jueves, 28 de marzo de 2013

VISUALÍSTICAMENTE


 
 
El examen de un breve rosario de imágenes cualquiera, puede resultar el viaje más práctico y rápido para conectar con el misterioso despliegue de los más diversos mensajes y mundos.
 
 
 

 
La portada de este disco me fascina. La música del grupo no
me interesa nada.
Es curioso comprobar cómo, a veces, el contenido es casi secundario con respecto a la expresividad o autonomía del continente.  
 
 
 

 
Fragmento de la hoja de un libro del siglo XVIII.
Literalmente, he escaneado un pedazo de Tiempo:
el rastro de las décadas ardiendo
secretamente en las texturas del papel que empieza a destejerse.




 
Secuencia de un pensamiento de la Mente Divina.
Podríamos dejarlo así, o liarnos espléndidamente en la
interpretación semiótica de todo mensaje que, según Peirce,
no da como producto sino otro signo cuya explicitación
genera otro, y así indeterminadamente.
Si incluso nuestros gestos son signos,
¿es el tiempo el único lector fiable?   




 
Dulces amores castos de nuestros bisabuelos.
Esta postal la guardaba celosamente una tía abuela mía
en un sobre junto con otras.
Mi tía creía que el amor era esto.

 

viernes, 22 de marzo de 2013

LO QUE NO DIJE EN LA PRESENTACIÓN Y TENÍA PENSADO DECIR


 
 
 
 
Recuerdo que estaba haciendo 6º de EGB. Estaba en el patio del colegio de Santo Domingo durante el recreo, y me embargaba un estado de dulce y entusiasmada embriaguez interior. Aquel estado de fruición, se debía a las vueltas que le estaba dando a un cuento de apenas catorce líneas que había escrito sobre una invasión extraterrestre y que había pasado a limpio en una libreta. Pero lo que tanto me divertía no eran las incidencias del relato como el mero hecho de haber ordenado una serie de sintagmas, de haber condensando un conjunto de frases, es decir, de haber producido un texto. Recordemos que "poesía" viene de poiesis, que quiere decir “producción”, en este caso, de signos lingüísticos, de signos verbales. Había pasado a limpio el cuentecillo de tal manera que lo centré en la página, dejando amplios márgenes en blanco, tanto arriba y abajo como a ambos lados de modo que el texto parecía que estaba enmarcado. Más o menos, podríamos decir que aquel rectángulo vertical hecho de palabras, aquel paquete de signos, el breve relatillo, abstraído de sí mismo y convertido, plásticamente ahora, en una imagen, se convertía, sorpresivamente, en el modelo platónico del relato que había escrito, tal y como el demiurgo observaba las ideas eternas como modelo para configurar la materia informe del mundo todavía inexistente e inarticulado.



La sala de presentación del libro antes y después del acto
 




Aquel bloque de signos flotaba en mi cabeza, fascinándome, como si no lo hubiera escrito yo, del mismo modo que el pasado día 15 de marzo, tenía delante de mí el libro que iba a presentar y a comentar y de quien yo era el autor y que estaba ahí, salido de no sé dónde.
Y si con algún motivo recurrente he soñado – literalmente – exceptuando los pantanos y los alusivos a tormentos sexuales no confesables aquí, ha sido con los libros.
 
 
Yo y el Vicerrector de la Universidad de Alicante
 
 
Hace un año y medio, más o menos, soñé que me encontraba en mi biblioteca con un volumen totalmente desconocido escrito por Wittgenstein. Se trataba de un libro de tamaño grande y estrecho, con portadas en color crema, ligeramente ajado por el paso del tiempo y descosido en algún que otro punto. Su título era Lo Algo. Mi desencanto fue aniquilante cuando al abrirlo y divisar, apenas, unos párrafos, sin poder leerlos, me desperté.
 
 
 
Los cuatro jinetes no apocalípticos de la mesa:
 yo, el Vicerrector, Gregorio Canales y José Luis Zerón
 

Hay una relación evidente entre mi regodeo infantil con el cuentecillo que había escrito y mi fascinación onírica con los libros. En el primer caso, se produce como una temprana fetichización del texto, es decir, una fascinación por el conjunto de los significantes, contemplándolos como si de un monolito de jeroglíficos se tratara, y dejando aparte el mensaje que porta : lo visual, la forma se impone al contenido; en el segundo caso, la fascinación por el libro "aparecido" en sueños equivale a la fascinación por los mundos que sus páginas guardan y que serán por siemmpre ignotos.

