sábado, 18 de octubre de 2025

MI EXPERIENCIA COMO MENDIGO OCASIONAL




Escribir es el único remedio con el que cuento para conjurar sombras y miserias. De todos modos, escribir en este blog sobre tensiones extremas sé que produce rechazos en cualquier posible lector. Es más, me atrevo a escribir aquí porque tengo casi la seguridad de que nadie de mi entorno va a leerme, salvo quizá algún viajero lejano en este piélago de confines remotos y flotantes que es internet. 



Vivo la semana prodigiosa, como diría aquel. Dispongo sólo de veinte euros en la cuenta bancaria. Es la primera vez en mi vida que me veo en semejante circunstancia. Se supone que al cabo de una semana y pico, mi situación se revertirá en casi la contraria, pero hasta entonces, tal tiempo se me antoja infinito y se abre ante mí una larga agonía. ¿Cómo voy a quedarme sin café, sin papel de cocina, sin detergente para la ropa, sin.....?  Los primeros días intentando sobrevivir con veinte euros son penosos. Y aún así, ahora la cifra de veinte euros se me antoja una pequeña fortuna.  Salir a hacer la compra sin la más mínima alegría, me hunde en la miseria moral. Me refugio en la imaginación, en la ironía, en la reacción pura del pensamiento para seguir adelante, pues sólo en el ámbito intelectivo me siento rico y bien. 



Esto de ser, repentinamente pobre resulta bastante amargo pero revelador. Lo que experimentas de inmediato es la escisión entre tu realidad y la vida de los otros. Contemplas a los demás habitando ese discreto paraíso que es la normalidad, paseando por la calle, tranquilamente, mientras que sientes cómo tú, con una cantidad exigua en el bolsillo, vas perdiendo realidad, vas desapareciendo, atomizándote. Es precisamente esa tranquildad en la que se mueven los otros, lo que marca un abismo entre sus vidas y tu situación. Una persona que pase a medio metro delante de tí se encuentra a años luz... La ansiedad palpita en ti como un animal  que te habitara. Menos mal que por el momento poseo la suficiente plasticidad anímica como para hacer que tal bestia quepa en mi interior por mucho que crezca. Si esto revirtiera al exterior y tuviera que actuar para defender mi cuerpo y tuviera que salir a la calle a pedir limosna, sería el fin. 



La triste prueba de fuego con los conocidos. Me encuentro con un amigo por la calle. Tiene la imprudencia de preguntarme cómo estoy y voy y se lo digo, pero sin drama, casi de broma aunque diciéndole la verdad. Empiezo a sentir repelús de mí mismo a través de la reacción de mi amigo y del leve rictus de su cara. Naturamente, ni voy a suplicarle una ayuda ni este hombre va a tener la luminosa genialidad de prestarme algo. Ya la poeta Blanca Andreu, intentó ayudarme en otra ocasión de aprieto económico, consultando con el grupo de amigos comunes y comprobó la decepcionante reacción de tales supuestos amigos. Hago memoria. Yo sí que he prestado dinero a amigos y familiares sin esperar ninguna vuelta, dando el dinero sin más. Cómo me he acercado al cajero y he sacado dinero para un conocido, cómo no he dudado en hacerlo. Será porque soy poeta y no valoro el dinero. El amigo con el que me he encontrado, después de un par de comentarios más o menos jocosos, escapa de mí, aliviado de que no le haya pedido un duro. Y yo compruebo que apenas sometidos a una pequeña prueba los llamados amigos se esfuman como por arte de magia. Ya lo dijo Agustín García Calvo. No hay otro dios que el dinero. Y mejor no molestar a los demás con el lamentable tostón de suplicas o llantos.


jueves, 16 de octubre de 2025

LAS ASPIRACIONES DE LA POESÍA Y LA ABRUPTA REALIDAD



Echando un vistazo medio distraído a la lista de autores de la editorial Pepitas de calabaza en la página web de la propia editorial, me entero, con malestar y melancolía, de la muerte de Eugenio Castro, a quien conocí en Alicante a fines de los noventa. Entonces, este notable traductor, se movía con el Grupo Surrealista de Madrid que formaba parte de una internacional Surrealista. Esta internacional integraba el trabajo editorial y artístico de otros grupos en distintos países de Europa como, por ejemplo, Bélgica, Francia y países del norte. 

