miércoles, 29 de mayo de 2024

EMBALSE DE LA PEDRERA


De mi última visita al embalse de La Pedrera me ha sorprendido el aspecto azul turquesa de las aguas. No las recordaba con semejante color. En las ocasiones anteriores en que visité el lugar, las aguas eran de un azul bastante grisáceo y la apariencia del embalse era menos luminoso. 



De camino al embalse. 







Perderse por la naturaleza siempre resulta fascinante y más si exploramos espacio en torno a un punto acuático. Las aguas son un sueño en sí, como decía Gaston Bachelard.










La tintineante agua que podemos degustar en un simple vaso de agua se convierte en algo impresionante y amenazador cuando cae en grandes masas. 







Lo delicado de colores y formas.




Horizontes

martes, 21 de mayo de 2024

  



RETROFUTURISMO

 

Todo lo que, a fines de los años cincuenta y primeros de la década de los sesenta supuso, en cuanto a diseño aeronáutico y de interiores inmobiliarios,  electrónica, industria automovilística, cibernética y elaboración de electrodomésticos, en Estados Unidos, fue objeto en esa misma época de una serie de documentales que vista hoy en día, produce una fascinación difícil no tanto de explicar como de asumir culturalmente. Nos estamos refiriendo a lo que viene en llamarse retrofuturismo 

Este término compuesto es verdad que podría aplicarse a cualquier faceta de la industria humana, a todo saber y arte, y no sólo a los distintos episodios del  progreso tecnológico. Lo que ocurre es que aplicada la visión retrospectiva a lo que fue la vanguardia tecnológica, la impresión con respecto a los contrastes emergidos, es más elocuente.  

Como ya he esbozado, el término es, constructiva y relativamente fácil de concebir, pero conceptualmente difícil de analizar ya que está basado en una percepción paradójica de la realidad. Es decir, afirmo algo, lo defino a través de su contrario. Es como si dijera que lo blanco me gusta por lo negro que tiene.  

Lo que el término retrofuturismo está afirmando es que podemos echar un vistazo hacia atrás sobre lo que fue el futuro o se prometía como tal, que el futuro tiene historia, que el futuro fue un asunto emocionado del pasado inmediato de nuestra cultura moderna.

La fascinación conceptual que encierra el vocablo reside en la inversión temporal que afirma. Lo que fue elogiado como el futuro refulgente de nuestra sociedad y de nuestros países en los campos específicos que he mencionado al inicio, es visto hoy como un conjunto de eclosiones vintage, como una antigualla curiosa. Aunque también es cierto que no todo resulta extraño y patéticamente pasado de moda: los diseños minimalistas de interiores en casas,  viviendas y edificios institucionales de primeros de los sesenta, resultan hoy en día sorpresivamente actuales y totalmente eficaces.

En uno de estos documentales realizados entre 1958 y 1965, he podido ver unos modelos de ordenadores - es decir, computadoras - con pantallas increíblemente planas, cuando las pantallas planas de nuestros ordenadores empezaron a popularizarse después de los noventa.

¿Qué implica, en definitiva, que lo que se anunciaba como la más furiosa vanguardia se haya convertido en una pintoresca momia del diseño?

Las audacias en el diseño, ¿repercuten en la velocidad con que pueda trabajar nuestra mente en la recepción y ordenamiento de datos?

¿Lo más avanzado es lo más cómodo, lo mejor, lo más bello?

Un aspecto que sí pudiera resultar conclusivo es el relativo a que el progreso supone una linealidad continua de avances en el tiempo que no implica humana o moralmente el mismo tipo de evolución en el sujeto.

La modernidad son nuestras producciones, sí, pero sobre todo nuestra disposición anímica real ante lo que la tecnología va elaborando, cómo la asumimos y la utilizamos sin que sea un fin en sí mismo sino un medio de mejoramiento.  

Decía el poeta Rimbaud que: hay que ser absolutamente moderno. En la admonición del poeta hay implícita una vertiginosa aventura del espíritu. Lo tecnológico aquí está ya más que dado y superado. Es una faceta más de esa batalla del ser de hoy.   




