miércoles, 21 de julio de 2021

LA ESTACIÓN DE MURCIA COMO WORK IN PROGRESS



Antes de que se convierta en una megaestación de tren, más o menos antipática y espectacular, podemos disfrutar del estado actual de la estación de Murcia  interpretándola como una extraordinaria obra en curso, como esa  Works in progress, que ha inspirado a artistas plásticos y compositores musicales  como motivo estético, y que arquitectos y demás técnicos están intentando trazar sobre el polvo del horizonte.

Tal y como está ahora la estación se correspondería con esos períodos de vertiginosa ideación que el Demiurgo se toma el lujo de extender ante su propia visión, gozándose en la conformación técnica de materiales y aportes, saboreando el proceso mismo de la construcción.

Aquí la Teoría se admira de su propia capacidad inventiva, comprobando los factores que se van ensamblando, la articulación sintáctica de las distintas franjas y vetas de que consta algo tan desmesurado como una gran estación.

Como si el Sumo Arquitecto trazara sobre los montones de grava y manojos de hierro el dibujo de su proyecto, los usuarios que utilizen ahora la estación, en realidad no utilizan sino un proyecto todavía imaginario e incompleto, un emplazamiento de aceros y cementos por los que discurrir soñando que en un futuro inmediato el polvo y todo signo de precariedad física desaparecerá y amaneceremos en el día primero de las comunicaciones.

La estación de cercanías va camino de convertirse en unidad de comunicaciones capitalinas y cósmicas, atravesando huertas y propiedades, pantanos y veredas provinciales, parques y gasolineras.

Qué semejanzas ofrece el actual estado de la estación con aquellas ruinas que románticos cantaron y pintaron, que un Piranesi advirtió como expresión del paso mistificador del tiempo. ¿Están construyendo una gran edificación o lo que se nos ofrece es la estación del futuro bombardeada por los marcianos?

En qué punto del proyecto está esta inmensa maraña, esta conexión desmadejada de hierros colados y acero poderoso, qué dirección es la que ha tomado: se está creando o se está destruyendo para que, supuestamente,  emerja luego algo insólito?

La estación ahora es una aspiración, una lucha contra el tiempo y el ahormamiento matérico, un proceso que desea con furibundez pero también con impotencia, encajar las enormes partes de un todo, los elementos del mecano, los enunciados que configurarán el enorme texto finalmente ejecutado, pleno en funcionamiento, en sentido.

La estación sueña consigo misma, con la ordenación de sus pasillos, con la limpidez funcional de sus ascensores, con la inteligibilidad de sus vías y líneas.

Yo la disfrutaría como si fuera un niño descolgándome de las distintas partes de un parque de atracciones: bajando por aquí, subiendo por allí, escondiéndome por allá…

Mientras la estación adquiere forma y funcionalidad, la gente sigue viajando, yendo de alicante a Murcia, de Murcia a Orihuela, de Orihuela a Elche, atravesando tranquilamente el espacio y el tiempo, sintiéndose parte súbita  de este fenómeno de cristal, focos y andenes eternales.

 





1 comentario:

José María Piñeiro dijo...

miguel perez gil
12:14 (hace 10 horas)
para mí, manuelsusarte@hotmail.com

sabios y honestos pensamientos que nos muestran el camino del mundo hacia el devenir

las estaciones son lugares para estacionarse y ser viajeros en reposo

nos guste o no con las estaciones no sólo viajamos hacia el punto p sino que la propia estación viaja hacia la estación e que es otra estación y ella se larga hacia la otra mientras la gente se distrae yendo de a a b


De: José María Piñeiro
Enviado: miércoles, 21 de julio de 2021 1:49
Para: miguelperezgil@live.com

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