 
Yo en plena dicción poético-demiúrgica
 
 
Si el texto es la formalización del sentido a través de la lógica sintáctica  y cuya representación puede adquirir el aspecto de un misterioso enjambre gráfico, el libro es la materialización de textos potencialmente infinitos, el objeto mágico por excelencia, ya que un libro nunca se agota: lecturas sucesivas nos vuelven a hacer disfrutar de su contenido o multiplican su interpretaciones, no hacen fungible la galaxia de signos que contiene.
Libros imaginarios y libros soñados vienen a ser lo mismo. Los imaginarios son los que nos hubiera gustado que existieran, - podríamos incluso, constituir un tipo de género literario con ello-; los soñados parecen indicarnos trastornadoramente que están escritos o están siendo escritos en algún punto indeterminado del espacio y del tiempo, en ése otro lado, por algún clarividente espectro, quizá, de nombre famoso y que nos dejan conocer su existencia, aunque sea límbica, sin mostrarnos jamás su contenido….

 
Las tres personas del Verbo, quizá....
 
 

Algo de todo esto es lo que me hubiera gustado exponer el pasado viernes, cuando “mi” poemario Profano Demiurgo se presentó en Santo Domingo. Los nervios, la falta de rodamiento, el haber aparecido en público sólo tres veces en los últimos siete años, hicieron que lo olvidara todo y me pusiera, casi directamente, a leer los poemas, explicándolos brevemente. En fin.
Creo que sólo la poesía es posible. La vida está llena de belleza esperanzadora. Para Lezama Lima, el poeta era un posibliter, es decir, un generador de imágenes, a fin de cuentas, un pequeño demiurgo, y para un Deleuze, confirmando la idea del cubano, “un poblador de territorios”.
 
 
El poeta firmando compulsivamente junto a un auténtico Demiutgo
 
 
Al escribir libros ¿escribimos el libro? Mallarmé lo intentó y el resultado que consiguió fue el de una virginal nada que, a su vez, se convirtió en un signo-interrogante para nosotros, los lectores del futuro. Como dice el novelista, el mundo es ancho y ajeno. Por lo tanto sigamos escribiendo y creando. Posibilitemos lo posible, porque en lo posible también emerge lo luminoso y la palabra que creíamos haber dicho y consumado. 


jueves, 14 de marzo de 2013

SECUENCIAS TEODOMIRIANAS: EXPOSICIÓN DE MANOLO SORIANO EN LA CAM DE ORIHUELA




No quisiera convertir la reseña de la primera gran exposición pictórica en Orihuela de mi amigo Manolo, "Teodomiro", en un convencional listado de influencias, nombres de artistas famosos y datos académicos. Prefiero abordarlo de un modo más libre, más sensible y salvaje a la vez. El propio Manolo y su obra me llaman a ello.
El artista, como todo creador, en general, parte, inicialmente de un caos. En el caso particular del artista plástico este caos adquiere un carácter más netamente matérico y específicamente tangible. El pintor trabaja con volúmenes no con palabras. Pero es posible que lo que nos parezcan brochazos, entresijos de pincelazos, mixturas de color y explosiones de luces rotas, no sean los rastros de una agitada exploración sino las formas que el artista  ha vislumbrado finalmente, el resultado de lo que el artista ha hallado.



cuadro a la deriva




Creo que Teodomiro intenta definir ese caos que habita sin poder deshacerse del todo de él. La metralla de brochazos bajo la que se adivinan figuras heridas o alucinadas, esas nubes leprosas en las que apenas se esboza un rostro anhelante, son la pulsión de una impotencia, de un desarreglo interior que se ha resuelto en expresión.
 



Halos irisados o verdosos, llamas de azules metálicos sobre incandescencias rojas, lianas glaucas insinuando sobre fondos verdiazulados una suerte de mandalas a punto de desplomarse, constituyen la convulsa grafía de un hacer balbuciente, potencialmente prometedor, que delimita un territorio: el de su propia agitación creadora.



 



Uno de los cuadros que más me ha impresionado es el que representa esa cruz en llamas, cuya significación el artista me corrige: no es que la cruz arda sino que atraviesa las llamas, luchando por vencerlas, intentando que su mensaje de redención atreviese toda destrucción.



el artista rodeado de la energía demiúrgica

Si el artista nos brinda este tipo de imágenes no es sólo porque se produzcan en su mente, sino porque nos dicen algo de la realidad que nos rodea: la violencia, la exasperación, el apocalipsis que, intermitentemente, vivimos y en el que otros, se hunden definitivamente.
Por muy errático o bizarro que nos parezca lo que los artistas nos ofrecen, no dejan de informarnos profundamente acerca de lo que está ocurriendo a nuestro alrededor.


