15.11.17


 
 
 
  
POÉTICA

 

Hay que rescatar lo real de la copiosidad de lo artificioso. Es preferible propiciar el poema antes que diseñarlo.

 

Lo imaginado es legítimo si estimula y descubre lo real.

 

Lo real no es - mezquinamente - lo realista.






Lo real debe comprenderse tal y como lo evocaba Shelley o René Char, como lo que garantiza la veracidad del poema.

 

Plañir por lo que podríamos ser nos vuelve a enredar en la imposibilidad melancólica. Hay que incidir en la potencialidad que se adivina en lo real, en lo que, de alguna manera, existe ya.

 

Evocar lo posible lo hunde en la invisibilidad. Lo posible debe palparse en el devenir que nuestro sueño precisa o localiza, aunque no sea tan real como para que impacte contra lo que se le opone hasta rebasarlo.




Escribir es dilucidar balances, delimitar los meandros del suceso.

 

Lo real es multidimensional. Ni depende de una sola interpretación ni se asigna a ninguna ideología.

 

Lo real consta de un descubrir y de un paulatino explorar. Ningún discurso posee la exclusiva de su definición.

 
 

 

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