En cierto sentido, cuando analizamos y comentamos, también dramatizamos. Y ante este virus cabe la estupefacción, el hastío y el miedo. Ante este virus, lo analicemos, discutamos, glosemos, descompongamos y hasta incluso, lo meditemos, desde cualquier punto, sólo cabe un veredicto: es pútrido por ser malo, es decir, por ser sólo perjudicial. Si no es producto del diablo, es producto de un error de la naturaleza. Incluso si lo interpretáramos desde el esotérico punto de vista del signo, semióticamente, no saldríamos del estupor: ¿De qué es mensaje el virus?
miércoles, 8 de abril de 2020
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
LECTURAS-RELECTURAS
Cómo me justifican íntimamente la serie de conceptos que Manuel González de Ávila , en su brillante libro Semiótica, la experiencia del...
-
IDENTIDADES NÓMADAS: LOS DIARIOS DE ISABELLE EBERHARDT Borges nos hablaba en uno de sus cuentos de aquella inglesa que, capturada por unos ...
-
Creo que un Baudrillard le hubiera dedicado un par de páginas al menos, a propósito de las supremas banali...
-
EL DÍA ETERNO. Georg Heym En ámbitos germánicos, la exasperación de los mundos simbólicos del romanticismo y del simbol...

No hay comentarios:
Publicar un comentario