6.6.16

SOCIEDAD DE MASAS Y DECADENCIA


 
 
 

La industria cultural está demasiado segura de sus procedimientos como para escuchar la voz de la sabiduría (¿ y no está pasada de moda?)

 
Propia de la industria cultural es la vulgaridad, la insistencia en el detalle penoso.


La sofística ha reducido la verdad al consenso público y la discusión pública parece la coartada extrema de esta masa de hablantes.


Enamorado de la propia apariencia, el hombre –masa no podrá sino complacerse en lo que parece verdadero, no podrá sino gozar de la imitación, es decir, de la parodia de lo que no es.

 
No se trata de la crítica de algún analista actual, ni tampoco de un texto, precisamente, muy reciente. Son fragmentos de ¿Dónde iremos a parar?, una de las Historias verdaderas escritas por Umberto Eco hace más de cincuenta años y que suenan sorprendentemente actuales e incisivas. A veces parece que lo olvidemos, pero todavía vivimos en una sociedad de masas. Y es a esa sociedad desclasada y dispersiva a quien Eco dirige su agudo visor contrastante.

Eco utiliza el ascenso del pueblo al poder en el mundo ateniense de tiempos de Platón como acerada metáfora de la dispersión del espíritu en el masificado espacio democrático.  La decadencia espiritual de Atenas tras la victoria de la democracia es un reflejo crítico de la sociedad actual, plenamente masificada.  

El hándicap de toda sociedad masificada y democrática es la pulverización de todo misterio, la obligación de hacerlo todo público, la ignorancia de todo sentido oculto.  
 
No sé si elitista quizás, pero sí muy  nietzscheano, Umberto Eco da la puntilla :
Al hombre libre no le queda sino refugiarse, si tiene fuerza, en el propio desdén y en el propio dolor. Incluso cuando, un día, la industria cultural, iniciando en las letras también a los esclavos, mine por su base este último fundamento de una aristocracia del espíritu.   

En los fragmentos precedentes observo una crítica a lo políticamente correcto, a la imposición final de un sentido uniforme y global de la cultura, reducida esta al mero juego lingüístico, se percibe el grito de quien ya no podrá ser diferente ante el imperio social de la masa arrollando lo delicado y lo esotérico.

Historias verdaderas se encuentra en el volumen Segundo diario mínimo publicado recientemente por Debolsillo, y en el que encontramos al Eco más  lúdicamente  combativo contra el acosador fenómeno  de la sociedad de masas.

 

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