Los orígines de  las cosas siempre resultan misteriosos, sin embargo en mis recuerdos doy con un dato más o menos nebuloso: creo que fue en la librería ilicitana Ali-Truc donde descubrí la estupena revista que el grupo surrealista madrileño sacaba a la calle. Fue de este modo como contacté con el grupo, me publicaron un artículo sobre la siesta y el pensamiento de Macedonio Fernández y más tarde, como dije, en Alicante, en un bajo de cuya dirección no quiero acordarme, me encontré con varios de los miembros del grupo de Madrid y entre ellos, con Eugenio. Teniendo en cuenta la historia de los pintores y poetas originarios, fundadores del movimiento y las aspiraciones teóricas de la revisa en la que yo acababa de publicar, me sorprendió la templanza y aplomo de Eugenio Castro.  Me dirigía al encuentro con unos individuos que se autodenominaban surrealisatas y lo que tenía en mi imaginación es que iba a  asistir a alguna suerte de happening explosivo y provocador. Mientras José Manuel Rojo, el miembro más activo y activista, se dirigía a los presentes anunciando los contenidos de la publicación del próximo número de la revista, yo mantuve una distendida conversación con Eugenio. Hablamos de la sociedad actual y del tipo de actividades que se planeaban realizar, sobre todo en la capital del país. Eugenio Castro me pareció una persona segura de sus ideas y elegante, poco inclinado a meras algaradas. 

Tras aquel encuentro en Alicante, sólo mantuvimos contacto a través de correspondencia. Adquirí más números de la revista, llamada Salamandra, hasta que dejé de verla. Posteriormente adquirí un libro de Castro publicado en Pepitas de Calabaza, H, una suerte de memoria personal con el relato de la misteriosa aparición continua del signo H, en distintos momentos de su vida. 

Me ha dolido enterarme de su fallecimiento.  Aunque resulte indignante, los poetas, los surrealistas, también mueren. Quisiera que el humor y la inteligencia velaran el recuerdo de Eugenio Castro.    

domingo, 28 de septiembre de 2025

YO HUBIERA O HUBIESE AMADO Diario íntimo 1974 Felix Francisco Casanova


 

Como todo buen romántico, confieso que me fascina la muerte. No me refiero al dolor que produce en los seres humanos, claro está,  sino a lo que supone para la memoria del cosmos. ¿Dónde va a ir a parar la ingente masa de sujetos que la muerte ha succionado del plano de la existencia, qué destino tienen los amores que han sido, el humor que se ha tenido, la esperanza que se ha esgrimido?

Esa suerte de desierto estelar indescriptible es el que se articula en mi mente cuando hojeo las páginas del diario de este precoz poeta canario, Félix Francisco Casanova, fallecido en 1976 a los 19 años? El diario posee un título que el propio Casanova le puso: Yo hubiera o hubiese amado. La ausencia del condicional - Si yo hubiera… -, el aspecto asertivo que supone, pues, tal epígrafe, pone los pelos de punta al sugerir la imposibilidad final de la consecución amorosa.

El diario, publicado por Demipage, también incluye una breve muestra de su narrativa: tres cuentos que cierran el volumen dejando al lector sumido en una ambigua expectación. Ese año 1976, en cuyo indiferente transcurso, un escape de gas borró de la vida a nuestro poeta, se me aparece como una señal temible en el camino, como el tramo último de un vivir que debiera haber continuado lleno de recompensas y resultados, hacia el reconocimiento común.

