viernes, 31 de diciembre de 2021

DIARIO. FIN DE AÑO. 31 DICIEMBRE 2021



Bueno, la sangrante rutina de todos los años. Otra vez solo en Nochevieja por esta mezcla diabólica de orgullo y vergüenza: por no atreverme a pedir ayuda y reaccionar, fatalmente, aislándome todavía más. Por fortuna me acompañan unas viejas amigas: las cuatro paredes de mi habitación.

 


Para colmo del malestar de un día como hoy, me he enterado de la muerte de Ágata Lys, lo cual parece una contradicción o un malentendido. ¿Cómo es que va a haber muerto quien fuera el bombón de la transición, la mujer más voluptuosa del momento, la “tía buena” por excelencia de finales de los setenta y principios de los ochenta?  A los que entonces teníamos 14, 15 años, nos volvía locos. Me he acordado, entre la tristeza y la sorpresa, de aquello que decía Poe, de que el más patético, el  mayor argumento poético, es el de la muerte de una mujer bella. Efectivamente. Nada más incomprensible, más ajeno a la conclusión vital y a la depresión. Conocer su fallecimiento en estas fechas resulta algo más triste, pues aún recuerdo aquel programa de fin de año, en televisión, en que apareció con un sexy indumentaria de pantera rosa. La muerte de Ágata Lys se suma a la de tantos otros artistas famosos que han desaparecido en los últimos años y que hace que un interrogante se me revuelva en las entrañas: ¿por qué hemos de morir, es la muerte algo definitivo, qué significa todo esto, es la muerte algo real? Preguntas que caen en cascada y cuya obviedad me irrita pero que no hay cosa que las borre o satisfaga.



Leyendo con interés unos diarios de José Antonio Gabriel y Galán, comprados en una feria de libros, en Alicante. No conocía en absoluto al personaje, lo confundía, en todo caso, con quien resulta ser su famoso abuelo, el poeta decimonónico, José María Gabriel y Galán. Diarios amargos de alguien que se sentía insatisfecho con su carrera y sobre todo con el trato indiferente de sus contemporáneos. Escribió teatro, novelas, poesía y ensayos, así como algún trabajo para la televisión, pero la fama no acabó de alcanzarle. Jamás lo vi ni en la tele ni su nombre en ningún otro sitio, salvo, me parece, en una reseña muy breve del ABC. Falleció en 1993. No conozco su obra, pero en estos diarios se muestra como una persona que analiza con rigor y objetividad su larga enfermedad y su vida.    


Escribo todas estas notas todavía en  2021. Faltan horas para cambiar de año. Como siempre expectación, nerviosismo, sensación de acontecimiento. Mañana será un día en ruinas, no quedarán de la fiesta de la noche nada, excepto signos dispersos de haber pasado un huracán. Deseando que vuelvan los días normales, los laborales, los sin fiesta. El contrapunto amargo a toda celebración es acordarse de los que no están, de los que no pueden celebrar nada. Que lo hagan a través de nuestra memoria, que se integren en el fulgor gracias a nuestro recuerdo amoroso.  Nunca he pensado tanto en la muerte, en los que no están, como en este año. Estando en plena locura informática, sumidos en la explosión internética, signados por la eficacia y lo práctico como mayores motivaciones de la vida, nos hace falta una teología de la muerte, atrevernos a pensar en la resurrección como la poesía y la música nos muestran. Hay que ser sensibles al entusiasmo por la vida que cada mañana se renueva.

1 comentario:

Anónimo dijo...


miguel perez gil
13:42 (hace 7 horas)
para mí, manuelsusarte@hotmail.com

Que no te oprima la so oh Pi Su ledad ya que la soledad es el espejo del alma y el alma solo es de dios y de nadie más

Pues posee escrituras notariales de todas las almas benditas de este enjambre de almas que es Orihuela

Del resto de almas acaso no posé más que contratos leoninos y malversación de bienes y alzamiento de males

De la pobre Ágata Lys ya hablaremos un día con ella en el paraíso fiscal porque creo que ha ido a parar allí ya que seguramente no tendrá que pagar más impuestos que los justos, y los justos no pagan impuestos ni siquiera en el paraíso de los tontos

Pero quiero que sepas que realmente a G y G no le fue demasiado bien y eso que era un hombre recto y serio y además te diré una cosa que no quiero que se sepa

Realizó una magnífica traducción de la Anábasis de
S J Perse, poema que tradujo por cuenta propia y se editó en Visor Bilingüe y al que junto con la Baldía Tierra y El De Dados Golpe son los tres poemas a los que les manifiesto una gran alcurnia ya que son para mí como esos grupos de tres grandes poemas que pululan por ahí sin ninguna vergüenza de manera que pueden ser leídos por cualquier cristiana romano y apostólico

Yo los tengo juntos los tres ambos en la estantería para que se hagan amigos ya que la Anábasis que escribió Galán aunque Gabriel es tan magnífica que ese hombre era un hombre y un gran poeta magnífico ya que nadie es capaz de escribir una versión tan magnífica como la que escribió este Galán y Antonio José y Gabriel arcángel y te digo más

He aquí los primeros fenómenos de ese poema

CANCIÓN (O CHANSON EN EL INGLÉS ORIGINAL)

Bajo las hojas de bronce nacía un potro. Un hombre puso amargas bayas en nuestras manos. Extranjero. Que pasaba. Y es rumor de otras provincias a mi merced...
<< Os saludo, hija mía, bajo el más grande de los árboles del año>>

......

El original francés de S J Perse no lo pongo porque es vergonzosamente inferior, y si el poema es genial es gracias a que el señor Galán pero Gabriel realizó una retrotraducción homocíclica meromorfa y linealmente compacta en un entorno del origen del campo complejo en los ceros de la función Zeta de Riemann

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