sábado, 24 de septiembre de 2022

UN TIEMPO ANTERIOR A TODO TIEMPO

 


En su libro sobre la fotografía, La cámara lúcida, Roland Barthes hace un breve pero intenso análisis sobre lo que esta imagen le produce de un modo irracional y cuasi numinoso. Se trata de una fotografía tomada en Granada por Charles  Cliford alrededor de 1854. Las sensaciones que experimenta son incontrolables, es decir, impactan en su instinto, lo llaman para que busque y resida  dentro de esa fantasmagoría. Barthes lo dice del modo más claro, sincero y encantado: tengo ganas de estar ahí. No se trata, meramente, de viajar por el tiempo o al pasado, sino a un mundo o a un tiempo anterior a todo tiempo y por ello mismo, posterior a toda época; una suerte de paraíso, pero libre de connotaciones beatíficas,  en definitiva, un lugar donde habite el alma en una paz definitiva. El apunte de Bartthes da para toda una reflexión filosófica acerca del hombre y su secreta sed de salvación. No está diciendo que cualquier rincón del planeta puede convertirse en nuestro súbito edén al invocar casi por descuido al cosmos y a su infinitud, al ver unas viejas fotografías.  

jueves, 22 de septiembre de 2022

EXPEDICIÓN A LA LIBRERÍA LA MANDRÁGORA

 Ya no existe, practicamente, el libro de ocasión. Visitar una librería de viejo no significa que tu compra vaya a ser especialmente económica. Si buscas bien, quizás puedas encontrar una edición barata de algo que te interese y que acaben de volver a publicar. De todos modos, apenas te pases de tres libros, la cuenta empieza a ser considerable. Estos ejemplares son los que cayeron tras una expedición por La Mandrágora, un pequeño laberinto cuajado de libros y de rincones curiosos, en Murcia


Conozco el nombre de Montale hace mucho pero nunca había tenido ocasión de leer su poesía. Todavía me hace falta darle un bocado más fuerte. 




Esta edición de 1970 está a cargo de José María Guelbenzu. La escritura de Bécquer siempre es inteligente, lúcida, moderna. Es una lástima que no escribiera un diario más largo que el que aquí se recoge.




    Brillante conjunto de textos memorísticos. Gil-Albert utiliza una metaforización rica y selecta para describir los estadios fundamentals de su vida. 




Una serie de textos breves recorren la historia y la literatura universal gracias al ominoso protagonismo de las moscas en nuestras vidas y fantasías.



La lectura de cualquier libro de Paz, me estimula como pocos, siempre resulta gratificante por la cantidad de información que con tanta fluidez y don sintético, articula. En el ensayismo hispánico, Paz es una de sus figuras señeras y maestras. Aquí, en Confluencias, como era de esperar, nos encontramos con un puñado de textos brillantes sobre el arte moderno, las concepciones de tiempo y distintas figuras de la literatrura y de la pintura. Aunque las referencias a los happening puedan parecernos algo remotas o bien, típicas de los sesenta,  Paz es tan consciente del contexto y del camino de las distintas poesías, que sus balances siempre son tan atractivos como fascinantes.  



Siguiendo el ejemplo de las novelas ejemplares cervantinas, Aub, contata la fatalidad de los tiempos modernos con este no tan velado elogio del crimen surrealista y del absurdo cotidiano. 




España ha disfrutado de destacados gramáticos en su época cultural más excelsa, entornos del XVI. Esta rareza bibliografica nos trae la imponente y polémica obra del gramático Sánchez de las Brozas, que alrededor de aquellas fechas renancentísticas, opta por presentarnos el latín como la lengua maestra de todo pensamiento y comunicación. 


martes, 20 de septiembre de 2022

NO RESEÑAS

 

Susan Sontag. Diarios tempranos 1947-1964

 

El primer volumen de los diarios de Susan Sontag. Más europea que norteamericana, desando disfrutar tanto de los frutos de la inteligencia como de la sensualidad del mundo, estos diarios recogen las múltiples anotaciones de una lúcida Susan Sontag que precozmente decide enfrentarse a los grandes retos estéticos que suponen las obras de los mayores autores contemporáneos así como a las complejidades de su propia sexualidad. Conciertos, exposiciones, recitales, itinerarios por las librerías a la caza de escritores nuevos, la vida de Susan está ahíta de intelectualidad y de arte. Detesta las limitaciones y prohibiciones que imponen la religión o la vida social, y sueña con instalarse en Europa. Curiosamente, en una nota de 1958 habla de lo hipsters. También resultan interesantes las notas que revelan que a fines de los cuarenta, los universitarios solían ya consumir drogas.