la pareja adánica

Mi amigo Teodomiro podrá evolucionar su lenguaje pictórico de esta o de aquella manera, pero lo que nos muestra en esta exposición es lo que le ha sucedido a su sensibilidad. Cada cuadro es el eslabón flamígero de una investigación: el de la propia receptividad y su posterior respuesta creativa resuelta a nuestros ojos en un lienzo.


la amante del artista suplicando a los dioses
que las musas no les abandonen y que los cuadros se vendan
por docenas


 
 
Teodomiro y dos "hijos (acrílicos) suyos"
 
 
 
artista y entorno
 

miércoles, 13 de marzo de 2013

CASA DE CITAS






Proust tenía el aspecto de una lámpara encendida en pleno día, de un timbre de teléfono en una casa vacía.
 
Jean Cocteau
 
 
 
Las piedras preciosas no sólo engendran y conciben, sino padecen enfermedades y mueren. Su generación es en las peñas. Cuando la virtud y la sustancia que tienen se destila en sus mismas concavidades y partes vacías, imitan la manera de concebirse la criatura en el vientre de su madre, que es por medio de su sangre menstruosa.
 
Tesoro de diversa lección
Ambrosio de Salazar
 
 
 
Señalado por Bacon: idea de que las grandes invenciones no vienen de un perfeccionamiento de las cosas conocidas, sino de una mutación, de algo inaudito, heterogéneo. Ejemplo: la seda (cito a Bacon porque el texto es bello): " Del mismo modo, si antes del descubrimiento de la seda, alguien hubiera hablado de un hilo para la fabricación de vestimenta y muebles que superara ampliamente al hilo de lino y a la lana en finura y resistencia a la vez, tanto como en brillo y suavidad, los hombres habrían pensado que se trataba de alguna planta oriental, o del pelo más delicado de un animal, o de las plumas o plumones de algunas aves; pero, ciertamente, ninguno habría imaginado que se trataba de la obra de un pequeño gusano, y de una obra tan abundante, que se renueva y reproduce todos los años".
 
Roland Barthes 
Lo Neutro
 
 
 
 
¿Y quién puede vijilar siempre su pensamiento? La conciencia también duerme, como Homero
 
Juan Ramón Jiménez
 
 
 
Hay también por allí unos hombres que alcanzan una gran velocidad corriendo hacia atrás, ya que no tienen los pies situados por delante, como el resto de los mortales, sino al revés. Hay seres humanos que nacen con ambos sexos, a los que denominamos hermafroditas, en otros tiempos llamados andróginos y tenidos por seres monstruosos. Hoy sirven para dar placer.
 
Aulo Gelio
Noches Áticas
 
 
 
 
Si Jesús en vez de haber sido crucificado, hubiera sido lapidado, ¡qué cambio en la suerte del cristianismo!
Julien Benda   
 
 
 
El olor a flores y moho de las paredes de los teatros
 
 Afonso Daudet
 
 
 
Podría narrar cosas sobre las campanas errantes , es decir, el alma de herérticos fallecidos que habrían estado preservadas durante siglos debajo de fanales de vidrio en los claustros medievales, la perduración de cuya vida se anunciaba mediante una vibración unida a un interminable y lúgubre tañido... En esa época se me pusieron en la cabeza un número demasiado repetido de veces "escorpiones", masa de tejidos tenues semejantes a cangrejos o arañas. En muy repetidas ocasiones se produjo milagrosamente en mí un así llamado "gusano pulmonar", del que no puedo decir en absoluto si se trataba de un ser zoomórfico o de una hechura psicomorfa.

 
Daniel Paul Schreber
Memorias de un enfermo de nervios
 
 
 
Parecerá paradójico, pero es cierto: pocos hombres aman la vida.
 
Isabelle Eberhardt
 
 
 
Sin dejar de ser lenguaje - sentido y transmisión del sentido - el poema es algo que está más allá del lenguaje. El poema es mediación: por gracia suya, el tiempo original, padre de todos los tiempos, encarna en un instante. La sucesión se convierte en presente puro, manantial que se alimenta a sí mismo y transmuta al hombre.
la poesía, ritmo perpetuamente creador.
 
Octavio Paz

 



lunes, 4 de marzo de 2013

POETIFORMEMENTE

 
 
 
 

Resulta curioso comprobar cómo en tiempos de crisis tanto económica como, supuestamente, de valores, la demanda de consumo de determinados espectáculos, de cine y de literatura, experimenta ciertos y significativos auges. Aquí, en Orihuela, tras un largo período de horizonte plano de acontecimientos, llevamos unas jornadas de celebraciones culturales y poéticas que a ojos foráneos podrían sorprender.

