Hay gente que piensa que los libros colectivos se quedan ahí, en momento concreto de la realización del homenaje y que trascienden poco la evocación realizada sobre el homenajeado. Este año se cumplían los cincuenta años de la fundación del grupo de teatro Expresión de Orihuela, comandado por Atanasio Díe, y como colofón de los actos que se han efectuado a propósito de tal efeméride, se ha publicado un libro que pretende ser algo más que una edición colectiva de artículos. El volumen que Manuela García ha logrado sacar adelante con la participación de compañeros de representación, amigos, familiares, periodistas, artistas y poetas, no se presenta sólo como la mera expresión u opinión de los invitados sobre la figura y obra de Atanasio Díe, sino que despliega un registro cronológico de las actividades del grupo teatral, refiriendo también las obras menos conocidas e inéditas del escritor oriolano.
Frente a las fiestas tradicionales, o ante lo que comúnmente se admite como cultura, el creador literario de provincias debe asegurarse el movimiento y comunicación de su obra. El escritor es una individualidad, una peculiaridad ante lo que generalmente se produce y se generaliza. Y en este caso, la obra teatral de Atanasio Díe, se reviste de elocuentes estilemas, configuradores de una obra potente, vanguardista y atrevida. No obstante, Atanasio también supo establecer conexiones con la tradición y utilizar su lenguaje. Véase las representaciones de la Armengola, que se llevan a cabo durante las fiestas de Moros y Cristianos en la ciudad de Orihuela.
El libro recoge estas andaduras con la intención de ofrecer una visión redonda del autor oriolano. Y siendo consecuentes con esta idea de la diversidad realizada, son significativos y emotivos los textos de quienes a través del conocimiento de la persona de Atanasio, tuvieron su primer acercamiento al teatro y conocieron sus poderes terapéuticos. Eso ya lo sabían los antiguos y de ahí la fama catártica de una representación, tanto para los acores como para el público. El contenido recordatorio de esta publicación desea ser integral, por ello también se recogen textos de los más jóvenes, hijos de los actores del grupo, reflejando el interés generacional que un autor ácido y elusivo como Atanasio, puede despertar.
Resulta revelador comprobar cómo el fenómeno cultural se extiende en los márgenes de su visualización, conectando a personas diferentes entre sí, haciéndolas disfrutar de una experiencia común. Amigos de amigos de los componentes del grupo Expresión, nos cuentan su descubrimiento del teatro, por ejemplo, y cómo de esta manera se ingresa en un espacio cultural singular y persistente en el tiempo.
Y desde luego, ahondar en lo que la experiencia cultural o dramática puede producir en el sujeto, es materia de lucubraciones que confirman la complejidad de la palabra representada. En estye punto son interesantes los artículos de José Luis Zerón, Muñoz Grau, Antonio Gracia o Sesca, que insiste en la rareza que siempre le pareció la figura de Atanasio.
Ama. Vuela con su variado y multidireccional contenido no destaca sino una cosa importante, además de la obviedad de la efeméride: la fraternidad que la creación de un grupo de teatro puede ocasionar entre sus componentes y el tutelaje de quien es también el autor y el director de esta empresa, el demiurgo Atanasio.
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