17.2.09

PATAFÍSICAS DEL SIGNO. SECUENCIAS


Las secuencias fibrosas del signo son susceptibles de reducirse a mixturas temáticas según la calidad del arraigo de cada fibra en colisión-convergencia y la red de implicaciones con los orbes semánticos aludidos.



Tampoco podríamos hablar de la colisión de fibras sígnicas, sino más bien de la sucesión dialéctica del desciframiento, según la linealidad clásica operativa.



Si hablamos de fibras semióticas designamos breves comunidades de signos que se constituyen en bloque informativo suficiente, gracias al acontecimiento que los ha relacionado eventualmente, aunque autodestruíble, por los condicionamientos de su conjunción, o bien reciclable en bloques más complejos. Desde luego no estaríamos hablando de un símbolo sino de proteicas bandas de alusiones concretas condensadas en una emisión compartimentable (en rigor no es compartimentable tanto el hecho inmaterial de la emisión como el conjunto del objeto cultural, aunque, y evitando la dispersión del abanico de las interpretaciones ¿qué diferencia cabe entre objeto cultural y recepción del mismo?).



Un texto antiguo ¿se descifra o se disfruta?



A cada signo le corresponde algo así como un contrasigno: el que se deriva de una interpretación aberrante que como tal se inserta también en el orbe de las referencias y que tendría la realidad del estereotipo, del error, del parásito cultural; o bien, el que, popdríamos decir, le corresponde en el proceso desconstructivo: un admirable signo vacío, ebrio de contextualizaciones a la deriva.


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