Teniendo en cuenta a educación, la escritura, la creatividad de Casanova, con toda seguridad, se hubiera convertido en uno de los poetas o escritores más notables del país. Si examinamos los últimos años de su biografía, cómo se presentaba y desarrollaba su vida social, con quien se relacionaba, qué intereses universitarios tenía, si miramos sus fotos y consideramos los aspectos varios de su creatividad, no nos puede caber duda del mundo óptimo le esperaba, que estaba trenzando un futuro muy favorable en el ámbito de las letras.

El diario es, desde luego, el diario de un adolescente, pero advertimos, igualmente, un mundo creativo de referentes y contornos serios en devenir. Me sorprende su interés temprano en Ungaretti, en Nazim Hikmet, en Octavio Paz, en Neruda, Cortázar, en el jazz, en el rock…

Casanova nos cuenta sus sueños de la noche anterior, en qué revistas literarias publica, qué hace con sus amigos, los ires y venires de Eros, qué proyectos literarios tiene.

Recuerdo, hace unos años, que la publicación de su obra completa, cuentos, novelas y poesía, se presentó en un programa nocturno de Sánchez Dragó, pero la actitud de este fue de total indiferencia. Pasó sin pena ni gloria entre otros libros que estaban amontonados allí, frente a los invitados. Dragó, supuso que por tratarse de un autor que murió tan joven, sus textos no tendrían interés. La persona que trajo el volumen al programa no pudo sino mencionar el nombre de Casanova y poco más.

El modo en que se cierra su diario, tan felizmente y estando en concordia con todos, es un gesto que nos trae desde aquellos mediados de los setenta, un signo de tranquilidad, de tersa harmonía en la vida antes del abrupto e insospechado  final. ¿Es este tipo de finales el que que la divinidad reserva a espíritus especiales? Aún con toda la poesía y magia encima de uno, a día de hoy, no me atrevo a afirmarlo. A no ser que le asignemos al azar una camuflada y singular misión.

Si no fuera porque Wittgenstein nos decía que la muerte no es un acontecimiento de la vida, que de ella no se puede decir positivamente nada, restarle gravedad definitiva a la muerte, no supondría ninguna estupefacción sino un ensayar una mirada distinta, incluso, tímidamente esperanzadora, al término de nuestras vidas.   

miércoles, 3 de septiembre de 2025

RUGBY FEMENINO O EL DESMADRE NORTEAMERICANO


Llevo años pensando en ese país tan extraño, como decía Borges, que es Estados Unidos. Pensando en su cine ante la especificidad europea (¿o es al revés?); en el éxito continuo de cualquiera de las empresas que lleva a cabo en cualquier ámbito; en la conversión o metamorfosis de lo británico o anglosajón en lo que es la expansiva expresividad cultural norteamericana; en el aspecto radicalmente profano de su cultura y en la índole huérfanamente cristiana de la misma; en la caricatura destructiva de todo lo sexual en que consiste su humor… En fin, reflexionando en lo que suponen los Estados Unidos para la historia y, sobre todo, en por qué la naturaleza de lo norteamericano es siempre lo excesivo, lo permanentemente surrealista, la experiencia límite, lo más de lo más.

Por un lado está claro que la tabula rasa del protestantismo ha funcionado como elemento despejante de toda creencia, mito o impedimento a la hora de investigar, controlar y experimentar. El pudor es católico; en los protestantes sólo produce insinceridad. De ahí que mientras nosotros asumimos una pendejada como  la Leyenda Negra, ellos no sólo han trabajado en la creación de la bomba atómica, hecho ya en sí, inasumible éticamente, sino que la han utilizado de verdad, cuestión que sólo admitimos como elemento remoto de un confuso mundo de ciencia ficción, eliminada toda posibilidad humana de condena.  Ahí radica la crueldad estadounidense: en su incapacidad para responsabilizarse. Ellos son los encantadores adolescentes del planeta que invadieron Vietnam y bombardearon Hisosima y Nagasaki.