 

 


Stendhal. Paseos por roma.

Ya he hablado de este libro en el blog, pero no anoté el curioso hecho de que a mitad del siglo XIX el Vaticano exhibiera en las paredes de sus esplendorosas naves, un cuadro en el que figura Safo. ¿Por qué no elogian las feministas y lésbicas este hecho? Supongo que  esto fue así, y no sé si tal cuadro continúa expuesto a día de hoy, porque en determinados momentos, en la Iglesia importó tanto o más la cultura que los asuntos de pura doctrina.

 



Nicolás Gómez Dávila. Breviario de escolios.

 

Creo que el atractivo de una figura como las de Gómez Dávila reside más en el hecho de representar a las claras posturas reaccionarias en su lluvia de aforismos que en el interés estricto de tales textos. El morbillo de Dávila está ahí, en ser un notable opositor a lo que hoy llamaríamos pensamiento políticamente correcto. De todos modos, para ser justos con Dávila, este nos ofrece en alguno de estos aforismos, brillantes sublimaciones de posturas meramente ideológicas, yendo significativamente más allá:

El hombre culto tiene el deber de ser intolerante.

Nunca hubo conflicto entre razón y fe, sino entre dos fes.

Las ideas tontas son inmortales.

Nadie que se conozca lo suficiente puede absolverse a sí mismo.

Dávila exige de las cosas, del mundo y del hombre no solo valentía intelectual sino nobleza y altura mística si se precia. Para él la verdad no se simula con estereotipos ni con apaños dialécticos.

 

 


Carlos Edmundo de Ory. Aerolitos completos.

 

Se publican aquí por primera vez todos los aerolitos - aforismos brevísimos, observaciones, dichos - que Ory escribiera en su vida. Un aforismo genial, apenas una sola línea, puede desbaratar imperios, cuestionar civilizaciones, revelar todo un mundo. Ory se dedica a exponer un matiz que satura de extrañeza la realidad, o bien, se limita a exponer las insólitas asociaciones a que se prestan las cosas a través de su existencia diaria o, también, al sorpresivo juego de  destacar aspectos insólitos de la cultura que hasta ese momento  se habían recogido, paradójicamente, en lo más obvio. Para un poeta como Ory el mundo es un festín de curiosidades y magias.

Todas las noches me muero.

Siempre he pensado que los espejos respiran.

Pascal equipara el estornudo al orgasmo.

La risa es el sexo del alma


LOS PÁJAROS SON PENSAMIENTOS PUROS. Carlos Edmundo de Ory.

 




martes, 13 de septiembre de 2022

CIUDAD DEL HOMBRE José María Fonollosa




La verdad es que me esperaba una poesía muy distinta cuando al descubrir el libro, constaté que se tildaba a Fonollosa, sin más, como poeta urbano. Creo yo que más exacto resultaría considerarlo como el poeta emergido de las consecuencias éticas y estéticas de una concepción vital de lo urbano, pues la voz de este poeta no nos habla de los embelesos del que atraviesa ciudades marcando como un destino específico la belleza de las mismas. Más que detenerse en singularidades arquitectónicas, en descripciones paisajísticas o en la idiosincrasia particular de los ciudadanos de las distintas ciudades y países que visitó, la voz de Fonollosa nos habla desde la literalidad de una subjetividad dolida y exasperada, nos habla estrictamente de sus ausencias y deseos, de sus frustraciones, sin explotar prioritariamente la imagen, es decir, sin detenerse en otros motivos que no sean los directamente denunciadores de una circunstancia moral.

El descaro, la acidez, el cinismo de Fonollosa nos recuerda a veces al Baudelaire más desesperado o a un Céline que de pronto, empleara, eventualmente, la poesía como discurso de amarguras obsesivas. Lo que no entiendo es cómo Fonollosa no se sintiera, acaso, incómodo con la etiqueta formal de poeta, pues deja bien claro en sus calculados y contundentes versos que no busca ninguna belleza ideal, ninguna teoría o ideología como refugio o motivo inspirador: lo único que realmente importa, lo único que reamente le interesa es practicar el sexo y tener dinero, o sea, el sueño certero y egoísta del más orgiástico de los Charles Bukowsky imaginables.

