23.1.14

LA DULCEDUMBRE DE LAS IMÁGENES. OBSERVACIONES.

Parece una imagen antigua, pero hay una "anomalía" que nos impide ubicar  sin problemas la imagen y que nos insinúa la presencia de una superchería: el insólito corte de pelo de la modelo. Efectivamente. Se trata de un daguerrotipo del siglo XXI. 
 


 
Encantadora escena de la filmación de unas ninfas escapadas de un cuadro de Matisse.
Pero la escena es más sincera en el cuadro. ¿Sería imposible que unos ninfos representaran la inocencia o la estadía en el paraíso? 
 


La desconocida del Sena. Según la leyenda, esta es la mascarilla mortuoria de una joven recogida en aguas del Sena, cuyo risueño gesto impresionó tanto a los empleados de La Morgue, que decidieron inmortalizarla de este modo. Qué misteriosos mecanismos tiene el espíritu del tiempo, para producir, a través del azar, hechos o anécdotas, que encarnan el sentir profundo de la época. En 1880 aparece el cuerpo de la joven, convirtiéndose en  espectral musa de las etereidades simbolistas y oniristas.  
 




Con este famoso daguerrotipo - el daguerrotipo por antonomasia, el primer bodegón fotográfico de la historia -  siempre he tenido la fantasía, no sé por qué, de que el espacio despejado de la izquierda, por donde entra la luz, es la ventana recóndita de un alto edificio que da a una inmensa plaza por la que discurre un animado gentío: señores con levita y señoras protegiéndose del sol con paraguas.  Quizá se trate de una donación onírica que yo, posteriormente, he adaptado de modo inconsciente. Pienso en uno de los cuentos de Poe, en el  que la periodista imaginaria que escribe para el diario Blackwood, encasqueta su cabeza por uno de los números del reloj de una torre, dede donde divisa la gente que pasa por la calle,   
 

1 comentario:

Blanca Andreu dijo...

En cuanto a la primera fotografía: no sólo el corte de pelo, sino el maquillaje y el tipo de belleza son modernos. En los tiempos que finge su boca sería horrorosa, ya que se llevaban las bocas de labios finos y de piñón.

Esto, lo efímero de la moda con respecto al rostro ( Angelina Jolíe habría sido un monstruo en el XIX, y Naomi Cambell, un horror, así modo Linda Evangelista, Claudia Schiffer y demás )me hace remitirme siempre al canon griego y a pensar que en términos estéticistas lo único duradero es el equilibrio.

La relación de belleza y moda es algo que hace pensar. También pensó en la moda Leopardi, y nos dejó un famoso diálogo: el de la moda y la muerte.