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Y el Espíritu de Dios se movía sobre la haz del Abismo |
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Heráclito se espetó, de pronto, a sí mismo: ¿cómo puede uno ponerse a salvo de aquello que jamás desaparece? |
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Y el Espíritu de Dios se movía sobre la haz del Abismo |
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Heráclito se espetó, de pronto, a sí mismo: ¿cómo puede uno ponerse a salvo de aquello que jamás desaparece? |
El otro día visité una exposición en la sala de Las Verónicas de Murcia . Confieso que no me acuerdo del artista, quien, creo, era una muje...
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