Simón del desierto
Simón subido a su columna donde permaneció años en éxtasis y penitencia
El pastor de cabras, personaje típica y esperpénticamente buñuelesco
Piedad buñuelesca: Simón, su madre y la presencia espectral del propio Simón en una escena de raigambre pictórica
El demonio bajo una apariencia angelical
Los muslos tentadores del diablo
Otros voluptuosos encantos del diablo
Una reminiscencia del Perro andaluz: la mano de la madre de Simón taponando la entrada de un hormiguero
Nuevas tentaciones vuelven a acosar a Simón, esta vez bajo la figura del mismísimo Cordero de Dios
El ataúd deslizante: la última tentación de Simón antes de su caída
El entramado urbano, la ciudad moderna como el mundo ante cuyas novedades sucumbirá Simón
El ermitaño Simón, que ha resistido lo insufrible desde su columna, se convierte en pleno siglo XX en un urbanita con ramalazos existencialistas y pop. Ya no hay marcha atrás, hacia las purezas de antaño. No hay más remedio que enfrentarse a los ruidos y vulgaridades de la vida contemporánea. No obstante, Simón, mantiene un cierto distanciamiento, camufla su diferencia.
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