7.11.11


DIETARIO ONÍRICO
Día de inactividad aniquilante, pero pródigo en sueños y ensoñaciones, precisamente porque he estado casi toda la jornada dormitando. Las experiencias que anoto a continuación, son de hoy, lunes.
Sueño, esta mañana, con una abigarrada y barroca escena. En las salas de un castillo, se encuentran sentados a una larga mesa un gran número de personajes que parecen celebrar un espectacular banquete. El final de la mesa no es visible, da varias veces la vuelta o se superponen mesas y personas sentadas. Entre los personajes sentados y los que se mueven en torno a ellos, hay piezas de armaduras y cantidades de otros pequeños objetos de manera que no hay un solo resquicio o espacio que esté vacío. El movimiento general que hace el grupo de los comensales al comer, beber y hablar, produce un dibujo ilusorio en el conjunto de la imagen, - recuerda los grabados estereoscópicos de Escher : el hueco existente entre una serie de figuras produce otra serie de figuras que marchan en sentido contrario -, pero tal efecto depende de que una mujer levante, al azar, el brazo. Es entonces que se ve como una especie de ola de escamas que se va sucediendo recorriendo la mesa en círculo, como si fuera el movimiento continuo de una especie de mecanismo. El único punto de sutura de este círculo en movimiento es la mano alzada de la mujer, que, precisamente, la levanta en el momento justo, guardando el efecto mimético del suceso, aunque se supone que lo hace siempre al azar.
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Por la tarde, me quedo medio dormido, escuchando música y tengo varias ensoñaciones seguidas.
En las hojas de un cuaderno escolar Borges ha escrito: "Resulta muy desbaratado pensar que la realidad y lo fantástico coincidan. Si se produce en tu vida es porque tú has iniciado el proceso". A la imagen de la hoja escrita le acompaña la de una especie de estuche que contiene piedras de colores, como las que venden las herboristerías y tiendas esotéricas.
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Veo unas grandes letras negras estampadas sobre el fondo en blanco de lo que parece ser la portada de un vejo disco de vinilo. Relación con lo trascendente. Estallido de risa.
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Poco antes de levantarme de la mecedora. Un estallido ilumina una estancia oval, pero lo que se ve es el negativo de la imagen.

1 comentario:

José Antonio Fernández dijo...

Para completar la escena hay que contar con su reverso, el negativo.