miércoles, 30 de agosto de 2023

DIARIO DE AGOSTO. TORREVIEJA



24 DE AGOSTO, JUEVES.

Tarde-noche pasada en Torrevieja. Hacía siglos que no iba. Torrevieja es para mí un depósito de memoria y de ensoñaciones, de atmósferas y sensaciones. Veraneábamos allí, allá, en los mágicos e irrecuperables sesenta-setenta. Las últimas veces que la visité, apenas poner el pie, ese depósito de la memoria se abría súbitamente y esparcía en mi mente el blando y frondoso abanico de las reminiscencias y recuerdos. Esta tarde apenas he sentido nada de extraordinario. Sólo me ha fascinado una vista repentina del Acequión. Esas dos grandes acequias que parecen entrar o salir del mismo océano, el aspecto caótico y como antiguo del entorno, todo ello es tan raro. 



El centro de la ciudad, como era de esperar,  a tope, pero lo que antes experimentaba como un grato dinamismo, ahora me ha parecido una masa asfixiante y nada estimulante. Qué raro. Antes la visión de caras y personajes extranjeros me encantaba, hoy tiende a irritarme. Demasiada gente, demasiado ignorante que no sabe nada de nuestra cultura y sólo busca con ansiedad las gracias elementales del espacio natural. ¿Hay algún estudiante de filología extranjero, alguien de los caminantes que conozca algo de la historia del país, de Torrevieja, de nuestra literatura, de nuestro arte? Ante este flujo de gente, de cuerpos algo machacados por el sol, necesito la intervención luminosa de la palabra. La masificación te aliena, te convierte en un idiota más danzando por ahí. Para colmo, la feria que era uno de mis referentes sustanciales en el recuerdo,  ha sido  trasladada a no sé dónde. 



El paseo por el malecón, no muy satisfactorio: no soplaba nada, me asaba frente al mismísimo mar. Cuando anocheció la línea del horizonte marino se confundía con la oscuridad del cielo, formando una densa convergencia de sombra inmensa en la que se iba alojando el infinito. Parecía también el telón fantástico de un escenario teatral: más allá de esta pantalla oscura no hay nada. Es el límite perceptible del universo, sabiendo que en otros parajes del país o del planeta se produciría idéntica visión: límites consecutivos del universo. La pequeña sorpresa ha surgido al regresar horas más tarde. 



Al llegar a Orihuela y entrar en casa, tras ducharme, apenas, la mente comenzó a regurgitar  en forma de imágenes toda la magia de Torrevieja, diríamos que por contraste con el lugar seco y quieto en el que me encontraba. Oleajes de sensaciones, odres de recuerdos empezaron a reverberar en mi cabeza tras sentarme con un libro en la mano, libre ya de todo sudor e incomodidad, frente a la tele. Parecía el efecto de un opiáceo. Qué súbita delicia. Estaba ahora disfrutando más con el recuerdo reciente de la Torrevieja visitada que cuando estuve allí, tan sólo un par de horas antes. Pero en ese reflujo de recuerdos evocadores, también iban implícitos los recuerdos antiguos de los sueños que yo soñé ya entonces, en la Torrevieja de los setenta y que no se cumplieron: un amor de verano, una candorosa aventura sentimental vivida frente a un sugestivo océano nocturno bajo la luz de la luna, tal y como yo imaginaba tales historias entonces y veía tal paisaje con los anteojos desde el balcón de casa, frente al mar. Y estos recuerdos de frustración parecían doblemente antiguos al no haberse realizado nunca y ser sólo los restos en la memoria de lo que ya en aquellos años juzgaba imposible de vivir, sublimando su deseo bajo la forma de ardientes sueños íntimos.