Hago esta introducción sobre la naturaleza de lo norteamericano así, por encima, al encontrarme con lo que para mí ha sido una novedad y no acabo de entender muy bien: el rugby femenino. Al visionar uno de estos encuentros, uno piensa que se trata de un deporte más, ya que hay jugadoras, árbitros, comentaristas, público, campo de juego, entrenadores y demás. Pero cuando percibes la sexy indumentaria de las jugadoras, que cada una de ellas es una modelo, que se mueven enseñando medio trasero y que las cámaras persiguen a cada jugadora por el césped del campo, piensas que no es tanto un mero deporte como un espectáculo en el que bajo el pretexto del encuentro deportivo, se simula a jugar exhibiendo carnes y cuerpos para un público mayoritariamente masculino. En esta ambigüedad reside lo que me confunde de este rugby americano femenino, pues si por un lado las jugadoras parecen entregarse a jugar, a chocar unas contra otras y a darse golpes de pecho cuando realizan un movimiento ganador  con la pelota ovalada, y ves a los entrenadores desgañitarse cuando falla su equipo, el resto confiesa su carácter de espectáculo televisivo al presentar a cada una de las jugadoras como temibles y atractivas amazonas, destacando la posición de sus traseros cuando se revuelcan por la hierba del estadio.

El mundo norteamericano ¿juega con esta ambigüedad o es que es así?  Examinando con atención este rugby americano femenino, confieso que no acabo de ubicar su naturaleza: ¿es un deporte o un espectáculo sexual? ¿Es lo uno mezclado con lo otro, dando lugar a la expresión de una idiosincrasia tan esquizoide como particular?  Si los norteamericanos se pasman ante nuestros nazarenos en las procesiones, yo me quedo a cuadros ante estas bellezas que rebotan por el suelo verde mostrando suculentos nalgatorios guerreros.

martes, 2 de septiembre de 2025

SIMÓN DEL SIERTO EN 20 FOTOGRAMAS

 


Simón del desierto



Simón subido a su columna donde permaneció años en éxtasis y penitencia



El pastor de cabras, personaje típica y esperpénticamente  buñuelesco



Piedad buñuelesca: Simón, su madre y la presencia espectral del propio Simón en una escena de raigambre pictórica



El demonio bajo una apariencia angelical



Los muslos tentadores del diablo



Otros voluptuosos encantos del diablo



Una reminiscencia del Perro andaluz: la mano de la madre de Simón taponando la entrada de un hormiguero




Nuevas tentaciones vuelven a acosar a Simón, esta vez bajo la figura del mismísimo Cordero de Dios



El ataúd deslizante: la última tentación de Simón antes de su caída




El entramado urbano, la ciudad moderna como el mundo ante cuyas novedades sucumbirá Simón








El ermitaño Simón, que ha resistido lo insufrible desde su columna, se convierte en pleno siglo XX en un urbanita con ramalazos existencialistas y pop. Ya no hay marcha atrás, hacia las purezas de antaño. No hay más remedio que enfrentarse a los ruidos y vulgaridades de la vida contemporánea. No obstante, Simón, mantiene un cierto distanciamiento, camufla su diferencia. 

martes, 26 de agosto de 2025


LA MEMORIA ACTIVA DEL ARTE 

Ojalá pudiéramos invertir las significaciones pesadas y melancólicas vinculadas a lo que llamamos memoria y, abandonando su concepto como depósito de espectralidades, la concibiésemos como un flujo actualizable de situaciones y hechos.

Algo de este último aspecto es lo que he experimentado con un video que tras la friolera de 35 años he podido por fin visualizar. José Ramón Da Cruz  filmó un video de creación junto con un grupo de amigos en 1990.  Se trata de una evocación más bien fantasmagórica y muy personal de la famosa hazaña con que culminó en 1969 la conquista del espacio: la llegada del hombre a la luna. El video se llama Amstrong. Un trazado de recuerdos en sepia e imágenes surreales articulan esta pieza que a día de hoy guarda su notable factura, teniendo en cuenta que fue durante la década de los ochenta y los noventa cuando el video creativo experimentó su mayor producción.