El pasado jueves, último día de febrero, en las salas del auditorio de la CAM la compañía teatral Auralaria rendía un homenaje al poeta José Luis Zerón. Tras el acto, hubo una charla con el autor.
Mi larga amistad con la persona no debiera eximirme de realizar un comentario sobre el poeta, pero a ello me animaría en un medio más oficial que el que me presta este mero blog personal. 




Deleuze describía de un modo preciso y brillante al poeta: El poeta es un poblador de territorios. 
Yo añadiría, rememorando la hiperfamosa frase orteguiana, que, con respecto a su obra, el poeta está preso “maravillosamente” de sus circunstancias. Cada poemario es un tramo esclarecido de su existencia, del conjunto de sus vivencias, de esas circunstancias, que al ser expresadas, son reveladas y liberadas. Esto podría aplicarse meridianamente a la obra de José Luis Zerón: hay un relato biográfico que intuimos vertebrado tras cada libro publicado, y ese relato es el de una experiencia irresoluble: la lucha contra los propios temores, contra el mito que nos hemos hecho de la realidad, contra las heridas de un amor que se dispersa, contra la propia violencia que ejercemos en nosotros mismos, contra la desolación y el paso del tiempo.
La naturaleza del poema es paradójica: es la forma en que lo irresoluble es expresado-representado sin que ello determine la resolución feliz de lo que dice, y sin embargo, tal forma es lo máximo que puede decirse de tal asunto, experiencia o motivo. 



martes, 19 de febrero de 2013

EL LIBRO DE PLOMO




El libro de Plomo se presentó este jueves pasado, 14 de febrero, en el centro cultural de La Lonja en Orihuela. Por fin, habría que decir. Sabiendo que lo que el tiempo hace no es sino confirmar tanto el sueño maravilloso que hemos vivido como la sensación de que lo experimentado se coagula en un memorial que sigue alimentando servilmente al tiempo, esta publicación ha pretendido contrarrestar estas últimas inercias al conformar un relato  visual de la actividad de artistas, escritores y poetas que durante las últimas tres décadas se ha desarrollado y localizado , generalmente, en la ciudad de Orihuela o en sus alrededores.

Me gusta pensar que lo que lo que E
l Libro de Plomo supone es la convergencia generacional de un hacer lingüísticamente múltiple, la labor urdida desde distintas sensibilidades y competencias en el escudriñamiento de un único objetivo: la belleza. Creo que en realidad así es. Dejo para entregas más periodísticas el listado de nombres, reseñas biográficas y repercusiones en la historiografía local. A ver si los que se autoproclaman cronistas saben ver lo que realmente ha pasado.

Y comprendo la angustia de un Manuel García pensando que esta publicación, que tanto tiempo y trabajo ha costado, haya que interpretarla como una suerte de vistosa lápida al trabajo de los pintores, poetas y autores que han colaborado o se han movido en torno a revistas como La Lucerna y Empireuma.   

Por el momento, podríamos decir que se ha hecho lúdica justicia a todos ellos, y que resituarnos en el ahora no hará sino estimularnos para volver a crear y escribir:  el ahora que nos recuerda que nada es definitivo a pesar de las fases emprendidas y que nuevos mundos y retos anímicos están por descubrir y resolver.   
 
Manuel García, José Luis Zerón, Pepe Aledo y Mariano Abad

 
 
Poesía para todos: José Alberto Pardines, Ester Diz, Blanca Andreu y
el artífice de las ilustraciones, Pepe Aledo

 

viernes, 8 de febrero de 2013

ESCOMBROS LUMINOSOS




 

La aparición del libro de Manuel García, Luz de los escombros en ediciones Germanía, ha coincidido con la invasión de mi habitación por parte de más de dos centenares de cuadernos que ocupando el escaso espacio libre entre la cama y otros montones de libros rebosantes de cajas y estantes, apenas dejan paso para alcanzar la ventana. La presencia de estos álbumes okupas, de este montón de celulosa laminada, de esta proliferación de folios encuadernados y adornados con tipografías ondulantes e incluso, alguno de ellos, con ilustraciones y fotografías, se explica por la labor de ominosa criba que se me ha encomendado al tener que purificar el número de escritos que pretenden optar al Superpremio Internacional de poesía Miguel Hernández.
 
