18.7.16


Sumido en la rabia por el atentado en Niza, escribí, me salió esto el sábado por la noche.




AVISO A LOS SANGRIENTOS

A vosotros, a los que vivís de la muerte de otros,

A los que os creéis invencibles,

Os digo que he visto una filmación

En la que filas y filas de presos nazis

Temblaban al paso de la cámara que los filmaba,

Dándose una pierna contra la otra,

Temblando como hojas,

Muertos de frío en una tierra

En la que habían despreciado el poder de la nieve y el hielo,

Ellos, que eran los hiperbóreos.

A vosotros, abstrusos y criminales,

Os digo que he visto a un terrorista islámico

Preso en manos de los kurdos,

Sentado en una silla como un niño aplicado,

Mirando al suelo, obedeciendo a sus captores,

Temiendo recibir una bofetada humillante

O un grito que le atravesara las venas.

El famoso grito alá akbar ya no se oía,

La consigna siniestra  

Se le había secado en la garganta.

El terrible terrorista ahí estaba,

Como un fardo de paños sucios,

Inofensivo, nulo, convertido en nadie,

En nada,

un niño podría tumbarlo de una patada.

 

Por ello os aviso,

A todo aquel cuyo orgasmo es matar, 

a todo aquel cuyo éxtasis es disponer de la vida de los demás,

os aviso que llegará un día en el que se volverán las tornas,

y que seréis vosotros los que, entonces, suplicaréis piedad,

llegará ese día, que puede ser hoy, mañana, dentro de lustros,

llegará el día en que seréis derrotados,

aniquilados,

y entonces comprenderéis qué inenarrable miseria

es la que os ha engendrado.