Al estar sentado en la mecedora, horas después de haber hecho una fugaz incursión en el paraíso de mi adolescencia, me sentía feliz por los juegos espacio-temporales experimentados, pero también amargamente triste por lo que quizás podía haber sucedido y no sucedió y que a día de hoy, sigue ahí,  sin ser satisfecho, secreta herida temblorosa. Y pensé que mi destino era ese: soñarme eternamente, soñar con el que podría haber sido y todavía soy, de algún modo, todavía, a pesar de la frustración manifiesta de no serlo del todo….     


lunes, 28 de agosto de 2023

DIARIO DE AGOSTO

 



21 DE AGOSTO, LUNES

 

Cómo acompaña Radio Clásica. Es lo mejor de las ondas. Escuchas música clásica y trasciendes el tiempo, la esperanza parece asegurada. Pero hasta en este terreno sagrado el gobierno socialista ha tenido que meter sus narices, colocando suficiente cantidad “democratizante” de música popular u otras que jamás se habían escuchado en Radio Clásica y ni maldita falta que hacía, no sea que el pueblo escale en gusto y notabilidad musical. Hoy sólo a un palurdo se le ocurriría pensar que la música clásica es elitista o demasiado distinguida. Qué estereotipo más tonto. Por lo visto este es el pobre parecer del gobierno de Sánchez. Llevo escuchando esta radio desde que se fundó y no veo ningún bien ni ningún tipo de avance en las “reformillas” que los socialistas le han puesto.

 

Leo noticias nuevas sobre Miguel Espinosa y vuelvo a fascinarme con este personaje. Me atrevo a llamarle así por lo que creo es su curiosa singularidad. Espinosa da una sensación indistinta de apacibilidad y tranquilidad, su imagen externa corresponde a la de alguien normal, un abogado, una persona correcta, educada,  un pelín gris o poco expresivo, que se camufla en la cotidianidad de ser asesor de una cooperativa, cuando lo que esconde en su retaguardia es una de las escrituras más notables de la literatura en español. Sus conocimientos de abogacía los aprovecha para articular una de las más inteligentes y suculentas prosas. Lees a Espinosa y estás leyendo a un autor único, sumiéndote en un estilo totalmente específico.

 

Los libros que me gustaría haber escrito: Prosa de observatorio, de Julio Cortázar, El mono gramático de Octavio Paz y el Asclepios de Miguel Espinosa, una verdadera delicia.

 

Atravesando el aplastante desierto que está siendo este verano, me pregunto si tendré el suficiente entusiasmo, las suficientes ganas de seguir con la escritura, con la pasión literaria cuando llegue el otoño. Es como alcanzar el otro lado de la frontera de un país interminable y pretender que los que te siguen y llegan a comprar algún libro tuyo, lo vayan a seguir haciendo.  

 


23, DE AGOSTO, MIÉRCOLES.

 

Colecciono rotuladores y bolígrafos como Alejandra Pizarnik.

 

¿Cómo vivir en el fuego? Eso sólo lo puede hacer la salamandra, según la creencia fantástica del mito.

 

Sueños llenos de estupefacción con mis padres. Intensa melancolía al despertar.

 

Días largos como muertes indoloras pero inacabables…

 

Ese salto temible que da la melancolía cuando se pudre y se convierte en depresión pura.

 

jueves, 24 de agosto de 2023

DIARIO DE AGOSTO

 



14 DE AGOSTO. LUNES.

 

Lucha contra el calor. He convertido mi casa en un bunker. Parapetado tras montañas de libros y con el aire acondicionado a toda pastilla, no salgo sino a comprar agua, algo de comida y alguna chuchería. El resultado: provocar un fuerte estado de ansiedad: lo que estoy deseando es salir fuera, pero fuera me aso y dentro me ahogo. 

 

Me aislo del exterior como si hubieran bombardeado con bombas atómicas y la radiación se extendiera sobre cualquier sitio y hubiese que huir y esconderse a toda costa. Paradójicamente y como desafiando la obviedad, cuando menos me entero del efecto del calor es cuando me veo obligado a salir, cruzo las calles ardientes, yendo  con el carrito a Mercadona. Para mi sorpresa, atravieso bloques de luz solar sin que el calor me provoque grandes molestias. Cuando regreso, subo las escaleras y entro en casa es cuando la mayor incomodidad del mundo me aplasta y el alma me suda a mares.

