18.8.11


LA MEMORIA DEL MUNDO
Independientemente de ser una mega-herramienta de la comunicación actual, es ya un tópico asemejar internet a una enciclopedia sin límites, a un continente de información que crece a la velocidad que crece el contenido. Ciertamente, cuando uno navega con placer por determinadas páginas web encontrando lo que buscaba y descubriendo cosas nuevas, relacionadas con eso que se buscaba, se tiene la impresión de que la red, además de ser esa metáfora de la enciclopedia infinita, adquiere la dimensión de memoria del mundo.
Tengo una querencia particular e idealizada por el cambio de siglo - del XIX al XX -, por lo que ese eje histórico supuso de tránsito y renovación en el mundo de las artes y de la ciencia. Echando un vistazo a una filmación de la época que recoge lo que fue la Exposición Universal de París de 1900, pensé en las primeras grabaciones sonoras que se produjeron en la historia. El sonido, antes que la espectral imagen muda, comunica una mayor inmediatez. A través del eficaz enlace de un bloguero argentino, di con una página oficial de ministerio de cultura estadounidense en las que se encuentran disponibles todas las grabaciones en cilindros de cera que Edison, desde 1888 hasta, aproximadamente, 1921, realizó y supervisó. Las grabaciones están ordenadas según se trate de discursos políticos, recitales poéticos o interpretaciones musicales. Que, tranquilamente, a través del ordenador de tu casa, y con tan sólo hacer un "click", se cuele en tu habitación una conversación borrosa y un sonar de campanas, grabado todo ello una remota tarde de agosto de 1890 en Londres, tiene algo de vertiginoso y fascinante. Y lo fascinante, precisamente, es que el sonar del sonido siempre suena ahora, en el presente, y ello me hace percibir, paradójicamente, que el paso del tiempo tiene algo de ilusorio. Aunque, por otro lado, el ruido que se escucha mezclado con las voces, y el sonido mismo deforme de las voces, me está confirmando lo contrario, que hay una distancia infranqueable entre el momento de la grabación y yo, que la escucho más de un siglo después. Realmente, si en estas grabaciones antiguas no sonaran sino estricta y limpiamente las voces y músicas que se registraron, se haría difícil imaginar la cantidad de acontecimientos mundiales que se produjeron desde entonces hasta ahora. El sonido estropajoso, las frituras y burbujeos sonoros, son el signo de la erosión del tiempo, el efecto inercial y residual de los años transcurridos y que colocan su estética aureola de tiempo sobre estos registros históricos. Los cilindros de cera que suenan en internet parecen conformar cierta figura tautológica: registros registrados en otro registro: la red.
Pero me parece algo exagerado afirmar que internet sea la memoria del mundo. Las páginas web desaparecen cuando acaba el contrato que las mantenía, la información caduca apenas se publica, la propia virtualidad de la red suma cierta fragilidad al ciberespacio. Según Alberto Manguel los cedés que (todavía) empleamos para grabar documentos o música y que, en dos días, sólo venderán los chinos, tienen una vida de apenas unos 14 años, mientras que textos impresos en papel se han conservado tras centenares de años...
Jung distingue entre la memoria consciente, concreta, artificial, dependiente de la preservación o existencia de documentos escritos, arqueológicos, etcétera, y la memoria inconsciente, nebulosa, indefinidamente extensa, global, milenaria. Escribe: "Si pudiera personificar lo inconsciente, se convertiría en un ser humano colectivo, más allá de la singularidad sexual, más allá de la juventud y de la vejez, del nacimiento y de la muerte, y dispondría de una experiencia humana poco menos que inmortal de uno o dos millones de años". Se hace difícil concebir algo semejante. Pero podríamos contemplar la suma de todo lo que circula por internet como el símil más cercano a lo que los indios denominan los archivos akásicos, imagen indirecta de lo descrito por Jung, aunque invocáramos otro bucle: una continuidad- de información, imágenes y mensajes - dependiendo de otra continuidad: la energía eléctrica. La relacion, significativa o no, entre ambas cosas, abre otra tanda de reflexiones.

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