado su curso
y ya no significa episodios maravillosos
y hoy no es domingo sino un día cualquiera.