Sin embargo, la espesita tarea de internarme en 200 poéticas, en 200 sensibilidades, en 200 subjetividades, en 200 laberintos sentimentales y verbales, no ha hecho que un efecto de saturación me impidiera disfrutar del sorpresivo libro de Manolo, ya que 200 poemarios, evidentemente, no implican 200 poéticas diferentes, - ya quisiéramos - , ni 200 mundos, ineludiblemente dispares , opuestos o imprevisibles. Es precisamente lo común, la similitud de los elementos temáticos en que se inspiran, lo que le da a este par de de centenares de trabajos un aire de familia meta-política, de hermandad secreta. Y esos “temas” nucleares suelen ser los eternos, los de siempre: la muerte del padre o de la madre, las venturas y desventuras del amor, el paso del tiempo… Todos los poemas son distintos y todos dicen lo mismo, recordaba Octavio Paz a propósito de estas convergencias, de esta Gran Obra que los poetas tejen entre sí a través del espacio y del tiempo. Todos los poemas recibidos ¿son en realidad un solo Texto, un Supertexto, la metáfora de una Voz cósmica, constituida por la pluralidad de las escrituras y de las contingencias vitales de cada uno de sus amanuenses?

Ser pre-jurado del premio me ha dado la estimulante y placentera ocasión de comprobar la perseverancia de la escritura poética, la realidad secreta de tantas experiencias entrañables, y ello a pesar del presunto declive de los valores, de la hiperfamosa crisis, del bombardeo, informativamente, monocorde de televisión y prensa, del acecho del resto de ideologizaciones flotantes, etcétera, etcétera. Desde este punto de vista podríamos interpretar que escribir poesía es una forma de resistencia, quizá la única imbatible, y que no necesita, como decía Bataille, de torpes defensas programadas, pues allí donde menos se la espera, emerge con su mensaje fulgurante, discerniendo mapas de mundos nuevos
 
Ahora bien, la fulguración de la poesía es oscura, valga el oxímoron, y si es algo más que el ejercitamiento en figuras retóricas, quema la voz de quien la dice, precisamente porque exige de la mente escribiente la máxima energía, la facultad más despierta para dilatar las posibilidades del lenguaje y para que éste deje de ser herramienta y se convierta en luz, condenación, aullido, revelación, arrobo.
 
La vocación suicida de la escritura poética la declara ya Manolo García en el primer poema que abre el libro:

Esta escritura resurge
por indelebles espacios,
es inconsistente
aunque defina cuantos vástagos de la vid
son arrastrados por las aguas.

 
Nótese la doble naturaleza de la escritura poética – regresa, renace – es decir, que estando relegada a la invisibilidad, a la disolución aparente, que habiendo sido negada o expulsada de la ejecución o de la consumación, emerge, no muere en tanto diga o exprese lo que tiene que decir ya que esa es una de sus misiones. Ese regresar de la escritura poética es toda una definición de la dinámica poética y de cómo el tiempo es recobrable, tal y como un Proust se empeñó en demostrarnos.
En el caso de Manolo García, la poesía regresa para ajustar cuentas con la memoria, con el dolor irresuelto de una ausencia personal, con los fantasmas que esa desaparición ha producido y conjurar los sufrimientos que confinan el mundo en que todo ello se da tenebrosa cita.
La misión catártica de la poesía es manifiesta en este poemario de Manolo. Un personaje tan dramático como Antonin Artaud, decía, en consecuencia, que la función de la poesía era “purgar angustias”, y creo que Manuel ha ejecutado con admirable destreza esta delicada función en una escritura sin concesiones (de legibilidad) ni intercesiones (excepto las justa y precisamente verbales), es decir, con una conciencia rigurosa de la condensación verbal del poema que distribuye el orden de las imágenes y la representación final de los sucesos morales.
Creo que Manolo ha extirpado, atemperado la dolencia que se estancaba y que en esa operación de febril y cruda escritura, dilucidación poética y sanación son una misma cosa.
 
Tengo un concepto numinoso, quizá algo automático, de lo que es un poeta: el poeta es la retorta viva en la que se purifica la suma de los precipitados híbridos en que consiste una vida, el vaso alquímico andante en el que se condensa puntualmente la más intensa de las experiencias. Por ello, confieso que el virus poético que me asedia gozosamente estos días, con el examen de los poemarios para el concurso y la puntilla final que supone este libro de Manolo, me están llenando de algo cuya complicidad debiéramos confirmar: entusiasmo. Escombros luminosos, los de la poesía.     

EL ASALTO JUBILOSO A TIERRAS DE JAUJA Y LA MENTALIDAD ORIENTAL

De lo ocurrido en Ceuta el jueves pasado, independientemente de la indignación y el pasmo, lo que más me ha chocado ha sido la actitud de l...