7.4.11


ESTILOS FILOSÓFICOS

Lectura gozosa de "Misticismo y Lógica" de Bertrand Russell. Los asertos del filósofo inglés suponen siempre, más que un hallazgo conceptual, una clarificación de la realidad. Russell sorprende porque desmonta con limpidez los errores en los que solemos basar nuestros razonamientos. Podríamos decir que tras la "higiénica" labor reductiva de su lógica, descubrimos, de pronto, que una visión económica de las cosas, paradójicamente, las enriquece al despojarlas de conexiones y atributos no sólo inexactos sino que se habían vuelto estáticos, lastres en el procedimiento habitual del pensar. Acostumbrado a la embriaguez de las frondosidades verbales y los barroquismos teóricos, leer a Russell me relaja lúcidamente, ubicándome ante algunos problemas con precisión renovada, lo que supone pensar las cosas de otro modo. Su frase es cuidadosa. Escribe: "Parece que...". Encuentro esta cita: "Desde el punto de vista de la filosofía, el descubrimiento de que no se puede contestar a una pregunta, es una respuesta tan completa como cualquiera que pudiera obtenerse". Esto se entiende porque Russell es un lógico, y por el momento, el que uno no encuentre respuesta a algo se convierte en un dato positivo, es un punto valioso con el que hay que contar para continuar investigando en otra dirección o plantarse. Para Gadamer, toda respuesta termina por generar otro interrogante. Este es el procedimiento hermenéutico. La verdad de algo no se dilucida sino a través de esta secuencia : interrogante-respuesta-interrogante. Gadamer al trabajar con los significados de las cosas, inicia un proceso de densidades, emprende un camino surcado de iluminadoras correspondencias de incierto fin. Russell define una línea y va precisando los puntos de una geometría cuyos planos pretenden reflejar la estructura de la realidad. Cuando afirma que su máxima aspiración ha sido la de "escribir bien" confirma su deseo de no haber producido libros, sino de que su filosofía se haya ajustado a la verdad.

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