 

Cómo envidio a los comentaristas deportivos de la radio. Tienen una energía infinita, a cualquier hora del día, en cualquier momento del año. Me importa un pimiento lo que dicen, lo que me estimula es escuchar ocasionalmente  ese chorro entusiasta de palabras, ese tono eléctrico.

 

 



15 DE AGOSTO. Martes.

Día de fiesta, algo relativo a la Virgen. Estas fiestas súbitas en medio de la semana, en medio del resto de los días laborables, me resultan fatales.  Una fiesta de este tipo corta el flujo de energía de los días normales, convierte la ciudad en un repentino cementerio y me aísla todavía más de lo que estoy. El día se hace interminable y tengo que recurrir a las pastillas.


La pululante fantasmidad de las redes sociales.

 

Ya le pillado el tranquillo a la poesía de Asbery. Es una poesía con un, lo llamaría yo,  importante componente psicologista que intenta aludir a los procedimientos psíquicos íntimos del sujeto que se enfrenta o relaciona con su prójimo y su entorno. Se percibe un cierto mensaje de esperanza, de inteligibilidad entre las personas, descubriendo, de este modo, la entrañabilidad que debe dilucidarse en las experiencias humanas. Por el momento, lo que compruebo es que es una poesía con escasas imágenes. No es que un poema sin imágenes se me haga incomprensible, pero sí menos grato a la hora de leerlo. La imagen es el don del poeta, una muestra de su generosidad y creatividad.

 

Sueño constantemente con mis padres. La última novedad, digamos, es que  al ir despertando, creo que están conmigo, en casa, vivos, que se encuentran en la cocina o el salón. Cuando me despierto del todo, a punto de incorporarme, experimento una tremenda sensación de desencanto  al darme cuenta de la realidad.

 

A última hora del día he recuperado lecturas jugosas de Lezama Lima y María Zambrano. Lezama Lima me hace recordar por contraste la penuria que percibo hoy en la literatura actual. Ya no hay señores de la palabra, demiurgos de la imaginación. No hay atrevimiento para ello. Ni espíritu. Y quien, desde la poesía o la narrativa crea un mundo liberado de las asunciones ideológicas y normativas actuales, tiene que excusarse o explicarse por ello. Justificarse, vamos. Sobre todo en poesía y en Europa, cualquier excursión libre por el manejo del verbo se tilda de anacronismo, de salida escandalosa del guión.  Lo políticamente correcto ha entrado en la poesía. Leo con mucho interés El sueño creador de María Zambrano, una aproximación verdaderamente filosófica, que no psicológica,  al mundo de los sueños.   

 

 


17 DE AGOSTO. JUEVES.

 

Hoy se han constituido las cortes para el nuevo gobierno todavía irresuelto. Que el gobierno del país dependa de esa tribu lamentable de los independentistas, resulta irritante y absurdo. A veces, uno no entiende, teniendo en cuenta la extraordinaria historia de España, cómo es que el país se mantiene ahí: con el acoso de los inconstitucionales, la tendencia atomizadora y descentralizadora del pensamiento de izquierda, la complicidad imbécil de los socialistas con los separatistas, etc..

 

Yo creo que a la izquierda le tiene que llegar  el momento de su catarsis y bajarse un poco de su olimpo teórico. Todo, absolutamente todo, cualquier aspecto relacionado con la izquierda tiende, por su horror al autoritarismo, a la descentralización obsesiva. Lo que en su momento fue una virtud puede convertirse en todo lo contrario cuando los contextos cambian. La fragmentación del poder, presunta o elementalmente inspirada en la democracia, corre el riesgo de convertirse en dispersión, en volatilización de una unidad que no por ser sólida o firme tiene que ser negativa.

