8.6.10


IMAGEN, SOCIEDAD Y MANIPULACIÓN MEDIÁTICA: ¿QUÉ HA SIDO DE LA REALIDAD?

Cada martes de este mes de mayo, en una de las salas de la CAM, aquí, en Orihuela, un grupo de amigos y docentes, amantes del mundo de la imagen, del cine y del lenguaje audiovisual, nos hemos reunido al preclaro llamado de los profesores Manuel García y José Antonio Cayuelas, para discutir la amplia y compleja temática derivada de la publicidad y de los medios de comunicación. El material exhibido ha sido amplio y diverso: videoclips, fragmentos fílmicos, documentales, cortos de animación...

Bajo toda esa variedad, la idea fundamental que se ha pretendido ilustrar ha sido no sólo cómo la publicidad o el cine imponen modelos de mujer, estereotipan conductas y explotan apariencias, o de qué modo la información se sectorializa y divide por intereses económicos e ideológicos hasta el delirio, sino, como consecuencia de todo ello, dónde queda la realidad, qué queda de ella tras la plaga de imágenes y manipulación manifiesta, y, especialmente, a qué realidades se les niega una visualización al no concordar con la estética, con el tipo de realidad que a la industria le interesa imponer.

Se dice que la palabra posee, todavía, un prestigio mayor que el de la imagen, cosa que corrobora la referencialidad que tiene la prensa escrita, por ejemplo, frente a la fugacidad de los telediarios, pero no hay duda de que nuestro siglo XX (y principios del XXI), ha sido una época henchida de imágenes y un interrogante para plantear a nuestro imaginario sería qué estatuto ontológico ha representado la imagen y qué futuras metamorfosis le esperan. Otra pregunta, ineludiblemente unida a todo lo expuesto, sería si existe algún lugar virgen, todavía, a la esquilmación selectiva de la máquina informativa, si es posible crear sin manipular, sin someterse a las exigencias del mercado.

En suma: si la definición de lo real está en peligro, o bien dejamos de ver televisión y leer periódicos; o bien, nos sumergimos con escafandra protectora en el océano catatónico de la "información", dispuestos a llevar a cabo nuestra propia lectura recopilatoria, a sumirnos con gozo perverso en el naufragio de la realidad.



"Ser es ser percibido", según reza el famoso motivo idealista explicitado por Berkeley que un Borges evocara con interés aunque fuera para cuestionarlo. Pero no creo que Antena 3, La Sexta, Telecinco y tampoco La Primera, (a mi pesar), nos ofrezcan percepciones puras de la realidad, sino versiones, es decir, lecturas determinadas por un modelo que selecciona y dosifica, concienzudamente, el material disponible. De este modo, el "espectáculo de realidad" que cada cadena ofrece es distinto, y su misión es satisfacer las expectativas de un tipo de público que, ocasionalmente, puede desplazarse a las emisoras de la competencia, según guste o se harte de la clase de noticias que se le suministren.
En fin, ojalá nos volvamos a encontrar en sesiones futuras para seguir destrenzando cuestiones semejantes y que la CAM nos sea propicia.

1 comentario:

Joaquín Moreno dijo...

Hola José María:
me han parecido muy interesantes tus reflexiones sobre este tema, ya hoy una nueva rama del conocimiento. Hay mucho por hacer en este terreno.
Un saludo,
Joaquín