5.5.20

ELOGIO DE LA FRASE




Como un ariete de consignas superiores en cabestrillo.


La acidulada memoria de las flores.


Común sinonimia de lo comúnmente diverso.


El aire se secciona a cada rumor, las estrías heroicas del verbo.


La aspiración regia del garabato.


La mañana resucitó sin darse cuenta.




El fulgor no tiene principio ni fin.


Los volúmenes arcádicos de la memoria.


Giraba la hiedra lentamente a través de los eones umbrátiles.


¿Cuáles son los créditos secretos de la naturaleza?


La naturaleza simula geometrías para hacernos creer en su novela de siglos.


Sugeriría condimentaciones infrecuentes para recomendar valoraciones menos simétricas ante las operaciones más impetuosas.


Algo así como la escenificación solitaria de un concepto o la esquiva proposición de alterar el sentido de lo trasladado.


La agitación intelectual como una de las muchas causas por las que ningún ciudadano está dispuesto a desnortar el precipitado medianamente irisado de vida una tarde dada.


La vertiente inversa de lo que se propone admite secuencias de identificación harmonizantes en tanto el grado de civilización de los oponentes propicie una línea de mínima convergencia.




El entramado polisilábico filtraba una estrategia de dilucidación súbita bajo el aspecto normativo de una convención verbal.


Garantizo una frecuencia vital allí donde lo físico no quiere vivirse sino como exudación de la animalidad inercial.


Garantizo lo contrario a una sequía de intenciones allí donde la secreción más banal se concibe como verdad sacral.


Garantizo una recompensa menos adusta a los que por pereza sentimental merodean los caminos del crepúsculo y las bocas de metro.


Garantizo un plenilunio de incidencias eróticas ante el triste negocio de olvidar nuestra divinidad y persignarse, sin embargo, ante la caja fosforescente del televisor todos los días.




Garantizo una peripecia mínima de intensidad pura a quien corra el riesgo de someter a una corrección orgánica las construcciones súbitas de sus oraciones gramaticales.


Garantizo la garantía de tu discurso si decides amar mis sienes de ser fronterizo.


La cólera diseñó un garabato de odio sobre la planicie de cristal sin poder romperla.


Por clámide interpuesta disfrutaríamos de un paraje más conceptual y menos provinciano.


Las memorias o anales del sujeto son un pretexto para el narcisismo verbal y la virguería logocéntrica.   


Te reto a amarme: el juego más suntuoso de los cuerpos adjetivados.  




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