 

Cuando escucho todo el abanico temático del discurso de izquierdas, más me afirmo en esa idea: la necesidad de que la izquierda pase, experimente una catarsis teórica que la actualice y la aleje de todos los estereotipos que utiliza a tutiplén y que como tales se agarran a las mentalidades como garrapatas.

 

El drama y la verdad de la izquierda de hoy: todo lo  que se cree  bueno y se intenta imponer se convierte automáticamente en su contrario.

 

La izquierda de hoy, a través del pensamiento de lo políticamente correcto, se trasviste de cursilería y se convierte en mera imposición autoritaria.

 

Es más, y lo peor: la izquierda es hoy el nuevo puritanismo. Caso clarísimo: la feminista que poseída diabólicamente por la verdad, critica que la mujer se convierta en mujer-objeto, cuando la modelo, azafata o incluso, prostituta que tiene delante en un debate se revuelve contra ella. La feminista se convierte aquí en una de aquellas guardadoras de las buenas costumbres que pululaban en las sociedades protestantes a principios del siglo XX.

 

 


VIERNES. 18 de agosto.

 

Más de 48 horas sin salir de casa. Para obligarme a salir, me dirijo al supermercado a comprar un par de chucherías y a la librería para traerme los sonetos de Shakespeare y una selección de aforismos de Rabindranath Tagore. Si no es por esto, no salgo a la calle.  

 

Los políticos crean problemas allí donde no los había. Los políticos hoy crean problemas en vez de resolverlos.

 

Detesto a la chusma independentista. Son ellos los insolidarios, los involucionistas, los oportunistas, los falsarios. Basura pura. No existe estado totalitario. Es su neurosis, su miserable esquizofrenia quien inventa un monstruo político imaginario.

 

Qué razón tenía ese editor francés de la obra de Unamuno en Francia al decir en un programa de televisión: España está enferma de política.

 

Lo grave actualmente es que sólo hay debate político. Cualquier otra temática o aspecto de la vida social se vincula a lo político, halla ahí su presunta clave.

miércoles, 16 de agosto de 2023

DIARIO DE AGOSTO




11 DE AGOSTO. VIERNES

Noche de viernes extraña. Todas estas noches de este aniquilante y agobiante verano están siendo extrañas. Desplazándome por el pasillo a las tres de la mañana  y divisando las puertas y las habitaciones de casa, asisto a la indeterminada prolongación de este tiempo que me ofrece la Divinidad. Me entra el pánico. Pienso ya mágicamente. Hasta cuándo va a tener paciencia  Dios conmigo. A muchas personas les ha llegado ya su hora. A gente más importante o valiosa que yo.  Sesenta años y soñando como un adolescente con Karinas virginales y misteriosamente eslavas. Madre mía.

 

El amor a la teoría me obliga a un eterno mirar pero no tocar, me determina a una virtualidad en todo, a veces agónica: satisfacción moral, mundo profesional, relación sentimental, etc… Si digo que no estoy en la vida, mi entorno familiar cree que empleo una expresión, una frase hecha. De ahí la angustia, el drama secreto al que yo me he acostumbrado fatal y dolorosamente.



Como no estoy en la vida para que la existencia sea soportable la imaginación tiene que  encargarse de compensarlo todo. Sueño constantemente lo que haría y cómo viviría. Y me doy cuenta perfectamente del desastre que esto significa, pues los sueños, en mi caso,  se mantienen, generalmente, como sueños: no se cumplen.

 

Libros y música: mis únicos conductos por los que libero energía y disfruto. Los únicos.  

 

Leo esta esta página del día de hoy. Siniestros estamos. Este verano está siendo mucho peor para mí que la pandemia.   

 

lunes, 14 de agosto de 2023

DIARIO DE AGOSTO.



JUEVES,  DÍA 10.