Fonollosa confiesa que está obsesionado con las curvas femeninas, con sus contoneos callejeros, con sus excitantes indumentarias, que detesta a sus vecinos, a sus amigos, a su familia, a media humanidad y que experimenta placer imaginando que mata a alguien, sintiendo, a la vez, un violento  desprecio por la víctima.

Toda escritura puede ejercer una labor terapéutica importante en quien la ejerce. Supongo que Fonollosa, un maldito voluntario de nuestras letras, se automaldijo, previamente, valgan las redundancias, al atreverse a desnudar su probable musa de todo impedimento verbal y temático y lanzarse a una suerte de catarsis a través de la poesía y el silencio en que estuvo envuelto casi toda su existencia, que quiso renacer en secreto desalojando todo lugar común, toda belleza formal de su crítica y de sus obsesiones que pudiera obligarle a ser insincero sobre su estado anímico real. fonollosa decide escribir sólo desde lo que le falta y desea, haciendo de ello la perspectiva visionadora de todo evento y realidad, de toda alma y tesitura.

 

Semejante determinación no hace de la poesía de Fonollosa algo agradable de leer. Su supuesta sinceridad, su denuncia constante de la fealdad, de la vulgaridad y de la abundante miseria moral del prójimo, nos mantienen pegados a la lectura y ante tal descargo contra todo y contra todos, experimentando a la vez cierto malestar, esa fricción irritante que su verso constantemente desencantado y acusador de crudezas, produce.

Leopoldo María Panero, tenía, quizá, la justificación de la locura para maldecir el universo mundo que le rodeaba y enfangarse en la putrefacción como única vía de lo orgásmico; Fonollosa contempla una sociedad cuya modernidad consiste en el impudor y patetismo con que muestra su indigencia espiritual y humana, y decide exaltar solo lo instintivo, el mínimo resquicio vital que le queda al cuerpo que intenta escapar de la finitud y de la muerte. Y esta realidad fatal se muestra a las claras en el espectáculo urbano que dan las calles de las ciudades más populosas y también más crueles. Para Fonollosa, pues,  lo urbano es el espacio mitológico y real de la condenación y de la exuberancia, el escenario  en el que se exhibe tanto la finitud del hombre como el deseo compulsivo de las almas anónimas en busca de un cuerpo al que asirse y amar. Decididamente, Fonollosa no quiso producir belleza, solo poesía: su testimonio, huérfano en ediciones. A veces los poetas nos dan imágenes esplendentes de la totalidad; en otras, de la parcialidad como única expresión de una totalidad tremenda.   

 

 

viernes, 2 de septiembre de 2022

ETERNO RETORNO DEL PERDÓN




Hastiada la Divinidad de la violencia e iniquidad de la humanidad, decidió exterminar lo que había sido su más excelente invención.

Ideó, entonces, un plan cartográfico para repartir selectivamente el grado de aniquilación que cada territorio se había ganado por su maldad reincidente.

A EEUU por su producción y exportación sin límites de violencia de todo género, le bastaría un par de pequeños meteoritos para quedar reducido a una aldea pantanosa.

Con respecto a Rusia, todavía imperialista y banalmente destructora de territorios ajenos, le iría destinado un fortuito cortocircuito para que el Kremlin entero ardiese con todos los gerifaltes dentro.

Inundaciones infinitas coronadas por docenas de virulentas pandemias, reducirían los mil millones de chinos a mil habitantes de ojos rasgados.

Una suerte de selectivos terremotos surcarían el medio oriente tragándose ciudades enteras de jihadistas y palurdos barbudos.

Desde su fulgor constante, la Divinidad iba a efectuar sus planes de aniquilación del perverso género humano, pero algo vibró en el horizonte de su luz infinita que le hizo titubear: la esperanza depositada en los niños inocentes que eran el futuro del planeta, las mujeres que sumaban su belleza e idiosincrasia al adecuado rumbo del mundo, los pocos hombres que no deseaban sino la harmonía y la justicia.

Así que a última hora, a punto de provocar el fin del cosmos con un impulso mínimo de su Voluntad, la Divinidad se planteó su plan. Decidió no realizarlo, creyendo que las cosas todavía podían cambiar gracias a esas personas y perdonó, como había hecho otras veces, el impudor del mundo hasta que, de nuevo, por su perversión, se mereciera un castigo y lo volviera a perdonar.     

IMAGEN NUEVA, MUNDO RENOVADO

  El otro día mi hermano, gracias a una de esas carambolas que propician las redes, se encontró, en la página de facebook del Colegio Jesú...