Tras un episodio confuso que acabo de olvidar, me encuentro hablando con Borges. Le doy un libro que no es suyo- aprovecho su ceguera – para que me lo firme. Borges, creyendo, naturalmente que es una obra suya, me confiesa algo sobre cómo la escribió y me cuenta chascarrillos sobre su contenido, empleando alguna que otra palabra gruesa.
miércoles, 12 de junio de 2013
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