A la drecha de esta modernísima cocina ¿es un monitor? La imagen es de 1965




El auto parece muy moderno. Me choca el aspecto de la mujer. 




Las computadoras, abuelas de nuestros ordenadores personales. 




Esta vista, de primeros de los sesenta, se parece bastante a la Ciudad de lasArtes y de las Ciencias de Valencia, según el diseño de Calatrava. 







Los trajes del personal de la sofisticada IBM parecen de película de cine negro.


miércoles, 8 de mayo de 2024

DULCES LECTURAS MOVEDIZAS




 

Habría que festejar de verdad el hecho de que todo tipo de textos, anónimos,  raros, extraños,  íntimos, con intención literaria o sin apenas la misma, hayan llegado hasta nosotros a través de los eones de la introhistoria. En esta ocasión, leo con gusto ese diario a la limón que Nataniel Hawthorne y su mujer llevaron cuando se instalaron como matrimonio reciente en el campo. Qué detalles van sumando del día a día, cómo se van indistinguiéndose las voces de cada uno en el texto. Lo que me llama la atención es la fuerza antediluviana con que lo mágico y lo tenebroso echa raíces tan pronto en los intereses y obsesiones de los norteamericanos. Esa obsesión por lo tenebroso, por la muerte, como diría Foucault. Resulta curioso cómo en el diario se detallan los aspectos fantasmagóricos que, de la mano, en este caso de Nataniel, van percibiendo: vientos que ululan fuera y se cuelan por las rendijas, crujidos extraños de las maderas de la vivienda, sombras huidizas y repentinas. Vamos, el surtido elemental de toda narración de terror y de casa encantada que las películas han representado en sus filmes y que alrededor de 1842  nuestro autor y su esposa consignaron por escrito.   

 



 Adquiero El mensaje reencontrado de Louis Catiaux. El volumen es, valga la redundancia, voluminoso pero el inteligente diseño lo hace manejable. Cómo afrontar este texto sino como una suerte de ejercicio literario.  Las cientos de páginas están articuladas en forma de aforismos-versículos, y divididos, solemnemente, en esotéricas  materias como La luz, El tiempo, la noche, etc… Este orden del texto le da al libro un aura bíblica, y casi te invita a abrir el libro por cualquier parte y leer el fragmento así captado en vez de llevar a cabo una lectura lineal y ordenada.  Hay versículos que me parecen luminosos. Otros, en los que la recurrencia a Dios me asfixia, me lleva a la confusión por la cantidad de cosas anuladas ente sí que pueden amparase bajo tal nombre. Echo de menos que en Europa ya no existan iluminados de este tipo, como Catiaux y otros, poetas que se atrevan a buscar el sentido gnóstico de este mundo asolado por el cáncer de la información, del espectáculo y del ahormamiento cultural. Y no aludo a empresas fundamentales sino a ensayar la esperanza a través de la imaginación-. En Europa ya no hay místicos como tampoco filósofos, poetas, bohemia. Y si los hay que se manifiesten de una puñetera vez.

 



Leo con entusiasmo Decir los márgenes, un libro en el que encontramos los sustanciosos diálogos entre Chantal Maillard y Muriel Chazalon. Por qué no son más frecuentes libros como este, por qué no soltamos lastre a la imaginación soberana para no sólo inventar mundos sino describir distintos modos de concebir la realidad, provocar la lucubración, la indagación ilustrada. Cuando el  pensamiento vuela, hacemos magia con la masa inerte de los datos y de las observaciones. Aquí no hay ningún dios que censure nuestros atrevimientos intelectuales. Nosotros somos la medida del mundo. Es a  través de nosotros como se dilucida el universo.