Inicio este diario como un pequeño experimento (de nuevo), como una forma de registro escueto y preciso de lo que el tiempo lleva y se lleva,  este  tiempo insufrible de verano, para comprobar cómo la escritura constituye un continum y aunque durante semanas o meses no se haya escrito, corroborar que se puede recuperar toda vivencia, todo el tiempo que se sucede, en un solo instante de emprendimiento verbal.

El calor nos pone a prueba a todos. No es que haga más o menos calor sino que la temperatura tan alta es de este modo todos los días, no dejando aliento a nadie. Es un asedio. Tampoco se trata de una cuestión cuantitativa, es decir, de que haga mucho o poco calor, sino de cómo afecta a cada uno. A mí me destruye, me ahoga. Soy un Piscis rotundo aquí. Mi elemento es el agua. El calor es caos, incomodidad continua, dilatación y deformación de los átomos.

Pero hay que confesar que este estar envuelto en la pegajosidad del sudor tiene su componente masoquista, es decir, la incomodidad extrema que roza el dolor implica sus compensaciones secretas: la ducha al final de la jornada, pasear desnudo por la casa, sumirte en la resurrección del frescor del agua, abandonarse a ratos de sensorialidad pura.

 


Mi hermano me ha traído esta tarde un libro de John Asbery. Nos hemos comunicado por teléfono y esperaba que regresara con la ilusión de un crío. Conozco mal la obra de este poeta, pero ya hay elementos que me parecen interesantes: ser norteamericano y haber escrito de lo mejor de su obra en las décadas de los sesenta, los setenta, etc...  Todo libro de poesía, todo libro, en general,  lo recibo hoy como un fragmento de luz perenne, como un conjunto fulgurante de propuestas audaces que conforman un mundo determinado. Todo libro es una propuesta de mundos, supone un itinerario alternativo a lo que se conoce. En lo que escribimos se renueva nuestro mensaje, la oportunidad de interprertar la realidad de un modo distinto.

Deambulo por casa en la madrugada. Tras ir de allá para aquí, como disfrutando de las variaciones espaciales de un solo lugar, extraña sensación de bienestar, es decir, de estar. Pero la soledad es tan vasta que temo que en cualquier momento pueda yo desaparecer sin acontecimiento.

En esta espesa articulación interior, es decir, inarticulación, en suma, de espacio, tiempo y memoria en la que se ha encallado mi vida, pienso en la muerte todos los días, pienso en los que sea han ido, en mi madre, en mi padre, en tías y tíos, en amigos y otros familiares que ya, insólitamente, no existen, en los felices días de aquellas épocas de los sesenta y setenta y no puedo sino fascinarme con la percepción de que la vida se sume en la literatura al ser evocada  y de que todo esto es como un sueño imposible.



El otro día conocí un par de personajes nuevos: la actriz Ada Menken, y el pintor y poeta Filipo de Pisis. La primera andurreó con atrevimiento y coraje por pleno romanticismo, fue gerentófila amante del orondo Alejandro Dumas y falleció en un remoto y blando 1886, me parece, tras haber sido modelo de pintores y haber trabajado en el circo. El otro fue autor de cuadros bastante mediocres y sin garra pero la locura lo visitó en medio de su compañía doméstica de loros y papagayos hacia finales de los cincuenta del siglo XX. Me ilusiona conocer gente nueva del mundo del arte, y más si han pertenecido a épocas o momentos importantes del mismo. Lo que admiro en ellos, de modo especial aquí, en Ada Menken, ese esa apasionada forma de entregarse y vivir la vida, encarnarla sin remilgos. El que un artista en cualquier franja de la existencia o de la historia de los símbolos se haya mezclado con lucidez, alegría y pasión con la vida, es lo más óptimo y mejor que han podido hacer, llenándonos de ilusión y estímulos a nosotros, que los observamos desde nuestra tranquila y privilegiada plataforma de medios.

IMAGEN NUEVA, MUNDO RENOVADO

  El otro día mi hermano, gracias a una de esas carambolas que propician las redes, se encontró, en la página de facebook del Colegio Jesú...