miércoles, 29 de abril de 2026

PROHIBICIONES DEL VIEJO TESTAMENTO

 


Recuerdo cuando era un crío, que alguien, algún adulto de mi familia, comentó que en el Casino de Orihuela sólo podían entrar los socios. Fue escuchar aquello y desde ese momento recuerdo que me prohibí tajantemente acercarme a las puertas de tal lugar como no fuera de la mano de algún mayor. Y las veces que posteriormente, en mi vida he entrado en el casino para escuchar alguna conferencia o ver alguna exposición, siempre lo he hecho inseguramente, con el temor de que apareciera un conserje malhumorado y me echara de allí.  

Pero el tiempo siempre guarda sorpresillas reveladoras. Fue antes de que yo escuchara aquel comentario sobre la exclusividad de los socios que alrededor de 1973 fui quien portó la corona de la dama de las fiestas del Azahar, y recuerdo, algo brumosamente, que estuve en el casino con mis padres hasta que me tocó partir de allí hasta el Teatro Circo. O, sea, que sin ser socio estuve andurreando por el casino sin otra preocupación que llevar bien la corona sobre su cojín hasta su destino. Además, fue todavía más atrás en el tiempo que mi padre, el negocio de mi padre, Radio Luz, colocó la espectacular araña que se encuentra en uno de los salones del casino y que se utiliza para bodas y bautizos todavía hoy. Y todavía me puedo remontar más atrás en el tiempo, y evocar la figura de mi tío abuelo Gregorio Piñeiro, quien fue venerable y veterano socio del casino, allá por los años 40 y 50. 

Y si no estuviera asociado a la leyenda, todavía podría hacer remota memoria y referir la anécdota de un hermano de este tío abuelo amío, Gregorio Piñeiro, el tío Fernando, como siempre lo hemos llamado, que presumía de caballero y dandy y que en un día de lluvia a fines de los años veinte, apostó un día de lluvia con sus amigos socios del casino, que era capaz de atravesar todo el centro de Orihuela y regresar al casino sin una mancha de barro en los zapatos. Ganó la apuesta. 

Toda esta serie de anécdotas relacionadas con el casino y yo, a día de hoy, no soy capaz de entrar en este lugar como no sea con la compañía de alguien que legitime mi presencia allí. Esas costumbres viciadas de la mente, cómo cuesta arrancárselas de la cabeza....


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PROHIBICIONES DEL VIEJO TESTAMENTO

  Recuerdo cuando era un crío, que alguien, algún adulto de mi familia, comentó que en el Casino de Orihuela sólo podían entrar los socios....