Lo que me emociona del video es que entre el desfile de fantasmas y sugerencias visuales varias, aparece un viejo compañero de pensamientos y cavilaciones, y gran amigo. El señor José Antonio Ortuño nos impacta en un momento determinado del video consumiendo como un alienígena un montón de espagueti.

Ver a mi amigo actuando ahí, tras tantos años después,  curiosamente, no me sume en tristeza ninguna. Creo que el adverbio ahí de mi frase lo dice todo. No lo veo en ningún pasado esfumado o remoto sino apareciendo bajo el marco contundente de la cámara soñadora.

Afortunadamente la obra artística funciona aquí como actualización, como presencia inmediata a través de la imagen y lo que se gestó hace más de treinta años aparece como producto reciente ante mis ojos. La obra de arte, en este caso un video, se convierte en una atmósfera incorruptible y ha conservado las actuaciones, la dimensión de los gestos, tal y como se efectuaron.

La magia del arte también consiste en conjurar el tiempo. Y me resulta tan reciente la actuación de mi amigo así como la filmación del video, que no entiendo que no esté ya participando en otro para confirmarnos en la idea de que la energía de lo artístico es lo que nos lleva. Todavía y siempre.    







lunes, 25 de agosto de 2025

OTRAS MÚSICAS EUROPEAS



Evitaríamos perdernos en  excusas teóricas a la hora de definirnos ante los otros si simplemente nombrásemos los motivos concretos que nos hacen ser certeramente felices. A unos les bastará con tomarse un par de cervezas junto a unos amigos, otros elegirán quizá la lectura o el cine, y también  habrá quien en el ámbito estricto del propio trabajo halle elementos lo suficientemente variados para alcanzar la plenitud personal.

Si he de referirme al abanico de preferencias personales que me procuran una gran satisfacción, hace tiempo que descubrí un pequeño universo insólitamente vívido y de veras alternativo: la música de países como Hungría, Bulgaria o Rumanía.

El inglés suena por todas partes y hace tiempo que ya no hay directores de cine o artistas europeos que supongan una alternativa notable a la oferta anglosajona. Es más: nos creemos que sólo la  música de procedencia norteamericana o británica se configura como la única música pop.


Cuando descubrí las músicas de los un tanto despectivamente llamados “países del este”, creí asistir a una prolongación de los territorios musicales, a una progresiva revelación de  mundos y motivos, a una nueva narrativa musical con la que yo, oscuramente, había soñado contra las formas imperantes. Efectivamente. Las músicas de Bulgaria o las de Hungría afirmaban la originalidad europea y señalaban a notables orbes musicales que poseían sus propios representantes clásicos.

Los flujos sonoros búlgaros, los virtuosismos de violín húngaros y el estallido de genialidades musicales que procuraban los confines rumanos, suponían la multiplicación hasta el infinito de las potencialidades artísticas del Viejo continente desde un mismo lenguaje: el musical

A las músicas de estos países debo añadir las de la antigua Yugoslavia, esas contundentes bandas de percusiones y vientos, comprendidas actualmente, como expresiones típicas de Croacia y Serbia.

Escuchar las músicas de estos países en cuestión, me hace viajar a un mundo de nuevas heroicidades y esperanzas y además, como apuntaba antes, me producen una felicidad inmediata, esa felicidad que, en suma, sólo la música, arte temporal por excelencia, encarnación del presente absoluto, sabe realizar.  


UN CONFÍN DE CIELO PARA TUS PÁRPADOS

  Esta foto de Lee Friedlander se parece al tipo de fotografía que yo he ido haciendo en mis escapadas urbanitas los sábados por la tarde.....