 

 

Leo el Diario veneciano de Ángel Crespo con cierta cautela. Aquellos primeros años ochenta, desde los que el poeta escribe,  se preñan de melancolía y antigua fascinación en mi memoria.  Es cuando uno creía comerse el mundo y podía hacerlo a través del arte, de la poesía, reviviendo el mensaje surrealista… Y de un modo simultáneo, en mi caso, fueron los años en los que podría haber ocurrido algo  y no ocurrió, lo cual determinó mi vida, incluso hasta hoy. Esas notas de Crespo disfrutando del encanto de Venecia, de sus callejuelas, de sus tiendas y gentes, de las delicias de los atardeceres, de arte sacro, de kilos de arte, conviviendo con traductores, escritores y otros viajeros, mientras uno deambulaba solo con veinte años cumplidos por las entonces ya tristonas calles de Orihuela….

 

 

Leo con placer el ensayo de bello nombre La dimensión tácita de Polanyi. El placer que siento al leer es proporcional a la cantidad de texto que voy entendiendo. Me parece muy interesante lo que dice Polanyi. Este autor se me antoja como el neozelandés ….. , ensayistas que han dejado en trabajos breves, ideas geniales a cerca del conocimiento, del funcionamiento del pensamiento o bien sobre el tema del tiempo. Polanyi sostiene, groso modo, que el conocimiento progresa y mejora porque ya existe una cantidad de mismo que funciona al permanecer tácitamente en nosotros. Con el tiempo, vamos asumiendo contenidos que, sin ser plenamente conscientes de los mismos, se incorporan a nuestras interpretaciones del mundo y a nuestras investigaciones. Las observaciones de Polanyi rozan la genialidad. No hay mayores ni más sustanciosos  descubrimientos intelectuales que los detectados en la superficie de los fenómenos del día a día.

 




Leo con un pelín de aburrimiento el Diario Secreto de Wittgenstein. Lo que me conmueve son sus apelaciones a la divinidad para que en el penoso trance de la guerra, el espíritu persevere y nuestro filósofo, el diarista, no se venga moralmente abajo. Wittgenstein se encuentra fuera de lugar en este escenario de guerra. Él está hecho para el pensamiento, para la delicada tarea de analizar y teorizar, no para cambiar grotescamente el mundo a base de petardos.

 

 

Releo ensayos de Borges. Como si lo leyera por primera vez. Tono del discurso: soberbio; adjetivación: de precisión automática; articulación prosística: de sobresaliente. El texto se va esculpiendo conforme la lectura avanza. El placer de leerlo se renueva como si nada, sin perder un ápice de novedad. El “nervio” del estilo borgiano  construye un texto admirable. De lo que habla Borges, se ennoblece, adquiere un sólido estatus al ser tratado con semejante estilo.   

 

Leo La inspiración y el estilo de Benet. Cómo me molestan esos estereotipos sobre la escritura de Benet. Como si a cualquier gran maestro de la literatura no pudiéramos reprocharle semejantes cuestiones. A mí me gusta lo barroco y lo complejo, las distintas maneras de narrar y de explicar. La escritura de Benet la interpreto como un reto, cuyo emprendimiento produce gratas compensaciones finales. Por otro lado, este libro no es, precisamente, de los complicados de Benet. Prima el análisis histórico sin que tienda a deslizarse por superpuestos meandros de consideraciones condicionales. Benet siempre me sorprende. Me ocurre como con Barthes o Borges, en un nivel de expresión distinto. Un ensayo o un artículo de su autoría es garantía de  calidad. Lo que también siempre me ha intrigado de Benet es la naturaleza de su inteligencia: las capacidades de la mente de un ingeniero al servicio del pensamiento y de la escritura.



jueves, 2 de mayo de 2024

ESTAMOS ARREGLAOS SI EL GRAN HERMANO NOS VIGILA




Debería haber grabado un video para dar cuenta del acontecer del sonido en esta instalación. Las fotos son un testigo remoto de la emotividad inmediata del sonido. Pero bastará, para hacrnos una idea de en qué consta la singularidad de esta exposición en aturdirnos con el rojo ambiente de la sala y los atronadores altavoces. 


















UN CONFÍN DE CIELO PARA TUS PÁRPADOS

  Esta foto de Lee Friedlander se parece al tipo de fotografía que yo he ido haciendo en mis escapadas urbanitas los sábados por la tarde.....