miércoles, 10 de diciembre de 2008

VIENTOS DE DICIEMBRE
















Decía Walter Benjamin que no hay nadie que goze más del mundo que el convaleciente. Ninguna hora más propicia para este tipo de placer que el crepúsculo: la atmósfera voluptuosa del decadente y del simbolista.

No hay comentarios:

SEVERO SARDUY Y LOS EXQUISITOS DESVANECIMIENTOS

Casi pareciera una maniobra paradójica el que el producto de una inteligencia singularmente sensible, fuese a parar a un olvido determinado ...