6.5.15

EL HOMBRE NUNCA ES TARDE

 
 

 
 
 
Me encuentro en la red con una página dedicada a los armenios residentes en Latinoamérica. Son originarios de los que en 1915 huyeron de la masacre realizada por los turcos otomanos. Sombrío, cierro el ordenador y en un gesto automático de evasión, echo mano del primer libro que tengo en la mesa. Ese libro es una antología de poesía de Carlos Edmundo de Ory que adquirí este sábado pasado en la feria del libro de Murcia. Lo abro y me encuentro con un poema que es un grito de esperanza escrito hace 68 años:
 
 
 
EL HOMBRE NUNCA ES TARDE
 
No se puede morir quédate quédate
pensando cualquier cosa cualquier cosa
resígnate tesón
 
No pienses en la muerte para qué
En la muerte jamás investiguemos
¿Acaso no es una teoría oral?
 
Y combatir al enemigo diario
Esto es vivir y eso nos quita miedo
Qué tristeza el que tuerce su pasión
siendo cobarde
                 El hombre nunca es tarde
 
 
 
 



 
 


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