6.5.14

PERIPLO URBANO

 
 
  
Lo que tu mirada relaciona,
Esa cohesión  pronto convertida en eco, 
Acontecer fugitivo de un hecho multitudinario
que quizás, una memoria
Igual de errante rescate en un poema
Que no leas nunca,
 
melancolías de la repetición.
 
 
 
 
 
Lo que ves y que al pasar
Se escribe en tu mente,
 
Como signo desolado de un exceso,
Donde te afanas, demiurgo súbito,
En discriminar ruidos y palabras,
Ruegos e interjecciones
Articulando las yardas imantadas
Del gran espacio humano
 
 
 
 
Se suceden imágenes, hebras de opacidades,

Temblores,

Dilucidas confusamente esa masa informativa,  

Tu mirada es tu implicación intelectual,

Te implicas en tanto que miras,

Lo que miras te golpea, te intimida y alucina,

Y asustado, te retraes,

Te escondes más en tu atalaya que es el seguir mirando.

¿Visualizas lo que miras, detectas esa fisura,

Labio trémulo, cuerpo retrocediendo,

La calle como fabulosa parada de rostros y genealogías,

La extraña masa de tu prójimo?
 
 
 
 
 
 
La mirada recoge un curso de reflejos,

El haz de los vaivenes,

Y los registra embriagada, sin transcribirlos,  

La mirada mira el ahora fluyente y quieto:

La fachada quemada por el sol,

El abanico multicolor de las indumentarias,

El árbol hundido en el charco, 

La duración fantasma de este momento.

 
 
 

Todo es imagen, palabra suspensa

Buscando su instante generatriz.
 
 
 

Tu actualidad es lo que miras,

Tu mirada delinea curvaturas, líneas rectas,

Interconexiones de avenidas,

Y eres de nuevo consciente de  

esa movediza percepción de lo que delimitas,

La infinidad minuciosa de la que haces acopio,

Suceso infinitesimal,

Anécdota ahogada entre otras,

Línea cualquiera y única del trazo multidireccional

De un garabato de líneas.
 
 
 

El curso de la mirada es la escritura de tu singularidad,

Tu implicación neta con las cosas, un juicio mudo y una degustación

De lo que deviene, incesante.
 
 
 

Te rodean otras miradas, otras esferas unidas a más esferas,

Conexiones autónomas, urdimbres de trayectos,

Entre los que, quizá, tu efigie esté indistintamente incluida,

Tú, explorador contemplativo

A quien la ilusión de una esperanza sorprende

Mientras divisas los números

De tu propia especie.

 
 
 
 
 
 

2 comentarios:

Elena M. dijo...

WOW !!!
Imagenes de poesía
Chapeau !!
Saludos

José María Piñeiro dijo...

Muchas gracias, Elena. Me das ánimos de verdad. Son imágenes de Madrid.